Trabajo Virtual

Hoy hemos asistido a una conferencia sobre trabajo virtual en la EOI. La conferencia ha sido impartida por Elena Sanchez y Guillermo García de Global Place.

Por si alguien no lo tiene claro, el trabajo virtual se define como “el trabajo a distancia por medios tecnológicos“. Antes de escuchar a nadie experto en el tema del trabajo virtual siempre he considerado que muchas personas son capaces de gestionar muy bien su tiempo si se les deja la libertad suficiente para hacerlo. Consiguiendo con esta autogestión una optimización de su tiempo de trabajo, lo que se traduce en productividad, además de una mejor conciliación de su vida personal y profesional. Sin olvidar otros factores como son la flexibilidad o la motivación, aunque este último pueda tener efectos positivos o negativos. Positivos en el sentido de que con el trabajo virtual nadie llega tarde a trabajar por un atasco o un metro que no llega, pero también negativo para las personas que necesitan estar rodeados físicamente de personas para no sentirse deprimidos. Por supuesto también tiene ventajas para la empresa que cuenta con trabajadores virtuales, no sólo por el hecho de que son más productivos, sino por el ahorro de costes que supone reducir el espacio físico en las oficinas. Aunque hay que tener en cuenta que no todos los trabajos puede llevarse a cabo de forma virtual, aunque cada día estemos más cerca de ello. Esta era mi intuición en cuanto al trabajo virtual y hoy unos profesionales me lo han confirmado.

Desde el punto de vista del empresario el trabajo virtual puede suponer un problema por la sensación de falta de control sobre el trabajador y el miedo a que este se descontrole y deje de ser un recurso útil para la empresa. Pero realmente este problema existe esté el trabajador en la empresa o no, cuando ocurre en la empresa es lo que se conoce como absentismo presencial. La última vez que hubo un absentismo presencial en masa en medio mundo fue el día que google homenajeó al pacman. Una persona que gestiona recursos humanos será capaz de saber el rendimiento de su equipo independientemente de si se encuentra en la oficina o trabajando desde casa. Si bien es cierto que hoy en día existen multitud de herramientas para tener medidas objetivas de productividad, como por ejemplo las que miden el tiempo que el trabajador pasa usando una aplicación u otra, y que estas herramientas no se podrían instalar en el ordenador que tiene en casa el trabajador. Lo cierto es que en el fondo este tipo de medidas acumulan un gran error para medir la productividad de una persona. Es mucho mejor usar objetivos. Un trabajador que cumple con sus objetivos es productivo, uno que no lo hace no lo es. En temas de informática el ejemplo es muy claro, no se puede medir lo bueno que es un programador por las líneas de código que es capaz de escribir al día de media. Los programadores malos escriben muchas líneas de código, con muchos errores, mientras que los buenos lo hacen todo en pocas líneas, más eficientes y sin fallos. Así que porque una persona pase mucho tiempo en el chat no significa que no sea productivo, lo mismo esta discutiendo algo sobre el trabajo que tiene que hacer (no sería la primera vez que una conversación por Internet me soluciona un problema de trabajo).

Para que el trabajo, virtual o no, funcione es necesaria una confianza del jefe en sus trabajadores y que los trabajadores se vean involucrados en la empresa y sepan los objetivos de esta. Además de una metodología de trabajo bien definida, que en el caso del trabajo virtual tendrá que incluir las herramientas de comunicación tecnológicas necesarias. Sin embargo, en el trabajo virtual las oficinas de la empresas no deben ser puestos de trabajo, sino un entorno donde establecer relaciones sociales y comunicaciones personales. Es decir, las oficinas deben eliminar todo lo relativo al trabajo, porque ya no son el lugar donde se realiza, y deben fomentar todos aquellos elementos que se pierden en el trabajo virtual. En las empresas de Silicon Valley esta forma de trabajar esta de moda y las fotos de las oficinas siempre están llenas de espacios lúdicos con futbolines, sofás, mesas de pin pong, toboganes, … donde los trabajadores pueden relacionarse de forma amena., o trabajar en ambientes agradables si fuera necesario.

Al trabajo virtual solo le veo un problema: no es viable en startups que están empezando. Si algo caracteriza a las startups es el ambiente de trabajo. Las oficinas son un entorno de creatividad donde todos los trabajadores aportan sus ideas y conocimiento en la empresa, donde la comunicación entre empleados es vital y por tanto ha de darse en persona.


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