INNOVAR un cambio en la cultura empresarial

Interesante análisis de la innovación en república dominicana

Por Ligia Bonetti de Valiente

Presidenta de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD)

 

Los industriales de República Dominicana hemos estado empeñados en impulsar el fortalecimiento de una cultura exportadora. Producir es competir y producir para exportar es competir en grande. Desde nuestro punto de vista este “competir en grande” no es posible sin un proceso permanente de innovación y de desarrollo en el interior de las empresas industriales, las instituciones de apoyo a la producción y, sobre todo, la cultura y la mentalidad de los empresarios.

La innovación no se reduce a aspectos tecnológicos, por lo tanto, investigación y desarrollo (I+D), en su concepción tradicional de apego a la tecnología, se queda corta. Innovar es crear valor, lo cual puede centrarse en beneficios para el consumidor, valor en la forma de hacer negocios, en la administración, en los procesos, en los servicios… en fin, en cualquiera de los elementos del sistema que compone la relación empresa-sociedad. Los que presidimos empresas debemos dejar de lado la defensa que a veces hacemos de nuestros éxitos del pasado, y del éxito de las formas en que hicimos las cosas en el pasado, y mirar hacia el futuro.

El director del Consejo Nacional de Competitividad (CNC), Andrés van der Horst, en una intervención reciente ante la Cámara Americana de Comercio, señaló que, si deseamos ser competitivos, la educación no puede seguir centrándose en dotar de conocimientos académicos a nuestros recursos humanos. Tenemos que poner los ojos en las competencias que se requieren. El conocimiento está ahí, al alcance de una búsqueda, pero las competencias suponen el desarrollo de habilidades y actitudes que nos permitirán avanzar de modo más dinámico en nuestra productividad, rentabilidad y exportaciones. Es lo que llamó “competitividad 2.0”.

Lo afirmado por Van der Horst es cierto hoy y requiere de mucho esfuerzo por parte del gobierno dominicano, pero, sobre todo, por parte del sector empresarial, que necesita romper diversos paradigmas para llegar a ser competitivo.

Un cambio en el ADN

Así como en la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD) hablamos de un “giro hacia las exportaciones”, es necesario hablar de un giro en la cultura empresarial dominicana y en la voluntad mostrada por el Gobierno en torno de la innovación.

Es este proceso el que permitirá al sector industrial constituirse en uno de alto valor agregado, focalizado en el aprovechamiento de las oportunidades internacionales y de los mercados naturales de República Dominicana.

No puede seguir persistiendo una seria desarticulación entre la política de investigación y desarrollo con la política económica orientada a un mayor nivel de crecimiento económico y de competitividad, así como con las políticas sociales encaminadas a promover el bienestar y el desarrollo humano. El tamaño de la brecha existente entre los retos de la competitividad global y el lugar que ocupa la innovación en nuestra economía y en nuestra cultura, debe ser reducido.

Creemos que no tendremos liderazgo en las exportaciones en la región si seguimos por debajo de la media latinoamericana de inversión en I+D (investigación + desarrollo). La innovación necesita esfuerzo constante y creciente para implantar la centralidad de la ciencia en la economía. Las universidades, como bien expresó el director del CNC y también el rector del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), Dr. Rolando Guzmán, deben dar un giro y retomar el camino de la innovación (incluyendo la innovación pedagógica).

Es cierto que la inversión en investigación y desarrollo requiere de ajustes institucionales serios que nos permitan asegurar que la inversión no caiga en sacos rotos. Ambos son retos que debemos afrontar o el atraso será cada vez mayor.

La empresa privada está llamada a mostrar una mayor disponibilidad para invertir en esta dirección. No se trata de una complacencia por el conocimiento, se trata de una apuesta por la productividad en el futuro.

Es un tema de visión. Podemos quedar atrapamos en el mimetismo, en la copia tecnológica, o podemos avanzar tomando lo que nos ofrece la globalización, pero entendiendo que hay demasiado propio en juego como para simplemente importar tecnología o creer que una idea nueva aquí, y ya en desuso en otros lugares, es innovación.

Para la AIRD, la visión es clara: priorizar las exportaciones incluye priorizar la innovación, aunque reconozcamos que es necesario un paso a la vez.

 


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