Publicado el Estudio “Nuevos Sistemas Constructivos adaptados a las Necesidades del Mercado”

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La construcción hace ya décadas que saca productos (y más concretamente viviendas) de una calidad ínfima, indigna para su usuario final, constructivamente basada en un sistema tradicional, pseudoartesanal cuyo centro de gravedad era el ladrillo, y económicamente, centrada en un máximo de beneficios con un mínimo coste y esfuerzo.

Sin entrar a valorar los desmanes constructivos y urbanísticos producidos en el boom o burbuja inmobiliaria, sí queremos resaltar la descompensación abismal que quedó entre el sistema de precios de viviendas, y la calidad de éstas, objeto de nuestro cometido diario, en el que buscábamos otras soluciones constructivas que lo evitasen.

Los factores o causas que provocaron este cataclismo económico todos los sabemos, la irresponsabilidad y desprofesionalización de muchos de los agentes, así como su afán de consecución de riqueza inmediata, que unidos a otros muchos, causó una inercia en la metodología constructiva estancada en el tiempo, pero con mucho peores acabados finales que las construcciones históricas de la que provenían.

Los continuos requerimientos en cuanto a normativa, que por otro lado hay que decir que sigue obsoleta en cuanto a soluciones innovadoras, y, sobre todo, la necesidad social en cuanto a dignidad de la vivienda y sostenibilidad, nos relaciona directamente la idea de construcción en seco con la de mayores beneficios energéticos y medioambientales, lo que enfatiza nuestro cometido de encauzar al sector hacia esos sistemas industrializados.

Tras algo más de una década en la que se comienzan a ver luces en cuanto a estudios y trabajos relacionados con la industrialización y tecnificación de la construcción en nuestro país, vimos la oportunidad de realizar un estudio encaminado a pulsar la huella local que había dejado la burbuja inmobiliaria, el estado en el que se encontraba el sector de la construcción en Huelva, y la posible focalización de éste en sistemas constructivos acordes con la demanda y compromiso social y medioambiental, que sirva, a su vez de lanzadera a futuras salidas para los profesionales del sector.

La recuperación del parque de viviendas antiguas existentes, la recuperación de barrios deficientes energéticamente, la aplicación de criterios sostenibles basados en sistemas constructivos industrializados, deben provocar un vuelco en el sector de la construcción en España en general, y en Huelva en particular.

Para ello se realizó el presente trabajo, como prólogo a lo que debería ser una investigación y formación continuadas, para que los profesionales sean capaces de adaptarse a un nuevo mercado en el que las exigencias normativas serán cada vez mayores, y sobre todo, las sociales.

Es, por tanto, nuestra responsabilidad, la de agentes y administraciones, direccionar el aprovechamiento de nuestras capacidades hacia la dignificación de la vivienda y de la construcción en general.

El Estudio completo podéis verlo a continuación:

Informe sistemas construccion Huelva from EOI Escuela de Organización Industrial

Hemos editado un vídeo en el que se ilustra las principales conclusiones de la investigación con las opiniones de los expertos y agentes del sector:

 

Fortes y Ballester.


Encuesta sobre innovación en la construcción

En el marco del desarrollo del estudio de sobre la INNOVACIÓN EN LA CONSTRUCCIÓN estamos realizando una ENCUESTA que nos ayude a conocer mejor el sector de la construcción en la provincia de Huelva, y en concreto, las percepciones que se tienen sobre los nuevos materiales y sistemas constructivos.

Para ello, necesitamos su colaboración mediante la cumplimentación de esta sencilla encuesta. La  información introducida en el formulario será en todo momento confidencial y anónima. Para más información sobre el perfil y los objetivos del estudio que nos ocupa les recomendamos que visiten todo el blog o el blog de FB Arquitectos. Ante cualquier duda pueden dirigirse a nosotros en el e-mail smartbuilding@fbarquitectos.como en el número de teléfono 959.356.821.

Les rogamos pues, que participen – no les ocupará más de diez minutos- y que sus respuestas sean lo más rigurosas y veraces posible, para que la solución final del documento nos sirva a todos de herramienta futura para la reactivación del sector.

