Necesito dinero, ¿mucho dinero?

Una buena estimación de las necesidades de financiación de nuestro proyecto empresarial es fundamental para evitar desastres futuros y para la supervivencia del mismo.

Para empezar, debemos indicar que tenemos dos posibles fuentes de financiación diferenciadas, que son la financiación propia o permanente y la financiación ajena.

La financiación propia refleja la aportación de capital de los socios y los resultados de la actividad que permanecen dentro de la empresa. También se incluye la subvención ya que todos estos fondos no tienen un plazo de devolución. Los socios y accionistas de la empresa esperan sacar unos rendimientos a su inversión, en forma de dividendos, que se detraen del beneficio empresarial del ejercicio.

La financiación ajena es todo el dinero que no es propiedad de la empresa y está sujeta a una serie de condiciones para su devolución bien sea en el corto plazo o en el largo plazo. Además, esta financiación suele tener un coste para la empresa, de intereses u otros.

¿Pero cuánto dinero necesito?

Me he encontrado con muchos proyectos empresariales que estimaron las necesidades financieras según las inversiones que van a desarrollar, sin considerar total o parcialmente, otros factores muy relevantes como son los gastos de los primeros ejercicios, las compras a realizar en función de la estimación de las ventas y del almacén deseado, entre otras variables a tener en cuenta.

Para contestar correctamente a la pregunta anterior, hay que desarrollar un plan económico y financiero completo y fijarse, simplemente, en la tesorería mensualizada de la empresa en los primeros ejercicios, es decir, en las entradas y las salidas de dinero. De este análisis podemos deducir las necesidades de financiación, buscando siempre el mayor valor negativo de la tesorería final de los meses y ejercicios analizados. Esta es la cantidad a financiar. Un ejemplo de la cuenta de tesorería podría ser el siguiente:

Tesoreria

Lógicamente, no es necesario tener esa cantidad desde el día uno, para evitar su coste financiero. Deberemos asegurarnos el acceso a la financiación de acuerdo a nuestras necesidades estimadas. Como siguiente paso introduciremos en nuestro análisis de tesorería el efecto que tiene la entrada de la financiación a conseguir y los costes financieros asociados, así como su devolución, lo que incrementará en algo esas necesidades de financiación.

Por tanto, la financiación que debemos tener garantizada y accesible en tiempo y forma es la que nos indica nuestra cuenta estimada de los flujos de caja. Ni más ni menos, la cantidad adecuada. En esto, me inclino a lo que dice mi compañero de blogs, Luis Sendino en su post ¿Cuán largas han de ser las piernas de un hombre?

Por último os dejo el siguiente vídeo:

Acerca de Ignacio de Alvear

Licenciado en Económicas y Empresariales por ICADE, con 24 años de experiencia en distintos puestos de responsabilidad, trabajando para empresas, administraciones públicas y el tercer sector. Desde 2003, como profesional, ofreciendo servicios de consultoría y formación enfocados al desarrollo y consolidación de las organizaciones.
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