Innovación: ¿Inspiración o trabajo duro? Una fuente de oportunidades y prosperidad.

Desde hace tiempo me ha interesado el tema de la innovación en todos los ámbitos: innovación en productos, innovación en servicios, innovación en procesos, etc. Un aspecto que me intrigaba era si la innovación provenía del trabajo duro o de la inspiración. ¿Podía aparecer una innovación en un destello de lucidez? o ¿había que trabajar duro para lograrlo? ¿Por qué hay empresas que innovan continuamente, avanzando y creciendo y otras que no innovan y desaparecen? La respuesta era muy difícil de dilucidar inicialmente cuando se desconoce la realidad.

Analizándolo en perspectiva con el conocimiento que se va adquiriendo con el paso del tiempo, quizás la respuesta es imposible de resolver sin haber trabajado en un ambiente propenso para la innovación. Con el tiempo uno aprende y comprende que no se necesitan dar grandes pasos para hacer una innovación, sino que la innovación se va generando en pequeños pasos (micro steps) que van resolviendo o mejorando diferentes cosas.

Es cierto que si no se está cerca de los temas, es difícil innovar. Por ende, hay que estar cerca de los clientes o interesados finales, para ver donde están las oportunidades, y de esa manera encontrar la forma de lograr algo que genere valor para ellos de una manera diferente y mejor.

Además es cierto que una innovación que no le interesa a nadie, o que no crea valor, es simplemente una idea (quizás ni siquiera buena), o una mal gastada inversión de tiempo y dinero. O sea que la innovación tiene que ser útil.

Cada vez que viajaba, se me ocurrían ideas interesantes que pensaba podrían lograr innovaciones en esta o en esa otra industria. ¿Tenía entonces relación directa viajar con la innovación? La respuesta claramente es no. Lo que si tiene que ver, es que en esas ocasiones me lograba olvidar del día a día y me llevaba conmigo algún problema por resolver a modo de reto o entretenimiento, seguramente fruto de alguna conversación de almuerzo con compañeros durante los días de trabajo. El viaje, en realidad, lo que me daba es el tiempo para pensar en como intentar resolver dicha problemática.

Entonces, la innovación, ¿proviene del trabajo duro o de la inspiración? Creo que la respuesta está en un punto intermedio y, es más probable que el éxito surja de la búsqueda sistemática de oportunidades, que de un destello de la genialidad. Entonces, si una empresa no genera espacios (recursos humanos y económicos) para esta búsqueda, es muy difícil que la innovación aparezca.

La gran parte de los empleados de Google en California tienen destinado un 20% de su tiempo laboral para hacer proyectos interesantes para ellos y la empresa, algo que a priori parece increíble. Lo importante es que no es un 20% de tiempo libre, es tiempo de trabajo efectivo en un proyecto con supervisión.

En el año 1996 existían mil incubadoras de negocios y 280 parques tecnológicos en el mundo. En el año 2000, yase tenían 2.500 incubadoras y 600 parques tecnológicos. Y el fenómeno seguía y sigue en aumento, a lo que hay que agregar el especial interés del gobierno norteamericano por el tema, generando una verdadera revolución emprendedora.

Pero, ¿por qué el país más poderoso del mundo está tan interesado en el emprendimiento? La respuesta se encuentra a miles de kilómetros. China es un país que ha revolucionado el mercado productivo, tanto en precios, como en capacidad de producción, dejando competir a muy pocas naciones. Esto sumado al buen manejo económico que ha tenido en los últimos años, el crecimiento casi sostenido, las políticas de globalización de sus productos y su alto poder bélico, hacen pensar que, sin duda, será la nación más poderosa del mundo en unos cuantos años.

Ante esto, países con menor población y menor capacidad de manufactura y exportación, sin duda, se quedan atrás. Entonces, había que echar mano a una nueva estrategia, no bastaba con agregar valor, había que crearlo. En otras palabras, había que innovar, innovar barato y rápido.

Por mucho tiempo, se relacionó la innovación directamente a la ciencia, por lo que se creía costosa y que pocos podían llevarla a cabo. Sin embargo, a mi parecer, los primeros grandes aciertos, aquellos que demostraban que cualquiera podía llegar a innovar y que ponían en práctica esta nueva estrategia, la encontramos con la revolución de las “punto com”, donde un sitio web era capaz de ser valorizado y vendido en varios millones de dólares (otra cuestión es que se sobrevaloraran y dieran lugar a la crisis del sector años más tarde – ¿quien no recuerda Terra?).

El segundo auge que puede ilustrar esta idea es el de la biotecnología, que, sin embargo, no alcanzó los resultados esperados, pese al gran aumento en la educación de dicha materia y la creación de centros de investigación. Creo que su desarrollo suele ser más lento, debido a su alto nivel de investigación, mostrando rentabilidades a muy largo plazo.

Y, por supuesto, está el auge del emprendimiento y la innovación que podemos adjudicar a la eficiencia energética, al desarrollo de las energías alternativas y las millonarias inversiones en ese campo. El interés de países como Estados Unidos en fomentar las buenas “ideas”, económicamente viables e innovadoras radica en que éstas generan un alto impacto y un plus en el mercado, ya que se desvían de su competencia sin gran esfuerzo, volviéndolas mucho más atractivas para el mercado y generando una mayor riqueza. Estados Unidos, así como otras grandes naciones, posee gran cantidad de investigación y tiene la capacidad económica y manufacturera para desarrollar casi cualquier proyecto.

Desde mi perspectiva, el emprendimiento y la innovación eran la única forma de crear tangentes en el mercado, con el fin de no competir directamente en temas de producción con China. Fue una decisión sabia, porque sabían que no podían alcanzar al gigante asiático. La estrategia fue protegerse con patentes y licencias, y crear nuevos productos y mercados. En otras palabras, se dieron cuenta que la innovación genera más riqueza que la producción misma, ya que el inventor siempre tendrá un porcentaje del producto producido. Mientras más se fabrique y comercialice, más gana el inventor, y si el invento es innovador, el valor agregado del producto genera mayor ganancia y sigue siendo competitivo.

En resumidas cuentas, un innovador vale más que una fábrica llena de productores, por lo que un país con menor cantidad de habitantes, necesita más innovadores, para poder competir en un mercado globalizado. Y la importancia del emprendedor, se la adjudico a que es la persona capaz de llevar esa innovación adelante, y sobrepasar cualquier adversidad en el mercado, haciendo perdurar por mucho más tiempo esa innovación, generando así no solo riqueza, sino también estabilidad.

A mi parecer, innovar y emprender son una excelente estrategia para que países como España, generen, creen y agreguen valor. Una auténtica fuente de oportunidades y de prosperidad para el presente y el futuro.


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