Riesgo país. Guide to Country Risk

Félix López – 25 de abril, 2015

En algún lugar debo tener uno o dos libros antiguos sobre riesgo país. No los he encontrado en una búsqueda rápida. Quería compararlos con un libro muy reciente, Guide to Country Risk, escrito por Mina Toksöz, y publicado por The Economist, y ver como había avanzado -o cambiado- este campo del conocimiento internacional. Aunque el tratamiento del riesgo país aparece en artículos y capítulos de libros sobre negocios internacionales, no abundan los libros específicamente dedicados a esto; así que me he hecho con una copia del mismo y me lo he leído… para ponerme al día sobre estos temas.

Por lo que recuerdo del tratamiento antiguo (digamos años 70-80 del siglo XX) el énfasis de esta disciplina ha cambiado radicalmente. En aquél entonces el riesgo país es lo que ocurría en otros países, países más caóticos -digamos- en los cuales tus inversiones podían ser expropiadas -nacionalizadas- a nada que la situación política se torciera. Era un problema de empresas y ciudadanos de países ricos (de EEUU, lo más típico en los libros) cuando se aventuraban por el mundo. Los inversores o empresas españolas de aquél entonces, siendo España un país intermedio en el escalafón entre la tranquilidad y el potencial desastre, podían contemplar aspectos de riesgo país en sus inversiones en Hispanoamérica, África, y otros lugares (muchos: Europa Oriental, Oriente Medio, prácticamente toda Asia). Con los países por encima de nosotros (en dinero y desarrollo; era antes de lo del petróleo, donde dinero y desarrollo iban de la mano) esto no se consideraba. Con el Reino Unido uno no se planteaba un riesgo país; así, a la hora de utilizar tasas de descuento para evaluar inversiones en el extranjero no se añadía prima de riesgo adicional con estos países de buen nivel. Con los similares a Papúa Nueva Guinea era otra cosa.

Aparte de los aspectos cruciales de expropiación, el otro tema importante era el derivado de los problemas sobre la libertad de transferencia de dinero o convertibilidad de las monedas. Puede que no te robaran la empresa, pero si no podías sacar el dinero del país la situación podía ser bastante similar; al final había que mal venderla por dos reales. Era una época en la que los controles de movimiento de capitales eran comunes, practica habitual para controlar los déficits en balanza de pagos en una época en la cual todavía los tipos de cambio flexibles no estaban muy legitimados y se trataba a toda costa de mantener el tipo de cambio. Transfer risk, se denominaba -y se denomina- a esto.

Los anteriores riesgos todavía existen, pero si nos atenemos a lo que nos explica Mina Toksöz, parece que ya no son tan importantes. Han quedado eclipsados por los problemas de riesgo país derivados del buen, o más bien mal, manejo macroeconómico del mismo. Y así, hasta EEUU puede tener riesgo país. Por ejemplo, todo lo derivado de una devaluación del dólar que afecte al valor de nuestras inversiones allí. Y no digamos si invertimos en acciones de Enron o punto.com, o bonos basura. Así que el riesgo país ahora afecta a todo el mundo, y tenemos que estar atentos a como evoluciona todo comparativamente. Esto, claro, es un trabajo de chinos (por una vez esto no parece una mala designación de un potencial trabajo remunerador). Todo este trabajo a desarrollar parece el derivado de utilizar el enfoque del banquero mundial, y que tiene que prestar ya atención a muchas más variables que anteriormente no eran tan cambiantes. Si lo miramos desde el punto de vista de empresas industriales o comerciales (la mayoría de nuestros estudiantes en la EOI), uno saca la conclusión leyendo el libro que debemos pensar un poco como los banqueros. Lo que es indicativo de cuanto se ha impuesto la visión financiera de los negocios; muchos dicen que esto es muy mala cosa. Pero bueno…

Todos los aspectos de crecimiento del crédito, burbujas potenciales, riesgos de liquidez bancaria, situación fiscal gubernamental, contagio entre países, situación de la balanza de pagos, etc., es decir el catálogo de las preocupaciones y desastres mundiales desde el 2008, aparecen tratadas en el libro con detalle y orden. En los capítulos 9 y 11 nos dan sugerencias para la aplicación de políticas o estrategias para mitigar los riesgos que incluimos al aventurarnos fuera de nuestras fronteras. Quedarse ya solo en casa no ayuda, que también tenemos riesgo país con nuestro país (igual el más grande y difícil de mitigar)

Mina Toksöz despliega competencia -nos damos cuenta de que sabe de lo que habla- y trasmite bien el detalle de la disciplina. Hemos aprendido bastante.


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