¿Bailamos?

En estos días de comienzo del curso escolar, miles de niños estrenan con ilusión sus libros, su material escolar, en muchos casos, su uniforme… Vuelven al colegio a adquirir “los conocimientos adecuados”, para pasar a un nuevo curso el año que viene  y así sucesivamente, año tras año, hasta acabar su etapa escolar.

Muchos padres respiran aliviados por aparcar a sus hijos en el colegio y volver a la rutina habitual.

Pero, ¿bailan (si bailan) nuestros hijos en el colegio?. ¿Bailamos con ellos?. ¿Ofrecemos una educación personalizada (escuela y padres) para desarrollar el compromiso y la motivación de cada uno de nuestros hijos y alumnos?.

Es evidente que el mundo ha cambiado y el sistema educativo actual, ¿ha cambiado?.
La respuesta, salvo honrosas excepciones, es no. Seguimos educando a nuestros hijos como nos educaron a nosotros.
Seguimos con un sistema basado en un modelo industrial, en donde el alumno es un producto estándar, sin participación creativa en el diseño del proceso de aprendizaje. Es sólo un número que aprueba y pasa de grado, donde se desecha al que no alcanza el promedio.

“Todos somos unos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de escalar un árbol, vivirá su vida entera creyendo que es un estúpido”. Albert Einstein

Con la revolución industrial, el objetivo de los sistemas educativos era preparar a los trabajadores que estaban en las cadenas de montaje. El sistema educativo que crearon seguía ese mismo patrón, todos los niños repetían una y otra vez determinados conocimientos.
Era un proceso estandarizado y lineal en donde se enseñaban aquellas materias útiles para la recién nacida revolución industrial. Un modelo que, desgraciadamente, ha perdurado hasta nuestros días.

ESCUELA

No aprendemos repitiendo de memoria, sino cuando nos emocionamos.

El futuro está lleno de nuevos retos, que requieren nuevas soluciones. Necesitamos un sistema educativo que, mediante el aprendizaje social y emocional, fomente la educación personalizada, potencie el desarrollo de cada individuo, estimule la creatividad, la pasión, el talento y la vocación personal.

El año pasado escribía, en la revista Nueva Gerencia, sobre una iniciativa tecnología de la Universidad de Rice, que pretende revolucionar y optimizar los sistemas educativos.  OpenStax está basada en aplicar la inteligencia artificial a los libros digitales, para personalizar los contenidos académicos a cada estudiante, adaptándose de esa forma a sus necesidades y capacidades.
La herramienta se basa en la misma tecnología que usan Google, Amazon o Netflix para búsquedas personalizadas, comercio electrónico o entretenimiento online. “El mismo tipo de algoritmos que puede predecir qué canciones o libros le gustan a un usuario se puede utilizar para ofrecer una experiencia personalizada a cada niño en un aula”, Richard Baraniuk, fundador de OpenStax.

Estoy segura que iniciativas como esta, van a producir un cambio en el modelo de aprendizaje, pasando del modelo industrial tradicional a un modelo personalizado.

La educación es tarea de todos. ¿Bailamos?


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