Planes de negocio tecnológicos, cosa del pasado

Vaya por delante que cualquier afirmación de este post se refiere principalmente a empresas tecnológicas con nichos del mercado relativamente amplios.

 

La época que nos esta tocando vivir se mueve a un rito muy veloz. La sociedad cambia rápidamente y la tecnología aún más rápido. Con tanto cambio y tanta incertidumbre en mercados tan volátiles las previsiones difícilmente se cumplen. No tiene sentido estimar las ventas a 5 años de una empresa con una bonita curva de crecimiento exponencial si ni siquiera vamos a poder comprender el mercado dentro de los próximos 3 meses.

Los mercados tecnológicos cambian muy rápidamente. Si estamos diseñando una tecnología con un modelo de negocio que hoy en día funcionaría nada nos garantiza que el día que tengamos el producto final terminado esta afirmación siga siendo cierta. Actualmente las empresas que logran sobrevivir son las que más pivotan. Las que crear un producto mínimo viable lo enfrentan al mercado y aprenden del mercado para modificar sus productos de acuerdo a las necesidades y demandas de los clientes. Si la empresa es pequeña (como lo suelen ser todas cuando empiezan) no tiene sentido dedicar una gran cantidad de esfuerzos a tener un plan de negocio actualizado, ni siquiera merece la pena tener el plan de negocio. Aunque la tecnología haya nacido con una intención clara son los clientes los que determinan como se acaba usando y los que al final te dan la clave de como tiene que ser tu modelo de negocio. Y si opinas que esto no es así, que les puedes decir a los clientes como tienen que usar las cosas, mejor no emprendas.

Que hacer un plan de negocio no ayude a crear una empresa tecnológica no significa que no se deba saber hacer. Un plan de negocio tiene el problema de ser demasiado detallado y con demasiados puntos relacionados con la supervivencia de la empresa a lo largo del tiempo. Los detalles en empresas que pivotan no son importantes pero si hay que tener una visión global del negocio en cada momento. Además de ser capaz de identificar los puntos débiles y fuertes para poder pivotar y adaptar el modelo de negocio.

Si la empresa que se pretende crear es muy grande, el plan de negocio es algo inevitable que hay que hacer. Nadie va a valorar tu idea si no has trabajado suficiente sobre ella. Pero difícilmente vas a encontrar inversores que quieran invertir en algo tan grande si no demuestras primero que eres capaz de obtener beneficios y seguramente no seas capaz de hacer eso hasta que no tengas el producto final y, por tanto, el dinero para desarrollarlo. Acabarás en un bucle vicioso de donde no serás capaz de salir.


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