El equipo de Fortes y Ballester Arquitectos y colaboradores, y personalmente Juan Francisco Gil Ballester, como arquitecto director del estudio, queremos agradecerles de antemano su colaboración emplazándoles, una vez acabado el estudio descrito, a la Jornada de Sensibilización, cuya fecha y lugar se concretará en unos meses y a la que serán formalmente  invitados.

Pueden cumplimentar la encuesta pinchando este enlace.

 


Evolución de los Sistemas Constructivos

La limitación de recursos y materiales de construcción, antiguamente, provocaba la utilización de la disponibilidad local donde se realizaba la construcción. Desde nuestros antepasados hasta hoy en día ha habido una adaptación al medio en la forma de construir y en la estética de estas construcciones, desde los cimientos hasta el último detalle de ornamentación. Esto provocaba un aprendizaje secular de arquitectura de  padres a hijos, y una estética similar y homogénea en grandes zonas habitables.
Con los avances tecnológicos y las investigaciones producidas en el campo de la construcción, se ha confeccionado un amplísimo mercado de recursos de construcción, facilitado por el desarrollo del transporte, y por las innumerables normativas de obligado cumplimiento surgidas en los últimos tiempos, que ha provocado un parón en el aprendizaje de la construcción, y una heterogeneización de nuestros espacios habitables.
Si bien, esta cantidad desmesurada de materiales y soluciones constructivas, pueden potenciar una falta de identidad arquitectónica y construcciones de poca calidad final, todo ello precedido de una mala praxis, o un desconocimiento general, también es cierto, que bien analizadas, filtradas y seleccionadas, pueden provocar un efecto contrario, consiguiendo en determinadas áreas, esas construcciones similares y una especialización de las empresas locales.
A los materiales naturales y endógenos, se añadiría un proceso constructivo propio, y esa especialización de la producción local.
Los modelos constructivos generalizados estos últimos años son sistemas con mucha elaboración en obra, por lo que requieren de mucho personal, dependientes del agua en gran medida y con mucha generación de residuos y materiales auxiliares. Además para su correcta ejecución, requieren de tiempos de espera, cuidados específicos y acabados ulteriores, por lo que la obra es directamente dependiente para su eficiencia y correcta ejecución de un acertado faseado, con simultaneidad de trabajos técnicos, administrativos y de mano de obra. Cualquier retraso de recepción o ejecución o cualquier fallo de esa ejecución provoca  una demora, que unida a otras, por otras causas puede generar pérdidas económicas, y una deficiencia final en la construcción.

Un mal control de la obra, por tanto, genera construcciones deficientes y menos económicas, y con ello, una empresa mal organizada, puede no aprovechar toda la rentabilidad que le puede reportar una obra.

Si esta menor rentabilidad, la descarga en el promotor, y éste, en el usuario, nos situamos en uno de los principales motivos de encarecimiento de la vivienda, unido a la peor calidad de ésta por los materiales y sistemas elegidos.

Hay que buscar nuevas fórmulas de eficiencia en obra y organización empresarial de las constructoras y promotoras, de forma que la rentabilidad, funcionamiento y organización den un giro, que redunde en una mejor calidad del producto construido.

El plazo en una obra es fundamental para su economía. El ahorro es directamente proporcional a un acortamiento en el tiempo de ejecución. Pero, ¿cómo se puede acortar la ejecución de una obra? Existen variedad de opciones de reducción del tiempo de ejecución.

La utilización de determinados materiales ralentiza la obra, por ejemplo, el hormigón. Es un material conglomerado que para su ejecución necesita un cofre realizado en obra. Además, es un material que debe ser tratado con agua, vibrado, curado y secado para que esté en óptimas condiciones funcionales de servicio y resistencia. Todas estas labores requieren un tiempo que, a pesar de ser simultaneado con otras, se puede reducir. Con el ladrillo ocurre igual. Su ejecución es una fábrica o mampuesto en húmedo, esto quiere decir, que su ejecución se realiza con un mortero (formado por cemento y agua principalmente) que une las piezas, y requiere de un posterior secado. Los revestimientos, sean de mortero, yeso o escayola, también necesitan un periodo de mezcla, ejecución y secado para llegar a su funcionalidad de soporte del pintado o aplacado posterior.

