España 2020 vuelve a la URSS de 1986

corona-5001267_960_720Hace ya unos días estuve viendo la miniserie de HBO Chernóbil. En este post no pretendo comentar, valorar o analizar la gestión del accidente de Chernóbil ni sus consecuencias. Además de un interés personal por lo ocurrido en aquel momento y en aquel lugar, me llamó la atención o, mejor dicho, sentí como actuales, reales y cercanas algunas de las decisiones y actuaciones de ciertos personajes (en el contexto de la serie de televisión) implicados en el proceso de gestión de aquel accidente. ¿Por qué cercanas? Porque he visto esta serie durante el confinamiento impuesto por la crisis de la Covid19. A continuación resumo algunas de las semejanzas:

  1. Negación de la realidad: tanto en el accidente de Chernóbil como en la crisis de la Covid19, el Gobierno de la URSS y el español negaron que el respectivo hecho hubiera ocurrido o que fuera tan grave como los expertos anunciaban.
  2. Control de la desinformación como prioridad: tanto el Gobierno de la URSS en el año 1986, como el español en el año 2020 establecieron, en el primer caso; y han establecido en el segundo, recursos y mecanismos para vigilar y controlar cualquier relato o información que se desviara de las versiones oficiales.
  3. Los esfuerzos empleados en defender la imagen de la URSS en el exterior en 1986; y los esfuerzos del Gobierno español con los datos, estudios de uno y otro lado en hacer ver, tanto en el exterior como en los medios de comunicación nacionales, una buena gestión y buenos resultados.
  4. En la URSS de 1986, la motivación para implicar a científicos, mineros y cualquier persona que debiera reclutarse era la idea de “la patria”, Lenin, la URSS con la omnipresencia del partido comunista. En la España de 2020 y crisis del Covid19, he oído y leído mucho aquello de “los bienes al servicio del interés general” (o algo similar, véase Twitter).
  5. Y, por último, ¿cómo es posible que aquel accidente nuclear dejara sólo 31 muertos según los registros oficiales, habiendo más de 100.000 personas evacuadas tras varios días de exposición a radiación nuclear?poblaciones enteras evacuadas? Afortunadamente, en el caso español del 2020 ha habido confusión con los criterios para contabilizar pero quiero pensar que se acercan más a la realidad.

5394791059_c7b62e9d48_bA pesar de lo trágico del accidente de Chernóbil, la miniserie despertó y mantuvo mi interés hasta el final. Sin embargo, el hecho de percibir éstas y otras similitudes, 24 años después, me genera desconcierto y preocupación. Algunas fuentes consideran que la gestión de la catástrofe de Chernóbil fue el comienzo de la caída de la URSS. En el caso español actual, las previsiones no pintan demasiado bien. Se habla de nueva normalidad, de recuperación en V o en U, de si hay que elegir salud o economía. Personalmente, creo que no hay que elegir y que ambos, así como otras esferas de la vida, están interrelacionadas. El ser humano no es sólo salud, sólo economía, ni está aislado, ni la tecnología es el remedio de todos los males. El ser humano es todo: salud, afecto, emoción, servicio a los demás, economía, espiritualidad o religión, consumo, turismo, educación, sector público, sector privado, sociedad, etc.; y la función de los gobiernos, no es ser “papá Estado”; sino establecer un tablero de juego que los individuos de la sociedad creen y construyan en libertad.


De ambiciones y renuncias

hands-4704392_640Escribo esto cuando parece que empieza el desconfinamiento en nuestro país. ¿Por qué? Casualmente escuché el viernes un podcast del Mago More en el que hablaba de sueños, pero también de fracasos y de que demonizamos el error cuando, en realidad, es una experiencia de vida y, además, te aporta un aprendizaje propio. Me acordé entonces de mis experiencias laborales en puestos de atención al cliente y telemarketing a los que llegué tras un par de experiencias empresariales fallidas. Me hubiera gustado tener este tipo de experiencias a los 18 años, por ejemplo, porque son una buena experiencia para aprender cómo somos las personas y da tablas para lidiar con todo tipo de personas: educadas, enojadas, inseguras, exigentes… A mí me llevó a conocer unas formas de trabajo que había oído que existían pero no las conocía: tiempos de descanso medidos y controlados; entrada y salida controladas y ten cuidado con llegar tarde algún día. En fin, toda una novedad para mí. Además, hablar al menos un idioma adicional al tuyo y, todo ello, por unos 8 € y pico brutos la hora. Ahora que estamos con la crisis del Covid19, de vez en cuando recordamos la crisis del 2008. A posteriori, recordábamos que en aquella crisis habíamos olvidado valores humanos. Ahora hablamos de “nueva normalidad”, “la sociedad no va a ser la misma”, “habrá cambios”, “cuánto ha mejorado el medio ambiente en cuanto los humanos nos hemos quedado quietecitos”, etc. En mi opinión, no aprendimos de la crisis del 2008 y tengo mis dudas sobre esta crisis. ¿Qué me hace pensar así?

Durante el confinamiento, recibí una llamada de una empresa consultora de Recursos Humanos que buscaba personal para un puesto de atención al cliente internacional con idiomas inglés y francés. La consultora hizo su trabajo y me preguntó cuál era mi objetivo profesional. Tras responder que yo en cada puesto de trabajo busco desarrollo profesional y personal, la consultora, de forma muy honesta, me responde que su empresa cliente busca candidatos para contratarles de manera indefinida pero sin ambición. Esta frase me cayó como una losa de hormigón en el estómago y me cortocircuita el cerebro. En el siglo XXI, tras la crisis del 2008, la del Covid19 y otras aún por llegar, seguimos queriendo ocupar puestos de trabajo con personas que permanezcan en la empresa y sin hacer mucho ruido. ¿Es esto gestión del talento? ¿Es esto fomento del empleo de calidad? ¿Realmente hemos aprendido de crisis pasadas y actuales? Yo tengo mis dudas


Covid, empresa y sostenibilidad

agua, naturaleza, río, arroyo, árbol, planta, belleza en la ...

Hoy hace ya un par de años, escuché una entrevista a José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona, en COPE que me inspiró para escribir un post que no publiqué en su día y que, aprovechando esta cuarentena me gustaría rescatar para destacar varios puntos: empresa y naturaleza.

Al escuchar la entrevista me impactó una frase atribuida al propio presidente de Acciona y que es la siguiente:

La decisión más inteligente es invertir en el planeta.

Yo también lo creo, por eso me formé en el tema. En la entrevista se mencionan las emisiones, residuos, extinción de especies, superpoblación, etc. que, desde un punto de vista de oportunidad de negocio se ve como un reto al que aportar soluciones. De momento, todo bien.

Pero todavía faltaba el gran momento de la entrevista; momento en el que José Manuel Entrecanales resalta los procesos de fabricación que llevamos utilizando desde la era industrial en los que fabricamos productos que acaban siendo residuos y que la oportunidad o la inversión en el planeta sería fabricar para reutilizar. ¡Me encantó oír esto!

Desde que yo estudiaba en la Universidad hasta el día de hoy, opino que sí hay mayor conciencia social frente a las emisiones y aplaudo y utilizo iniciativas como car2go, emov, Zity, blablacar, Amovens, etc., que han cambiado el modelo de transporte privado. Sin embargo, en cuanto a la fabricación de productos que acaban siendo un residuo, todavía nos queda por avanzar. De hecho, según el Informe Especial Basic sobre Reciclado de Residuos publicado por el Observatorio Sectorial DBK de INFORMA, los españoles generamos unos 20 millones de toneladas de residuos en 2017 ; es decir un 4,2% más que el año anterior. En la entrevista, el Sr. Entrecanales destaca que debemos cambiar los hábitos de consumo y fabricación industriales hacia la economía circular en la que fabriquemos para reutilizar, en lugar de para crear un residuo.

Y para cambiar el tono de los mensajes de concienciación ambiental que tradicionalmente han sido apocalípticos, el Sr. Entrecanales traslada un mensaje optimista en el que invita a buscar soluciones para los actuales retos ambientales en materia de sobrepoblación del planeta, emisiones, residuos y extinción de especies que permitan continuar la vida humana en el planeta evitando la destrucción del planeta. En esta línea, el Sr. Entrecanales se refiere a la tecnología y, en relación a la empresa que preside, a la tecnología en infraestructuras energéticas para ofrecer al mercado energías renovables.

De acuerdo, pero ¿es la tecnología la solución infalible? Me permito aquí hacer mención al momento actual de pandemia y confinamiento ligado al COVID19. Ya sabemos que la reducción drástica de desplazamientos ha mejorado la calidad del aire en las ciudades, que la tecnología ha permitido el teletrabajo, la enseñanza online, y las “quedadas” virtuales entre otras cosas. En estos días está muy bien y, como lo asumimos como algo temporal, no es un drama. Pero ¿créeis que sustituye a quedar presencialmente con las personas con las que trabajamos, aprendemos y nos relacionamos?

Technology vs Humanity futurist speaker author gerd leonha… | FlickrPor otro lado, el confinamiento también nos está enseñando a vivir con nosotros mismos, a valorar lo que no tenemos actualmente y, en algunos casos, a tomar conciencia del impacto generamos como especie humana en nuestras ciudades. Pero ¿qué pasa con los residuos? ¿Generamos menos residuos en nuestros hogares? ¡Claro que no! Hay que tener en cuenta que pasamos más tiempo en nuestros hogares. ¿Estamos invirtiendo en el planeta, tal y como apuntaba el presidente de Acciona en la radio? Sí, se hacen esfuerzos, pero aún queda mucho por hacer. Espero que tras este confinamiento en nuestro país y en muchos otros, tomemos conciencia de los aspectos positivos e innovemos en nuestros modelos de producción y trabajo que no sólo se llega a través de la tecnología; sino poniendo a la persona en su lugar; es decir, como otro ser vivo integrante del planeta.

 

 


¿Qué son, en realidad, los fines lucrativos?

Y para hablar de empresa, pues lo mejor sería empezar por definir qué entiendo por empresa, organización empresarial o cualquier otro sinónimo. Si consultamos la RAE, quiero destacar las dos primeras acepciones:

  1. Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo.
  2. Unidad de organización dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios con fines lucrativos.

Efectivamente, estas dos acepciones resumen, en definitiva lo que viene siendo una empresa desde el momento en el que se genera la idea hasta que se constituye una sociedad legalmente.

Existen otras tantas definiciones pero voy a rescatar una en particular del blog Definición.de :

Unidad económico-social, integrada por elementos humanos, materiales y técnicos, que tiene el objetivo de obtener utilidades a través de su participación en el mercado de bienes y servicios. Para esto, hace uso de los factores productivos trabajo, tierra y capital.

En definitiva, una vez pasada la fase de generación de la idea, testeo de mercado y modelo de negocio, con suerte, tenemos constituida la sociedad o empresa que podemos definir como una unidad organizatistock-3237514_1280va que tiene el objetivo de obtener utilidades a través de su participación en el mercado de bienes y servicios mediante el uso de los factores productivos trabajo, tierra y capital; es decir, elementos humanos, materiales y técnicos.

En este post quiero detenerme en “fines lucrativos”. Tengo amigos y conocidos (tanto hombres como mujeres) que consideran como perverso esta parte de los fines lucrativos. Pero la mayor parte de las veces, olvidamos que antes de que una empresa genere flujo de caja y obtenga beneficios monetarios (o “gane” dinero), la/s persona/s fundadora/s ha/n invertido a riesgo un capital para, por un lado, dar los primeros pasos y, por otro,  constituir la sociedad legal y formalmente dándola de alta en el Registro Mercantil, contratando los servicios necesarios de notaría y gestoría, dándose de alta en el Régimen de Autónomos, contratando personal, etc. Y esta inversión inicial, con suerte, trabajo y esfuerzo, se recupera si el negocio genera ventas suficientes. En caso contrario, el único retorno de la inversión es un aprendizaje, si es que se da.

Además, en origen, inclusive los creadores y fundadores de las empresas más grandes puede que tuvieran un motivo creativo o de realización personal y voluntad de servicio a la hora de idear y materializar un negocio. No olvidemos que detrás de una empresa, hay un problema a resolver, una demanda que cubrir y mucho aprendizaje.

Cierto es, y no voy a negarlo, que hemos recibido informaciones y noticias sobre fraudes empresariales, engaños, avaricia y abusos. Claros ejemplos, éstos, de que el capital ha sido utilizado como un fin en vez de como un factor productivo. Razón por la cual, también, me decanto más por la definición de empresa dada por Definicion.de que, por la RAE.

En efecto, hablaría más de obtención de utilidades ya que el beneficio generado por una empresa puede ser utilizado para muchas cosas. Entre otras, crecimiento y, con ello, contratación de personal, mejora de sueldos, innovación y cambio o también, transformación, recolocación del personal o cierre de la empresa porque el servicio prestado o producto servido ya no es demandado por el consumidor.

En línea con el post que he leído hoy “De negociante a empresario”, en cuanto confundimos a quién servimos y, el capital como fin, frente al capital como medio, no hablaría de emprendedor/a o empresario/a; le daría otra denominación que, a día de hoy, no tengo en mente. Mis disculpas por esto.

 


¡Hola de nuevo!

Tras diary-968592_640mucho tiempo sin escribir, he vivido variadas experiencias, unas más dolorosas que otras. Tras pasar por varios procesos emocionales, extraer algún que otro aprendizaje, y sincerarme conmigo misma, recordé dos cosas que me gustan. Una es la escritura y  la otra es la empresa. También recordé que tenía a mi disposición este blog y que, además, estaba “muerto del asco”. Como persona con sensibilidad ambiental y social, y formación en estos temas, no me gusta almacenar papel que, al final, acaba aumentando la cantidad de residuos que generamos.

Por todo ello, he decidido utilizar este espacio para escribir sobre los temas que me importan, relacionados con la temática empresarial, no con la pretensión de que mis letras sean leídas por muchos usuarios, sino más bien como medio para “disolver” y expresarme. O como un diario, en definitiva.

Confío en ir generando contenido para mi diario particular y poder mantener vivo este blog.


Pensamiento paradójico para el management

Pensamiento paradójico¿Nos gustan las paradojas? Puedes consultar mi post en el blog en el que colaboro.

Espero vuestros comentarios.

¡Gracias!


Innovación en RSC

Existen muchas definiciones sobre RSC tratando de estandarizar el concepto y guiar a la sociedad para facilitar su comprensión. A pesar de la buena voluntad que merece este trabajo, me pregunto por qué la RSC se asocia automáticamente a memorias o informes, estándares como GRI o principios del Pacto Mundial, auditorías de la cadena de suministro, sistemas de gestión, etc.

Por supuesto, que todo lo anterior son valiosas herramientas y que todos los actores de la RSC aprendemos día a día. Sin embargo, aún con el debate abierto, al menos en España, sobre cuáles son los beneficios de implantar la RSC en las empresas, quizá podríamos adoptar otros enfoques.

Algunos comentarios de clientes o potenciales clientes, especialmente pequeñas empresas sobre la adopción de políticas y procesos de RSC es que no era un aspecto prioritario porque les suponía modificar procesos y hacerlos, incluso, más pesados. En definitiva, se veía como algo externo que, casi por inercia del mercado, había que implantar y, por tanto, el compromiso no era más que el justo y necesario.

En estos momentos en los que la innovación es clave, los y las profesionales de RSC podemos también innovar en el enfoque que le damos. De este modo, en lugar de mostrarlo como algo externo a incluir en la gestión habitual de la empresa, asesorar sobre memorias, estrategias o planes, auditorías y sistemas de gestión, por ejemplo, podemos empezar a verlo como una forma de gestión más holística.

Así, por ejemplo, teniendo en cuenta que la empresa está formada por personas que venden productos o servicios para otras personas o empresas que son los clientes; que, para ello, se necesitan otras personas o empresas que actúan como proveedores; y, que para todo ello, es necesario utilizar los elementos del entorno (agua, aire, suelo, flora y fauna) con el fin de llevar una vida digna y conseguir bienestar; no nos queda otra opción que asumir que las empresas y las personas somos interdependientes las unas de las otras y, en base a esta premisa, configurar nuestras empresas, ya sea llamándolo RSC o utilizando cualquier otro término.

De hecho, el momento actual, al menos en España, donde la empresa 2.0 es una realidad, es buen momento para también hacer realidad en la conciencia de las personas y, por ende, de las empresas, organizaciones e instituciones; que la gestión que pretende la RSC no es más que asumir esta interdependencia integrándola en el propio “ser” de la empresa de forma que lo que hoy en día se conoce como “prosumers” y otros grupos de interés participen en la cocreación de empresas, productos o servicios y entorno que queremos; ya no como un mecanismo voluntario, sino como algo natural.

¿Y tú, cómo ves la RSC dentro de la gestión empresarial, humana y social?

 


¿Y qué otras cosas nos dice el maestro Hitchcock?

Este fin de semana he visto la película “Hitchcock” dirigida por Sacha Gervasi. Más allá de las críticas de los profesionales sobre la propia película o sobre la interpretación de los actores, si se saca demasiado partido al personaje de Janet Leigh y no el suficiente a James D’Arcy; inclusive, más allá de la personalidad obsesiva del propio Alfred Hitchcock; en este caso, como en muchos otros, se pueden extraer algunas enseñanzas interesantes que, aunque ya muy comentadas, me gustaría recordar (aunque sea para interiorizarlas yo misma).

Así, tras un momento de poca inspiración, A. Hitchcock topa con algo que le llama la atención y empieza a investigar. Acabada la investigación necesaria, se le ocurre el proyecto cinematográfico que quiere hacer y que vuelve a motivarle, a apasionarle y, de esta guisa empieza a venderlo. ¿Qué ocurre? Que ningún estudio le apoya. El proyecto que quería hacer, se salía de lo establecido y nadie se atrevía a financiarlo. ¿Qué hacer? Financiarlo él mismo, junto con su mujer, con las consecuencias que eso conlleva (control de gastos, situaciones estresantes y momentos personales delicados en la vida conyugal).

Conseguida la financiación, se inicia el rodaje y aparece un nuevo obstáculo: la censura. Nuevamente, el reputado Director, consigue negociar y adaptarse a las nuevas condiciones. No voy a entrar en los detalles a partir de aquí, ya de sobra conocidos pero sí quiero resaltar las siguientes enseñanzas con las que quiero quedarme (y espero que también los lectores):

Dicho esto, sólamente recordar que de cualquier película, de cualquier experiencia, hay aspectos interesantes que nos pueden aportar algo a nuestra vida. Ahora ya sólo queda incorporarlos. ¡Disfrutadlos!

 


El cambio interno

Desde hace algún tiempo, los ciudadanos pedimos cambios. Pedimos a nuestros políticos que cambien, a nuestros bancos que cambien sus políticas, a las empresas, ONG, sindicatos, etc. Pero ¿qué hay de nosotros mismos? ¿Nosotros, como individuos, no tenemos que cambiar algo? ¿Creemos que realmente habrá una transformación social sin un cambio individual? Si creen que es así, mejor dejen de leer estas líneas.

Es cierto que es más fácil exigir a terceras personas que hagan “lo que yo quiero”. Sin embargo, creo que a día de hoy, ha quedado claro que con estas formas, poco se consigue. Entiendo que ha quedado claro, al menos en el ámbito de los emprendedores, empresas más avanzadas y en las redes sociales. Sin embargo, todavía me encuentro mucha gente que pretende eludir la responsabilidad de sus propias decisiones y busca culpabilizar a otros que ni siquiera conoce.

Por otro lado, veo un auge de personas que se interesan por la inteligencia emocional, crecimiento personal, coaching, neurociencias, yoga, meditación, etc. No hay duda de que se ha abierto un camino para el cambio desde la persona y hacia el exterior (y no al contrario). En este sentido, una buena referencia es “The future of Leadership” de Deepak Chopra. Entonces ¿nos atrevemos a ser coherentes entre lo que hacemos y pedimos? ¿Qué tal si empezamos a cambiarnos a nosotros mismos?


¿Sabemos lo que hacemos?

Una pequeña búsqueda sobre el fraude fiscal en España genera en Google 1.170.000 resultados en 0,20 segundos. Parece que son muchos resultados. Tras varias lecturas sobre el tema (lo confieso, sólo una pequeña muestra), queda claro que no hay ningún estudio oficial relativo al fraude fiscal en España. En su lugar, se trabaja con estimaciones variables de entre 70.000 – 160.000 millones de euros o de entre un 20% y 25% del PIB. Lo que está claro, no obstante, es que es uno de los mayores fraudes de la UE y de los países de la OCDE.

Cuando se analiza el origen del fraude fiscal en España, las noticias, blogs y otras fuentes de información digitales coinciden en afirmar que, la mayor parte del fraude es originado por las grandes empresas (que representan el 0,01% del total de empresas), grandes patrimonios y la banca (72%), seguidos de las Pymes (17%), autónomos (9%) y, el resto, el sector no empresarial.

¿Por qué se menciona la banca? Pues porque parece que el fraude español de grandes empresas y patrimonios es canalizado por la banca hacia los paraísos fiscales; tema en el que no voy a entrar en este post.

Por otro lado, un estudio de la consultora i2 Integrity muestra que los fraudes preferidos son evitar el IVA, crear facturas por falsas ventas, contratar en “negro”, cobrar subvenciones indebidas, no prestar los servicios contratados, fraguar insolvencias, realizar operaciones internacionales fraudulentas, ocultar capitales y crear empresas “tapadera”.

Recientemente, la Asociación Española de Asesores Fiscales (AEDAF) alerta sobre el fuerte endurecimiento de sanciones y critica la tramitación de la Ley contra el fraude fiscal por el procedimiento de urgencia. La Asociación advierte del riesgo de tramitar aceleradamente una ley de tanta trascendencia en nuestro país y piden un debate y reflexión antes de atajar el problema por vía decretazo.

Personalmente, tengo más preguntas que posibles soluciones. Por ejemplo, ¿es una solución viable atajar el fraude fiscal vía BOE? ¿cómo es posible que España no tenga fuentes oficiales a este respecto? ¿Por qué este fenómeno es más acusado en España o Italia que en otros países de la UE o de la OCDE? En general ¿conocemos las causas que provocan que el fraude fiscal en España sea tan elevado? Si conocemos las causas ¿no podemos pensar en soluciones para atacarlas?

Soy de la opinión que un problema se puede atajar, atacando las causas. Claro que, lo difícil es identificar correctamente las causas.

 



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