Ronaldo contra Messi. Aleatoriedad amontonada

Félix López – 19 de marzo, 2015

En este día del padre, San José, festivo aquí en Madrid, mejor algo lúdico. Este fin de semana Barcelona y Real Madrid se juegan media liga. Jugando en casa el Barcelona aparece con ventaja, sustentada por sus exhibiciones futbolísticas recientes y la baja forma actual del Real Madrid. Reflejo a nivel colectivo del estado de forma de sus dos estrellas; Messi y Ronaldo.

¿Quién lo iba a decir?, allá por los Santos Inocentes en Diciembre. Un seguro balón de oro -una máquina de hacer goles prodigiosa- no tenía momentánea comparación con un Messi lento, psicológicamente en horas bajas y vomitando sospechosamente, o eso veíamos. Se barajaba en corrillos futboleros si no era ya la hora de vender a Messi, sacar un buen dinero, y a otra cosa. Ya no volveremos nunca a ver al otro Messi. Ronaldo ganará otros tres balones dorados seguro. Menos de tres meses después, ¡como ha cambiado la situación!. Al revés, digamos, menos los vómitos. No nos extendemos mucho, que seguro están tan al corriente como yo. Las vueltas que da la vida, o los caprichos de la fortuna.

Ronaldo y Messi

Cristiano Ronaldo and Lionel Messi – Too V-i

Estamos acostumbrados a ver en la regularidad la prueba de la consistencia en la actuación y lo que uno debiera esperar en circunstancias normales -cada uno a su nivel- ; las desviaciones se nos aparecen como aberraciones a explicar. Y así no nos faltan explicaciones elaboradas y detalladas cuando observamos aparentes decepciones de lo que esperamos; menos explicaciones tenemos de las exhibiciones portentosas, atribuidas a las actuaciones naturales de un genio. La fortuna es caprichosa porque en realidad no puede operar de otra manera. Lo aleatorio es lo normal, y -digamos- va por rachas. Así que lo que estamos observando de Cristiano y Messi no es más que el comportamiento que debemos esperar del desarrollo de la carrera profesional de dos superestrellas del balón. Seguro volveremos a ver la película al revés otra vez. Es la manera en que Cristiano y Messi regresan permanentemente a la media, a su media, claro; media fuera del alcance de ningún otro futbolista actual.

El síndrome de Stoichkov… así denominé más o menos a esto cuando se lo explicaba hace varios años a entrenadores de fútbol (interés evidente) y a mis alumnos… a estos últimos como refresco y avituallamiento entre estrategias de distribución internacional y lo que cabe en un contenedor de veinte pies. Introducido el tema, volver al contenedor de veinte pies era un tanto duro 🙂 Lo que le ocurría a Hristo era más interesante, pero también muy instructivo como verán. No crean, algo modificado, me servía para explicar cuanto podía costar el seguro marítimo del contenedor de marras.

Eran tiempos pre Ronalssianos, en los cuales marcar veinticinco goles en una temporada (38 partidos) eran certificación al superestrellato. 25 goles se consiguen marcando en la mitad de los partidos, junto con una tripleta hat trick en uno de ellos y marcando dos goles en cuatro partidos; una distribución bastante normal de los mismos. Así que experimentalmente empezamos a jugar. Marcar un gol (o más) en un partido es como echarlo a cara o cruz. Ya hemos dicho que metemos un gol (o más) en la mitad de los partidos. Cara, digamos, gol, y cruz, no hemos mojado. Tiren al aire 38 veces y anoten, aunque quizás mejor 76 y así pueden coger el final de una temporada con el inicio de la otra. La probabilidad de que saquen 7 cruces, muestra de una falta de olfato de gol lamentable que conducirá al entrenador a mandarle al banquillo -y a los aficionados a llamarle de todo- es bastante alta. Seis cruces aparecen casi con seguridad. No se entristezcan y disfruten con seis caras seguidas, muy probable también; a la séptima salen del campo a hombros.

La inspiración no me cae del cielo, así que todo esto se lo agradeceremos a Timothy Taylor, al que leo con regularidad. En su último post nos habla de estos temas.

Consider the two panels with a bunch of points. The points on one panel are distributed randomly, but not on the other. Which is which?

 

Random

 

The most common answer to say that the pattern on the right is random. The pattern on the left seems to have certain gaps and clusters and curves, which you can imagine as having some underlying meaning. But given the lead-in of the discussion here, you may be unsurprised to find that the random distribution is the one on the left. the distribution on the right is actually a representation of the pattern of glow-worms on a cave ceiling. The glow-worms compete for food and thus avoid being too close to each other. The greater evenness of the spacing is actually a giveaway that some underlying process is at work. Randomness is lumpy.

Randomness is lumpy. Bonita imagen. Gracias, Timothy.

Si quieren divertirse lanzando al aire la moneda que más les guste les recomiendo este sitio de random coins. Es muy divertido. Yo he lanzado al aire varias veces seguidas una moneda de dos euros española. También lo he hecho con una moneda de 150 yuanes -aparece como cruz la Gran Muralla China- y me han salido muchas cruces. Por allí lo de marcar goles parece no es lo suyo. Y lo de 150 es decididamente extraño. Voy a seguir jugando, esta vez con un sestercio de bronce de la época de Antonino Pío. A ver cuanta suerte tienen los gladiadores. Perdón.


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