La innovación, ese diamante que hay que tallar

En un entorno como el actual, en el que las empresas se enfrentan a múltiples desafíos tales como la necesidad de crecer y competencia global, la innovación constituye un elemento vital para lograr el éxito de las organizaciones. Pero, ¿qué es exactamente la innovación? Pese a que el concepto de innovación tiene una amplia utilización, y constantemente se hacen referencias a él, se suele tener una visión bastante reducida de su alcance limitada a un enfoque tecnológico relacionado con el desarrollo de productos o servicios o procesos. Pero la realidad es que la innovación empresarial es mucho más que lo recogido en las definiciones oficiales y debe ser entendida con un enfoque más amplio que recoja no solo la creación de cosas nueva sino también la creación de nuevo valor para los clientes.

Los ejes de la innovación según M. Sawhney, R. Wolcott e I. Arroniz, de la Kellogg School of Management

Para evitar esta miopía de la innovación, es importante abordarla con una visión holística, es decir, teniendo en cuenta las diferentes dimensiones que esta presenta, y teniendo siempre en mente que el resultado debe ser apreciado por el mercado.

La innovación puede aparecer en cualquiera de las dimensiones que conforman un modelo de negocio. Requiere que se consideren detalladamente todos los aspectos de un negocio. Un producto excelente con un canal de distribución débil, fracasará del mismo modo en que lo hará una tecnología puntera que no haya tenido en cuenta las necesidades del consumidor final. Wal Mart innovó al abrir sus establecimientos en ciudades medias, Toyota a través de sus procesos, Dell al personalizar sus productos y Zara al hacer mucho más ágil su cadena de valor. Todas estas innovaciones aportaron de un modo u otro valor para sus clientes.

Pero ¿cuántas dimensiones tiene la innovación de negocio? Existen por lo tanto varias dimensiones y tipologías de innovación.

M. Sawhney, R. Wolcott e I. Arroniz, de la Kellogg School of Management, llevaron a cabo un estudio que les permitió identificar los 12 ejes de la innovación, formalizada en una herramienta llamada Innovation Radar que presenta cuatro ejes principales: lo qué la empresa ofrece, a quién, cómo y dónde lo ofrece; y sirve a las compañías tanto para hacer benchmarking y compararse con las de su sector como para identificar nuevas oportunidades de innovación.

Una de las conclusiones más interesantes del estudio es que las estrategias innovadoras de éxito tienden a enfocarse en unas pocas dimensiones de alto impacto del Radar, en lugar de intentar afectar a muchas de las dimensiones a la vez. En el caso de algunas empresas que tienen entre manos nuevas tecnologías con potencial disruptivo o radicalmente innovador, un frecuente error es tratar de convertir esa tecnología en un producto para comercializarlo y explotarlo mediante un sistema de negocio convencional, cuando con frecuencia esos nuevos productos no encajan en los sistemas tradicionales y habría que diseñar nuevos sistemas que permitiesen capturar la oportunidad.

Myiriam Martín Delgado

Profesora del Executive Master en Innovación en EOI


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