Por otra parte, son materiales con distintas propiedades en cuanto a flexibilidad, densidad, rigidez, etc…, que requieren de muchos cuidados y detalles específicos en sus uniones para que se convierta en una correcta solución constructiva. Pero a pesar de todo ello, siguen siendo los más habituales en la construcción actual.

La variedad de materiales y sistemas en una obra, precisa de un mayor número de recepciones de materiales y por lo tanto de transportes. Una síntesis constructiva podría disminuir el número de transportes y de gastos extras.

¿Cómo puede economizar sus costes la empresa constructora?

En principio, con un personal cualificado, la capacidad profesional será superior y su eficiencia ganaría muchos enteros, tanto a nivel administrativo como técnico. Las malas interpretaciones de proyectos, los malos faseados en la obra, los errores de pedidos, y otras cuestiones relacionadas son comunes en muchas obras. Y casi siempre, derivado de la falta de cualificación profesional del personal.

Vinculado a esta cualificación estaría la propia organización interna del personal. La cualificación implica una responsabilidad y un trabajo específico a desarrollar. Con una correcta jerarquización, un sistema de competencias adecuado, y un cumplimiento de cometidos concreto por cada elemento o persona de una empresa, el resultado final de las tareas y trabajos serían mucho más satisfactorios. Se evitarían duplicidad de competencias, vacíos de tareas, incompetencias por falta de cualificación en algunos cargos o puestos, etc…

Sin resultar imprescindibles el conocimiento amplio o exhaustivo de todos los sistemas, modelos y materiales de construcción, sí es necesario ese conocimiento parcial de algún modelo adaptado, que de un salto de calidad a la construcción tradicional.

 


¿Por qué en los coches no hay goteras?

Sin temor a equivocarnos podríamos afirmar que en los coches no hay goteras y sin embargo en casi todas las viviendas hay humedades. ¿Qué está fallando? Sin duda algo de fondo en el planteamiento de cómo construimos.

En automoción los materiales que se utilizan en las carrocerías son metálicos, plásticos, todos mecanizados y por supuesto impermeables; vidrios, neoprenos y chapas encajan de manera perfectamente estanca.

En la construcción actual en nuestras latitudes, e insisto, en nuestras latitudes, ocurre todo lo contrario. Los morteros, ladrillos y yesos tienen que ponerse de acuerdo con aluminios, telas asfálticas y aceros. El éxito de esta coalición depende demasiado de imponderables como el calor, la lluvia, el grueso del cordón de silicona, cómo ha dormido el oficial de primera o cuánto le han pagado al peón. Y al final todo queda oculto tornándose muy complicado descubrir cuál ha sido el discurrir interno del agua entre los elementos constructivos.

Con un solo proyecto se construyen millones de coches iguales en todo el mundo. Para cada vivienda son necesarios dos, tres o más proyectos. Los tiempos, los rendimientos y los beneficios son muy distintos. No estamos abogando aquí sin embargo por la casa prefabricada como solución global. Pero ¿por qué no utilizar una ventana de barco en una vivienda?, ¿o construir la estructura y la fachada con tubos y chapas galvanizadas?. Ligeros, baratos, duraderos, de rápido montaje y buen mantenimiento. Y después, que cada uno los forre de lo que quiera, como los acabados de los ascensores.

En Huelva esta arquitectura es una odisea para los arquitectos.

¿Por qué hay que sufrir año y medio como mínimo para construir una casa? Se pueden prefabricar e industrializar muchos procesos dentro de la construcción que haría al sector más competitivo, eficiente, sostenible. Caminaríamos hacia la emancipación de la economía del ladrillo.

Y ¿por qué preferimos un tabique de ladrillo a uno de cartón yeso aislado con lana de roca? Si éste es más barato, se monta más rápido, queda más liso, aísla más y fomenta una industria más moderna, sostenible, etc…

Será nuestro apego a la tierra. A los muros gruesos encalados frescos en verano, a las baldosas hidráulicas de cemento decoradas, a los patios adoquinados, a las viguerías y carpinterías con contraventanas de madera.

Pero, no nos engañemos, ya no es sostenible construir así.

Y quizás el buscar la seguridad añorada e inalcanzable. Todo muy masivo. Cuanto más pesado mejor. Cuanto más hormigón y hierro mejor. Aspiramos a una casa que nos dure, que resista contra viento y marea. Con mármoles, granitos y balaustres.

Pero, cuidado, no se convierta en nuestro mausoleo.

 


Evolución de la construcción en España en los últimos años

La construcción en España ha supuesto en los últimos años un motor básico en la economía. La caída de ésta ha generado parte de la crisis económica en la que nos hallamos inmersos, siendo ésta, una visión contraria a la que se ha pregonado en la sociedad desde los poderes públicos, cual es, que la propia crisis económica ha provocado el descenso en caída libre de la construcción.

El urbanismo en las ciudades ha sufrido últimamente una pérdida de humanización y racionalización del espacio urbano, hipotecando un buen planeamiento por intereses económicos muy marcados.

Si es cierto que un planeamiento urbano debe concatenar y resolver una buena estructura urbanístico-arquitectónica y ser, además, viable y “justo” económicamente, también lo es que en estos últimos años el trabajo humanístico y técnico se ha visto sometido a un poder político-económico que ha primado sobre él.

La especulación del suelo en estos planes urbanísticos que olvidaban el espacio urbano, iba unida a densidades edificatorias exageradas justificadas política y técnicamente con los argumentos más toscos.

La intervención político-económica sobrada, comenzó a provocar una falta de profesionalización en el sector, en sus diversos agentes, pero sobre todo, en la figura del promotor, que proveniendo de otros sectores económicos más humildes, vio cómo con ciertas afinidades político-financieras podía llevar a cabo negocios inmobiliarios que le reportarían pingües beneficios en periodos cortos de tiempo.

El efecto dominó no se hizo esperar, y a éste cómodo negocio, se unió la figura del constructor, que de la mano del promotor, comenzó a aumentar su volumen de obras, y por tanto de negocio y emolumentos. Este efecto, lógicamente, acabó llegando a empresas suministradoras, a instaladores, etc…

Unido en el tiempo, los honorarios de los técnicos se habían liberalizado, por lo que la rigidez y el gasto fijo proporcional que suponía en el montante de la obra, ahora pasaba a una variabilidad mal entendida conscientemente por muchos promotores.

Si la administración tomó como norma una reducción de honorarios orientativos del 20%, los promotores comenzaron a ver un filón más de beneficios en su montante total.

Si políticamente la liberalización del precio del suelo, y la de los honorarios técnicos se habían justificado con una finalidad competencial para obtener construcciones más económicas, se alcanzó justamente lo contrario, pues se aprovechó el precio del suelo y los impuestos relacionados como elemento de ingreso rápido y efectivo en arcas privadas y públicas, y los honorarios libres como forma de ahorro desmesurado para el promotor.

Todo lo anterior desencadenó una subida desproporcionada del precio de la vivienda y por extensión del resto de construcciones, alentado por las entidades financieras, basada, como hemos visto en unos parámetros desacertados.

El efecto en cadena, que comenzó con la especulación del suelo y acabó con la liberalización de honorarios técnicos, provocó asimismo una caída en picado de la calidad de las construcciones, pues los intereses habían cambiado y el trabajo técnico se hacía cada vez más en unas condiciones indignas.

Se había desproporcionado los ingresos por impuestos, los beneficios del promotor y constructor, las operaciones financieras, y en cambio se había reducido la remuneración a técnicos y sobre todo la calidad final de la vivienda.

Mientras todo esto ocurría la construcción en España supuso uno de los mayores impulsores de la economía real y de la economía sumergida, siendo de gran ayuda para ese mal entendido “estado del bienestar” que se había propalado.

