MBA: tercer mes. Se acabó la introducción.

Esta vez escribo un poco más tarde sobre la experiencia del MBA porque he querido esperarme a nuestro periodo residencial en los peñascales. De la que hablaré más tarde, primero voy a centrarme en lo que considero el hecho más relevante de este último mes, al menos para mí. Muy a mi pesar, una compañera ha decidido abandonar el Máster. El motivo principal de esta decisión ha sido que el MBA no le aportaba lo que ella se esperaba y ha decidido cambiarse a otro Máster que le aporte los conocimientos que realmente necesita. Desde que apareció ante mi la oportunidad de hacer el MBA también surgió la pregunta de ¿me aportará el MBA los conocimientos que necesito? ¿me servirá de algo? Tengo claro que un MBA te es muy útil porque te abre nuevas oportunidades profesionales en la empresa privada, pero ese no era mi motivo de hacer el MBA. Yo quiero aprender para intentar montar mi propia empresa y cometer menos errores o, al menos, darme cuenta cuando los cometo para rectificar lo antes posible. En cuanto a la primera pregunta, sé que a estas alturas de la vida cualquier máster te aporta lo que tu quieras que te aporte y tienes que esforzarte por extraer el conocimiento que necesitas. Así que este último mes he intentado responderme a la pregunta de si los conocimientos que estoy adquiriendo me son útiles.

Empezó el mes con la finalización de todas las asignaturas de “introducción” y el comienzo de las asignaturas que profundizan más en la materia. Como todo en esta vida hay cosas que te gustan y otras que no, y a mi alguna asignatura no me gusta nada de nada. Lo que no quiere decir que no sirvan de nada, sino todo lo contrario. Hay asignaturas que creo que tienen un gran valor para poder llevar adecuadamente la gestión de empresas o equipos, pero a mi no me han gustado y sé que nunca me dedicaré a eso. También hemos tenido una clase de una asignatura de tecnología aplicada a los negocios que, en mi caso, la mejor palabra para definirla es obsoleta. Quiero recalcar que de momento ha sido una sola clase y que es sólo mi caso particular. Cuando pasas media hora al día leyendo sobre avances tecnológicos y conceptos tecnológicos una clase de estas características siempre te va a parecer obsoleta. Si le sumas el hecho de que se trata de avances en tecnologías de la información y que mi profesión y mi curiosidad siempre me llevan a saber que hay detrás de todo ese humo propagandístico, la clase se convierte en un horror de aburrimiento.

Dentro de las nuevas asignaturas para mi ha sido totalmente una revolución la de innovación. Por simplificarlo de alguna manera, esta asignatura saca al niño que llevo dentro: pintar en cartulinas, dibujar en los apuntes (en los míos y en los del compañero de al lado), pegar post-its por todos lados y, sobre todo, volver a pensar como un niño, sin miedo a las ideas irracionales. De esta asignatura me llevo herramientas que no conocía para innovar y una importante conclusión, cuantas más personas y más diferentes sean mejores ideas se consiguen.

De la residencia en los peñascales me llevo un sabor agridulce. Creo que esta residencia esta concebida como un periodo donde los alumnos del MBA pueden conocerse mucho mejor y en este sentido la residencia ha sido un poco fiasco. Somos un grupo fantástico y nos llevamos muy bien desde el primer día, así que realmente no nos hacia mucha falta que nos obligaran a pasar tiempo juntos. Por otro lado ha sido divertida la experiencia de tener que trabajar en grupo bajo presión y la oportunidad de pasar más tiempo con los compañeros, de hecho creo que nos hemos quedado con ganas de más. En cuanto a la parte teórica de la residencia estuvo enfocada a la gestión de equipos. Parte de la teoría ya la habíamos visto antes y algunas cosas yo ya las había oído unos días antes en unas charlas para emprendedores. También me ocurrió que muchas de las recomendaciones para la gestión de equipos que se dieron ya las tenía yo claras en mi mente. Después de esas largas prácticas de la carrera con los compañeros uno aprende muchas cosas de gestión de equipos mediante la experiencia (muchas gracias compañeros).

En resumen de todo lo anterior y respondiendo a las preguntas que comento al principio, creo que la parte buena de hacer un MBA son los contactos, la experiencia que te llevas y que tienes el conocimiento necesario en un sólo lugar para aprender de gestionar y administrar una empresa o parte de ella. Sin embargo, si realmente tu vocación es crear una empresa el conocimiento lo puedes adquirir por otros medios, puede que sea más difícil pero también es cierto que resulta mucho más práctico, realista y se interioriza con mayor facilidad.


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