Cebar la cadena de valor desde el consumo racional

Vivimos en la sociedad española bajo un síndrome de la oferta que está poniendo en peligro la leve (¿triste?) recuperación de la economía española. Vaya por delante que para casi seis millones de españoles las ofertas es la única manera, y muy digna, de alargar unos menguados y en ocasiones agotados ingresos. Pero ¿Es coherente que toda la economía española se ofrezca como low cost? ¿Toda la oferta debe de ser “lo más barato”, sea lo que sea?

Más elección, de menor y de mayor valor, esa es la cuestión (Foto S. Carballo)

Mi cuestionamiento viene de que, si bien hay que comprender a los millones de españoles que están en el paro, no podemos tener una economía basada exclusivamente en precios bajos, porque hay debe de haber más opciones y porque tenemos que alimentar la cadena de valor de la economía española y solo con low cost no lo vamos a poder hacer.

Se ha desarrollado un prurito estúpido de presumir, siempre, de barato, de mínimo, de delgado, de bajo, parece que hay vergüenza en la riqueza, incluso en la del país, cuando sin riqueza no podremos sacar a nuestros hermanos del desempleo. Y digo riqueza, no ricos. Es cierto que esta oferta permanente encaja en un inconsciente colectivo aun muy posguerrista. Seguro que conocen a más de uno y de dos que se regodean, disfrutan, se excitan con esta crisis y el “ya lo decía yo”, “hay que ahorrar y no gastar” y los “a donde vamos a parar”; han salido de las cuevas los “apaga bombillas” que con esos gestos van a hacerse ricos. Pero deberíamos ser capaces de ser europeos del siglo XXI y no españoles del 39, eso lo habíamos superado.

Mi demanda, por supuesto, no es la de subir los precios (hemos visto en el inmobiliario el tremando efecto de esto) sino de incrementar las ofertas de valor añadido, para que podamos optar en cada caso por el rendimiento que no es más adecuado, para que podamos seleccionar la calidad que buscamos. Las opciones deben de ser más que la de encontrar un, supuesto además, precio más bajo.

Esta oferta de diferentes grados de valor añadido (es cierto, hace pagar más IVA, pero eso no es malo) permite elegir al ciudadano, pero podría permitir también que la sociedad, con un poco de ayuda, sea consciente de que puede cargar valor en la cadena del país, y esto no es malo. Ese inconsciente histórico al que antes me refería encuentra refugio en el “anticonsumo”, pero esa postura es un error, sin mi consumo mi panadero morirá. ¿Defiendo el consumismo? No, tampoco. Hace tiempo que tenemos la solución, se llama sostenibilidad y eso implica consumo responsable, ético, cercano, lector (de etiquetas), etc. Esta inventado.

Los datos de recuperación, ver EL PAIS, apuntan a la mejora del sector bancario (hay que jorobarse) y las exportaciones, por supuesto ni rastro de innovación y evidencian una tremenda depresión del consumo interno, en calidad y en cantidad. Con estos datos se recuperarán aquellas empresas (¡bravo por ellas!) con capacidad de exportación, pero su vecino y el mío, usted y yo, seguiremos viendo como el barco exporta…. , pero se hunde, aunque parezca contradictorio. La potencia del estado se está usando en permitir que la banca (sí, ellos de nuevo) gane dinero (después de la que han montado) porque siguen ingresando millonadas de los créditos hipotecarios de todos nosotros (a pesar de la mora) y porque compran dinero al 0,5% al Banco Central Europeo y se lo venden al estado al 5%, por el medio ni un euro para inversión o consumo.

Como españoles de a pie, sin coche oficial se entiende, solo podemos y de hecho debemos movilizarnos a favor de la oferta y en cierto rechazo de la oferta permanente como único criterio (así hemos conseguido arruinar Iberia, con ayuda de los ingleses eso sí, y hacer millonario a un irlandés que nos trata como animales) Si usted lee esto y tiene una pensión bajita o está en el paro o es seiscientoseurista, sé que no va con usted y ya bastante tiene, pero si usted puede elegir propuestas valor, exija que, al menos se las ofrezcan. Si usted es trabajador de Panrico o de Fagor es muy posible que, por desgracia, me esté entiendo demasiado bien y demasiado tarde.

Cuando las cadenas de valor cercanas empiecen a funcionar es posible que el vecino del 5º salga de la lista del paro, pero ya que los gobiernos y los bancos hacen poco por él, hagámoslo nosotros.

No pido precios más altos, pido más opciones de valor, en las que yo pueda colaborar en la recuperación de todos los españoles. No solo de los banqueros.

Las opciones de valor, eso es calidad, lo demás es bolivarismo chavista.


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