Pero las bases eran erróneas y la construcción se había desprofesionalizado, adoleciendo de capacidad y estudio, y con un predominio del desorden y una falta de optimización, olvidada por los réditos obtenidos en todas sus fases, excepto en las importantes.

Con algunas excepciones, las empresas eran empresas sin estructura, sin personal cualificado, con poco conocimiento de los recursos, y sobre todo, con poca experiencia en el sector (ya decíamos antes que muchos de los promotores y constructores provenían de otros sectores de la economía).

La consecuencia más trágica fue que los técnicos, trabajando en unas condiciones cada vez más perjudiciales, esto es, menos honorarios, menos plazos (había que redactar proyectos en cortísimos periodos de tiempo), más normativas (que aumentaban en un 100% la documentación de un proyecto), encarecimiento de seguros civiles, tasas colegiales, etc.., también comenzaron a perder profesionalidad y capacidad.

La competitividad se acercaba peligrosamente (cuando no la sobrepasaba) la deslealtad corporativa, y además el número de arquitectos en España se multiplicaba, por lo que cada vez era más difícil la captación de proyectos.

Los planes nuevos en las Escuelas Técnicas, comenzaron a acomodarse a un sistema más parecido al de especializaciones de otros países, y los nuevos arquitectos, comenzaban a dar síntomas de lagunas en su formación y su capacidad técnica.

Los proyectos y sus sistemas constructivos cada vez se postraban más a los intereses económicos, y dejaban de tener una optimización y estudio pormenorizado para una mejora de la calidad final de la obra.

En el momento actual de crisis, y una vez que muchas empresas han desaparecido, y que los técnicos cuentan con más tiempo (no con mejores condiciones profesionales), creemos necesario un estudio de optimización empresarial y de ordenación de la obra, así como una generación de sistemas constructivos acordes para tal fin, de modo que, como decimos, se consiga ese ahorro económico final, con un aumento de la calidad.

 


Estudio sobre nuevos sistemas constructivos

La construcción en España ha supuesto en los últimos años un motor básico en la economía. La caída de ésta ha generado parte de la crisis económica en la que nos hallamos inmersos, siendo ésta, una visión contraria a la que se ha pregonado en la sociedad desde los poderes públicos, cual es, que la propia crisis económica ha provocado el descenso en caída libre de la construcción.

Parece necesario, por tanto, buscar salidas para el sector, más allá de la emigración o el reciclaje a otros sectores de la economía productiva. Y para todos los agentes del proceso: albañiles, contratistas, promotores, arquitectos, aparejadores…

La necesidad de este estudio nace no sólo de la citada falta de actividad si no también, a nuestro juicio, de la constatación que existe en nuestro entorno una importante falta de profesionalización de los procesos constructivos y de las relaciones entre los agentes. Creemos que la forma de construir en España en estos últimos 40 años, derivada de la expansión demográfica y urbanística de los años 60 y 70, posee importantes carencias en cuanto a la calidad de las viviendas, la eficiencia energética, los plazos de ejecución y los costes.

Creemos por tanto que es posible adecuar a nuestro entorno social, económico y geográfico sistemas constructivos que están en marcha hace décadas en otros países europeos, Estados Unidos y Japón, por ejemplo, mucho más sistematizados e industrializados, que reducen de manera importante los costes y plazos, aumentan la calidad de los materiales y las prestaciones generales de la vivienda. Se puede conseguir además reducir la huella medioambiental de todo el proceso: los materiales más ligeros y el menor plazo de ejecución implican menor consumo en el transporte y suministros y la utilización de materiales reciclables y que requieren menor consumo energético en su producción.

Esperamos alcanzar con este estudio soluciones constructivas y modelos empresariales de gestión que sean factibles en el entorno de la provincia de Huelva, desde el punto de vista económico, que no tengan problemas de suministro ni de empresas auxiliares de servicios y que exista una demanda social para este nuevo modelo para el sector de la construcción en nuestro entorno.

 



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