Habitar, «mientras tanto».

Hagamos negocios…, préstame tu bicicleta durante tu descanso, yo la utilizo «mientras tanto» para hacer unos recaditos que me reportarán unos euros; no te preocupes que cuando tu estés fresco y descansado, tendrás disponibilidad de tu bicicleta para seguir tu camino, de los euros que yo gane, algo te caerá…, yo entonces buscaré otro ciclista cansado…

Escenarios como éste, que a casi nadie, llegado el caso, le supondría un rechazo frontal bajo determinadas condiciones, no son habitualmente contemplados cuando cambiamos la naturaleza de aquello que pondríamos a disposición de un negocio según este modelo, quiero decir, lo que estaríamos dispuestos a hacer con una bicicleta, empieza a incomodarnos cuando se trata, por ejemplo, de un solar.

Sin embargo, en las actuales circunstancias estamos obligados a explorar y tomar en consideración todas aquellas opciones que posibiliten desarrollar proyectos, negocios, que actualmente están siendo inviables por el simple hecho de que están acusando la carencia de factores abundantes hace muy poco; tomar conciencia de que la gestión de recursos escasos va a ser una necesidad, puede ampliar significativamente el horizonte de los posibles modelos de negocio hacia los que hasta ahora hemos tendido en cualquier ámbito.

Financiación escasa, liquidez aún más escasa, confianza nula como colmo de la escasez…, y sin embargo no podemos pararnos, estamos obligados a suplir todo lo que ahora nos falta con creatividad, entusiasmo y esfuerzo…, mucho esfuerzo ; en aplicar sentido común, en explicar nuestras propuestas, en hacernos entender y en conciliar las necesidades insatisfechas, que siempre las hay, con los medios de los que se dispone para satisfacerlas en estos momentos «anormales», que por otro lado, cada día lo son menos y en ese sentido están pasando a ser «cotidianamente anormales».

Cuando asumamos que estos son los mimbres con los que haremos cestos, con total naturalidad surgirán modelos de negocios particularmente asociados a los tiempos que corren porque llevarán al límite y trascenderán las barreras de la escasez, posibilitando la generación de valor aprovechando las circunstancias del «mientras tanto», si queremos llamarlo así; haciendo del problema, virtud.

Muy bonito…, pero ahora procede preguntar, ¿cuales serían las características de un negocio del «mientras tanto»?; para mí, aquel que, sin menoscabo de las prestaciones, de la calidad y del diseño, cubre necesidades mediante la utilización de recursos existentes temporalmente fuera de uso; da segundas oportunidades a materiales de bajo valor añadido; sin precisar ejercer la propiedad; sin necesidad de violentar la sensación de disponibilidad en su justo momento por parte del que la cede, con beneficio mutuo, reversible y precisamente por todo ello, posible…

Volviendo sobre la bicicleta…, lo que posibilita ésta estratégia, éste modelo de negocio, serían entre otras cosas; encontrar a «un cansado» con una bicicleta, saber exactamente qué recado rentable puedes desarrollar ajustándose a su periodo de descanso, transmitir al que te presta la bicicleta seguridad de que, por un lado, cuando haya descansado podrá disponer de su bicicleta, por otro, que tu recado te va a reportar unos euritos de los cuales él va a recibir su parte…

Es momento de sustanciar todo aquello que durante mucho tiempo hemos estado idealizando y que por ejemplo en el caso de la Ciudad se ha dado a llamar urbanismo adaptativo; la presente crisis económica representa un estupendo y potente pretexto para ello, casi coercitivo me atrevería a decir…, ¿debe de estar reñido un planteamiento de este tipo con la creación de valor y la generación de negocio rentable?…, no veo porqué…, ¿será la solución a todos los problemas que tenemos? …, evidentemente no…, pero hay momentos que representan la oportunidad de proyectos que de otro modo no nos plantearíamos.

El desafío que verdaderamente exige toda ese esfuerzo al que hacía referencia, es tomar conciencia de la necesidad de revisar nuestras creencias, de trascender todo aquello que creíamos inmutable, entender que nuevos conceptos, al menos, pueden coexistir con éxito con aquellos paradigmas o maneras que pensábamos eran las únicas formas de hacer las cosas.

Por más que me pese, he de volver a reconocer que muchas de las opciones deben ser validadas por políticos y gestores públicos;sin rubor a repetirme diré que por políticos inteligentes, con los pies en la tierra y que sepan discernir oportunamente entre, cuándo podemos permitirnos ciertas cosas y cuando no…, políticos capaces de asumir riesgos a la hora de abrir puertas y renunciar al corto plazo para que, por encima de todo, a pesar de las circunstancias, prevalezca el cubrir ciertos servicios sobre el cómo instrumentalizar su prestación… (y ahora sí que me repito)…, pero quizás no podamos aspirar a tanto,  seguramente habremos de bastarnos con ciudadanos y comunidades inteligentes…, que no es poco y «haberlas haylas»; aceptemos esa responsabilidad «mientras tanto».


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