Habitar, solares

Los bancos no podrán decir que no tienen dónde caerse muertos…, tienen muchos solares para hacerlo…, lo cual, lejos de ser un chiste, en cualquier caso, de serlo, lo sería de mal gusto…; los 30.600 millones de euros que dichos «activos» y otros 10.000 millones correspondientes a dotaciones para cubrir pérdidas de valor, ocupan en el balance de los bancos, no hacen sino enterrar, otros tantos millones de posibilidades de financiación, inversión y desarrollo de proyectos que deberán de esperar, si nos aguanta el cuerpo, a que dichos «activos» se liberen contribuyendo a que los bancos recuperen su función, dar crédito a proyectos que lo merezcan y a empresarios y familias que justifiquen dicho crédito…, de ahí el mal gusto, que a estas alturas, ya queda claro que no es, sino amargo…; por cierto, lo del entrecomillado, es deliberado…, lo de llamarlos «activos» sí que es un buen chiste…

El rol de los bancos no es ser inmobiliarias…, ellos son conscientes…, los demás lo sufrimos…, pero los bancos y las cajas tienen suelo para rato, he aquí un desafío allá donde los haya, todavía sin solución definida. Porque…, mercado no hay…, lo que no tiene mercado, no vale nada, lo que no vale nada…, ¡no se provisiona al 30%!…, ¡pillines!…, bueno va…, es verdad, que hablamos de cosas serias…, que está lo del valor futuro…, que si esto cambiará y entonces valdrán…, ¡de acuerdo!, «ni pa ti, ni pa mi», provisionemos al 60%…, ¿tampoco?…, aaaaahhh, que se te baja el «core»…, si es así, corramos un tupido velo…, ojos que no ven, corazón que no siente…, siempre que no hablemos de «los mercados»…, que todo lo ven…, claro está… y así nos luce el pelo…

Porque…, ¿se entiende realmente?…, ¿nos situamos?…, ¿tomamos conciencia de la dimensión del problema?…, sólo hemos hablado de los activos menos líquidos, de los solares, si consideramos otros créditos de dudoso cobro vinculados al ladrillo, estaremos hablando del orden de 176.000 millones de euros…, mareante…, si hablamos de la totalidad de activos inmobiliarios que poseen los bancos, la cifra es de 338.000 millones de euros…, de vértigo…

Las soluciones a la situación, no voy a descubrirlas yo; una vez descartado que a corto plazo, los solares, salgan de los balances vía ventas, las posibles soluciones están, hace ya tiempo sobre la mesa, bien para ser aplicadas a todos los activos tóxicos o sólo a los menos líquidos; entre ellas, que no la única, crear un «banco malo»; con dos posibles variantes, «buen banco malo» o «mal banco malo»; modelo Irlandés o Alemán, es decir, valorar los activos a precio de mercado o a los precios que figuran en balances; en el primer caso paga la banca, en el segundo el Estado; el primero no afecta al contribuyente, pero ahoga el crédito; el segundo activa el crédito, pero endeuda al Estado y por tanto al contribuyente…, soluciones intermedias, supongo que todas las que se quieran, con o sin ayuda de Bruselas…, lo que de alguna manera, no dejaría de ser un rescate y/o destinar dinero público a salvar a la banca privada…, algo que dijimos que no haríamos…; todo lo que no sea esto es seguir provisionando y por extensión, limitando, en el tiempo, el fluir del crédito.

Como todo en la vida, nada es rotundamente blanco o negro, no creo que sea mucho aventurar que no todo iría al saco del banco malo, ni que todo deba ser provisionado, hay solares que bien por su grado de madurez de gestión, por su situación o por una determinada combinación de características, permanecerán, por la propia voluntad de los bancos, en sus balances, a pesar de que su horizonte de posible venta no sea inmediato.

Si esta circunstancia se da, serán estos solares sobre los cuales se realizarán las proyectos de las empresas inmobiliarias del siglo XXI, empresas que todavía están por llegar y que romperán con los modelos y modos de hacer que conocemos, porque darán respuesta a un nuevo segmento de demanda que habrá evolucionado por necesidad, y porque en un entorno de economía de recursos limitados sabrán focalizarse en ese cliente que quiere, ni más, ni menos, habitar una vivienda, prescindiendo de todo aquello que no necesita. Serán empresas, que introduzcan en el sector inmobiliario conceptos ya existentes en otros que conocemos bien; low cost, low marketing, marketing lateral y ¿porqué no?, low luxury…; que recurrirán a la creatividad para, por ejemplo, hacer uso temporal de recursos ociosos, superar el concepto de propiedad y potenciar el de uso, explicar el retorno de la inversión en eficiencia energética de las viviendas y otros muchos que, hasta ahora y como en otras tantas cosas, han quedado inexplicablemente en un segundo plano.

No tengo duda de que, en breve, veremos empresas inmobiliarias que estarán atentas a la evolución social del mercado, a las comunidades y tribus y en general a las posibilidades del Social Media, aplicando marketing 2.0 y adaptándose a los tiempos con nuevas herramientas…, porque de una vez advertirán que su actividad debe pivotar sobre el cliente…, no sobre el solar…, les va mucho en ello.


Suscribirse a comentarios Respuestas cerradas, se permiten trackback. |

Comentarios cerrados.


Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies