MOTIVACIÓN A LA MÁXIMA POTENCIA!!

Cada día escuchamos más la palabra líder en los medios de comunicación, en nuestra vida diaria, en nuestros trabajo,… pero, ¿qué es un líder? ¿aquél al que le siguen las personas? ¿aquél que tiene “poder” sobre otras personas? ¿aquél al que consideramos un modelo a seguir? En función del aspecto de nuestra vida en el que nos focalicemos encontraremos líderes diferentes. En este caso, me centraré en el ámbito profesional.

Bien, un buen líder debe:

* Realizar presentaciones eficaces, las cuales calen a todos los niveles, para lo que es fundamental creer firmemente en lo que se está diciendo y en lo que se quiere transmitir. En este ámbito, a parte de tener cualidades innatas como por ejemplo una buena dicción, sería necesario alcanzar una implicación emocional para poder llegar a transmitir compromiso a todas las partes interesadas.
* Negociar y tomar decisiones adecuadas. Un buen líder debe ser seguro de sí mismo y firme en sus decisiones, para que cuando se encuentre en situaciones difíciles, se enfrente a ellas con la capacidad propia de liderazgo que le diferencia y con el poder de influencia que le caracterice.
* Contar con un equipo de personas comprometidas y motivadas que le ayuden en todas sus tareas y problemas tanto presentes como futuros.

En mi opinión, este último aspecto es el más difícil de conseguir, por parte del líder, y por tanto, donde se debe de trabajar más.

El mundo en el que vivimos cada vez es más cambiante y la comunicación cada vez es más rápida y eficaz entre todos nosotros, lo que comúnmente se conoce como globalización. Con ello quiero destacar que no estamos solos, sino que formamos parte de un todo, lo mismo que un líder. Un líder no es una sola persona ni puede trabajar de modo individual, sino que forma parte como pieza fundamental de un equipo de personas. Es decir, que el líder no depende de él mismo sino que su trabajando depende del trabajo de otros, por eso es necesario tener un equipo de personas motivadas y comprometidas para de este modo asegurar con firmeza que “detrás de un buen líder, hay un buen equipo”.

En la reflexión anterior, desde mi punto de vista, ha surgido la palabra más importante que debe de acompañar a un buen líder en toda su carrera: “motivación”.

La motivación de las personas es un factor determinante en el éxito de las empresas. La motivación origina el movimiento y lo contrario, la desmotivación, lo que origina es la parálisis y el estrangulamiento de la organización. Por eso cada vez los buenos líderes están más preocupados por la motivación de sus colaboradores. ¿Pero todos los líderes? Evidentemente no. Existe todavía muy extendido la idea de lideres paternalistas y autoritarios que minan más que incentivan la creatividad y motivación de las personas.

Pero ¿cómo conseguir tener un equipo de personas motivadas? En mi opinión es una tarea muy complicada. La motivación tiene un componente intrínseco a la persona que es más complicado corregir, pero también tiene un componente extrínseco sobre el que es más fácil actuar y aquí el buen líder es donde tiene más capacidad de actuación. Entre los factores extrínsecos para incentivar la motivación se pueden citar: desarrollo personal, reconocimiento, delegación de responsabilidades, orgullo de pertenencia y favorecer la creatividad. Para conseguirlo, el buen líder, debe de estar continuamente innovando porque para conseguir que las personas estén motivadas deben de encontrar en su trabajo un reto diario, algo diferente que le genere afán de superación y aprendizaje. Es decir, el buen líder debe estar continuamente reinventándose él mismo y, por consiguiente, su equipo.

Otro factor, que considero fundamental respecto a tener un equipo de personas motivadas es la plena confianza por ambas partes. Para ello una de las características fundamentales de un buen líder es ser accesibles, es decir, que exista comunicación por ambas partes. De este modo, sabemos que podemos contar con su apoyo, lo que inmediatamente genera un “clima de confianza” fundamental para el correcto funcionamiento de un buen equipo. Para conseguirlo hay muchos métodos desde el desayuno por las mañanas a crear salidas exteriores (outdoor training) para crear alianzas más fuertes entre los miembros del equipo, y del equipo con el líder.

Aspecto básico a destacar, es lo difícil que resulta motivar a una persona de nuevo cuando ha experimentado frustración o decepción. Por ello, un buen líder debe saber donde poner los límites en las expectativas que crea en su equipo porque si éstas no son satisfechas conducirá al mismo a un estado de frustración y desconfianza, muchas veces irreversible, en función de la profundidad de la misma, lo que acabará con la creación de barreras entre el líder y su equipo y, por tanto, a la ruptura del mismo.

Con este post quiero llegar a una reflexión personal de todos nosotros en la que analicemos nuestro trabajo y consideremos si estamos motivados o no, es decir, si lo que hacemos nos gusta, si en el entorno en el que trabajamos estamos cómodos, es agradable,… y, por tanto, si nos divertimos en la realización de nuestras tareas diarias. ¿Es esto así en tu trabajo diario? Si es así, Enhorabuena!! En caso contrario, ¿qué puedes hacer para cambiarlo? Porque como decía Confucio: “encuentra un trabajo que te guste, y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”.


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