Las inversiones

No hace muchos años, estalló el escándalo de los sellos, más de 400.000 personas que depositaron su confianza y dinero en Forum Filatélico o Afinsa a cambio de unas rentabilidades garantizadas muy por encima de la inflación o los tipos de interés.

Inversores que huían de los depósitos que ofrecían los bancos e invertían en este tipo de empresas, que incluso fueron alabadas por medios de comunicación:

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Y es que los ahorradores tenemos muy poca memoria. La última estafa viene de parte de Nueva Rumasa. Más de 4.000 inversores compraron pagarés de la  compañía con una alta rentabilidad.

Irán los terceros en el orden de cobro en caso de proceso concursal, después de:

1. Acreedores que cuenten con una garantía (básicamente bancos y cajas de ahorro).

2. Trabajadores, Hacienda y Seguridad Social.

En el caso de Nueva Rumasa de nada ha servido:

En el mejor de los casos, estos inversores cobrarán, no se sabe cuando,  una (pequeña) parte de lo invertido.

Parece ser que el hombre es el único ser que tropieza dos veces sobre la misma piedra.

Ante esta situación me planteo donde es más conveniente invertir según el tipo de riesgos que quieras correr, para de esta forma no perder los ahorros que tanto trabajo ha costado conseguir.

¿Qué son realmente las inversiones?

En términos generales las podríamos definir como la colocación de capital durante un cierto  tiempo con el objeto de obtener un rendimiento económico.

El concepto de inversión es válido siempre que exista un desembolso inicial con la expectativa de recibir beneficios líquidos futuros y en un plazo de tiempo, bien se trate de una inversión industrial, inmobiliaria o de activos financieros.

El inversor, por la causa que sea, tiene la suerte de disponer de un capital líquido  en esta época difícil  y aparentemente confusa.

Ganancia y riesgo van de la mano

A la hora de invertir sin riesgo es necesario comprender que el par “ganancia-riesgo” corren en paralelo.

Es una regla que no admite excepción, siempre las inversiones de  alto riesgo reportan altas ganancias. Una inversión segura protegerá el activo pero rendirá una rentabilidad discreta.

 

Entonces si en tu lista de prioridades está aquella de no perder tu dinero y no aquella que supone ganancia rápida por alto riesgo, lo más aconsejable es invertir sin riesgo, lo que supone elegir opciones de corte conservador y ganancias bajas.

Invertir sin riesgo garantizará, como mínimo, el reembolso integral del capital invertido en un plazo determinado. Entonces antes de decidir es necesario tener claro dos cosas: cuando necesitas tener en mano otra vez tu capital y que riesgo estás dispuesto a asumir.

Tipos de inversiones

Dicho esto, podemos pasar a analizar someramente  los distintos medios de inversión que se nos presentan, sin  que sean excluyentes:

La importancia de diversificar

Diversificar significa “no meter todos los huevos en la misma cesta”.

Así, se puede tener unos títulos de mayor riesgo, otros más seguros pero con menos rentabilidad, unos a corto plazo, otros a medio y otros a largo. Lo importante es que el conjunto de la cartera (conjunto de instrumentos financieros que un inversor mantiene en un momento determinado, esto es, acciones, bonos, fondos de inversión, depósitos bancarios, plan de pensiones, etc) corresponda a tu perfil de inversión y te permita ir atendiendo tus necesidades a medida que éstas se presentan.

Para reducir el riesgo asumido y lograr el conjunto de tus objetivos, es recomendable diversificar:

Con diferentes categorías de activos: Es decir, mantener una combinación de renta variable, renta fija y activos del mercado monetario, en unas proporciones que dependerán de tu perfil de inversor.

Con diferentes títulos: Es decir, combinar títulos con diferentes niveles de riesgo, rentabilidad y liquidez: acciones de distintas empresas, bonos y obligaciones de diferentes emisores y con distintos vencimientos, diferentes tipos de fondos de inversión, etc.

Diversificación de sectores: Según los ciclos económicos, unos sectores de actividad tienen más éxito que otros. Por ejemplo, durante épocas de recesión lo normal es que las empresas que producen bienes de primera necesidad (alimentos, energía) sufran menos que las empresas de construcción o las tecnológicas. Sin embargo, si la economía va bien, estas últimas pueden prosperar mucho, y sus acciones pueden producir una rentabilidad superior a la media. Mantener títulos de empresas de diferentes sectores evita que la posible crisis de un sector afecte a toda la cartera.

La posibilidad que tienes de mantener una cartera bien diversificada estará condicionada por tu capacidad económica. No todo el mundo dispone del dinero suficiente para invertir en muchos títulos. Pero aunque solo pueda adquirir dos ó tres productos, hay que procurar que exista cierta diversificación entre ellos.

Como colofón, podríamos decir que la inversión ideal presentará una estructura distinta en cada periodo, siendo muy importante diversificar los riesgos.  Si queremos encontrar inversiones rentables, también podríamos pensar de  manera diferente a como lo hace el resto. Debemos tener en cuenta aquellas cosas que el común de la gente no piensa o imagina (ejemplo evidente: las redes sociales, nadie podía imaginar que hoy en día podían llegar a convertirse en grandes empresas con facturaciones mensuales importantísimas).


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