Cambios en la empresa: las falsas creencias como barrera

Ocurre muchas veces que cambios que mejoran la eficiencia de una organización, con el tiempo vuelven al estado inicial una vez la fuerza impulsora del cambio desaparece. Las causas de este fenómeno son múltiples. En muchas ocasiones es debido a un cambio en la dirección de la empresa, la cual incorpora una visión diferente de la misma y que puede también revertir cambios positivos de sus antecesores.

Muchos managers y directores de proyecto al impulsar una mejora olvidan la existencia de dos factores clave:

La denominada gestión del cambio siempre tiene la vista focalizada en las mejoras a obtener, en el sistema y en las personas. Pero las personas tenemos creencias previas, de no ser por ellas el cambio ya se habría producido de forma natural.

Las creencias más difíciles de erradicar tienen su base en nuestro subconsciente. Son una construcción de nuestra mente que puede ser cierta o terriblemente equivocada. Son los falsos paradigmas.

Si antes de iniciar un cambio no se han conseguido cambiar las viejas “creencias” erróneas ancladas en la cultura de la empresa, podemos estar seguros que el cambio no se afianzará y se invertirá en algún momento del tiempo. Todo volverá al estado de partida, a lo que también contribuirán aquellos que consideren que el cambio les ha hecho perder algún viejo privilegio.

La potencia de las creencias, verdaderas o falsas, que se esconden en nuestro subconsciente es enorme. Es lo más difícil de cambiar. Pero sin este cambio cultural previo, las mejoras e innovaciones del sistema son imposibles e inútiles. No importa el grado de mejora que conlleve.

La primera etapa de cualquier cambio, de cualquier innovación, de cualquier mejora en el sistema pasa irrenunciablemente por promover un cambio cultural que permita aflorar el sinsentido de algunas creencias.

El éxito de un cambio implica superar el punto de no retorno, aquel que hace que las fuerzas de la mejora superen a las del inmovilismo. Es cuando la organización ha cambiado de estado a un nivel superior de autoaprendizaje. Esta tarea corresponde al área de RRHH cuya implicación es imprescindible y cuyas falsas creencias son las primeras que deberán ser eliminadas.

Sigamos todos el mensaje de Mahatma Ghandi: “Aquellas personas que no están dispuestas a pequeñas reformas no estarán nunca en las filas de los hombres que apuestan a grandes cambios”. Este mismo principio es aplicable a cualquier organización, grande o pequeña, pública o privada.


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