Minihidráulica: recuperación y nuevos aprovechamientos

El origen de las pequeñas centrales hidroeléctricas tiene su fundamento en los antiguos molinos y ferrerías que de aprovechamiento de la energía hidráulica desde muchos siglos antes. Ya a finales del siglo pasado aparecen las primeras “casas de la luz” que no eran más que la transformación de la energía  mecánica de un molino tradicional en energía eléctrica mediante una dínamo.

Estas “casas de la luz” se situaban en la proximidad de los núcleos rurales de población, hasta que la aparición de la corriente alterna pudo permitir el transporte de energía eléctrica a grandes distancias y, por lo tanto, la realización de aprovechamientos hidroeléctricos de gran envergadura, empleándose la fuerza de los ríos de una manera lo más optima posible en lo que representa el uso de un recurso natural tan valorado como es el agua para cualquier sociedad (incluso en algunos lugares aún hoy es el único sistema de generación de electricidad con el que cuentan determinadas poblaciones, lo que da muestra de la relevancia de esta fuente de energía).

La energía hidroeléctrica juega un papel importante en el conjunto de la oferta energética en España, con una larga tradición histórica que ha permitido conformar un sector tecnológicamente maduro y muy consolidado. Su evolución en las últimas décadas ha sido creciente, aunque la participación en el total de energía eléctrica producida ha ido disminuyendo.

Si no existiera la energía hidroeléctrica habría que inventarla, suelen comentar los expertos. Porque ninguna tecnología ofrece la maniobrabilidad y la rapidez de reflejos de las que hace gala para producir electricidad. Se trata de un recurso que no es intermitente (aunque esto puede ser objeto de crítica desde ciertos puntos de vista), es una fuente renovable y limpia, que ayuda a fomentar la independencia energética por medio del aprovechamiento
de recursos locales, con unos bajos costes de explotación y mantenimiento, permitiendo su utilización en paralelo a otros usos del agua (riego, ocio, industria) así como participar en el control del caudal de los ríos ayudando a prevenir riesgos de inundaciones.

Por este motivo, más allá de las grandes instalaciones en embalses y pantanos (que en décadas pasadas dieron al traste con el desarrollo del sector de la minihidráulica en España y otros países), hoy día se impone la recuperación de las antiguas y pequeñas instalaciones de principio de siglo, o la consideración de nuevos aprovechamientos de este tipo.

Pero aún encontramos en nuestro país barreras que dificultan su correcto desarrollo (incertidumbre sobre su potencial, lentitud y complejidad de los trámites administrativos, problemas con Comunidades Autónomas, ayuntamientos y entidades locales, oposición ecologista, problemas de conexión y acceso a la red, etc).

A principios de los años ochenta, como consecuencia de las crisis del petróleo y la búsqueda de fuentes de energía alternativas, que paliaran los efectos negativos de la subida de los precios del crudo, se volvió a considerar la puesta en explotación de antiguas minicentrales, impulsándose la restauración o creación de este tipo de instalaciones, con entre otros, el objetivo estratégico de ser empleadas para cubrir los picos de demanda (“horas punta”) presentes en la curva de demanda energética diaria.

Estamos hablando de una energía de largo recorrido (instalaciones de larga vida útil) que cuentan además con las ventaja de poder acogerse al Régimen Especial (la energía eléctrica producida es primada por su consideración como energía limpia o verde, debiendo ser adquirida por las compañías eléctricas a un precio previamente establecido que compensa la inversión realizada y permite su viabilidad económica).

Sin embargo, dado lo complejo de su instalación, no suelen utilizarse para un solo propietario (como puede ocurrir con otro tipo de energías), sino que su producción se extiende a un pequeño núcleo de población (normalmente en el ámbito rural) que por sus características geográficas no disponen de acceso a la red de suministro eléctrico, o bien éste está limitado y es poco fiable, lo que dificulta el normal desarrollo de las actividades económicas y sociales más básicas de la población.

Es por ello que la minihidraúlica tiene un peso muy específico en muchos países de los denominados del “Tercer Mundo”, siendo ejemplo de ello Afganistan, un país que pese a estar atravesando graves problemas a nivel político y social, cuenta con varios programas de aprovechamiento hidráulico en
zonas aisladas. Del mismo modo sucede en muchas zonas de la selva latinoamericana.

Pero esto no quiere decir que en el denominado “Primer Mundo” esta fuente de energía se encuentre desplazada, al contrario, cuenta con un desarrollo tecnológico y una amplia madurez, hasta el punto de que países como Estados Unidos, Italia y Francia lideran las listas de países con mayor número de centrales minihidráulicas instaladas. España ocupaba el tercer puesto en el 2009  según información del último anuario de energías renovables en Europa EurObserv’ER (2010).

Se trata de una fuente de energía cuya explotación debe ser potenciada, pues entre otras razones actualmente el 11,7 % del total de la energía eléctrica generada en la Unión Europea, es de origen hidroeléctrico.

Los esfuerzos futuros se van a centrar en nuevas instalaciones que aprovechen infraestructuras hidráulicas ya existentes, y en el desarrollo de un parque de centrales de bombeo puro o mixto que contribuya a la gestión del sistema eléctrico español. Estas centrales de bombeo permiten almacenar energía en horas de bajo consumo de manera que pueda turbinarse el agua en horas punta, cuando es más necesaria. Su desarrollo permitirá además incrementar el peso de otras energías renovables no gestionables (la eólica por ejemplo) sin poner por ello en riesgo la estabilidad del sistema eléctrico.

A la hora de acometer este tipo de aventuras deben tenerse claros los objetivos que se persiguen en cuanto a su tamaño, su emplazamiento y las utilidades o usos perseguidos para la energía generada en una central de este tipo, ya sea nueva o fruto de la recuperación y/o mejora de una ya existente, todo ello acompañado por un adecuado estudio de viabilidad técnica y económica.

El origen para un aprovechamiento minihidráulico puede y es muy diverso, desde una simple tubería de provisión de agua existente con un gran desnivel de por medio hasta una pequeña presa sobre el cauce de un río que aproveche un salto muy pequeño pero con un caudal suficientemente abundante. Incluso se
pueden emplear potenciales asociados a sistemas de irrigación y de abastecimiento de agua, donde existe la posibilidad de acometer obras de ingeniería relativamente pequeñas que facilitan la explotación del recurso hídrico por medio del empleo de unidades de generación compactas y estandarizadas.

Es importante definir bien los requerimientos del aprovechamiento hidroeléctrico en cada caso concreto, evitando la tentación de intentar adaptar diseños empleados en otras localizaciones que pueden conducir a proyectos excesivamente costosos e incluso irrealizables.

La energía hidráulica es un recurso que no es intermitente (aunque esto puede ser objeto de crítica desde ciertos puntos de vista), es una fuente renovable y limpia, que ayuda a fomentar la independencia energética por medio del aprovechamiento de recursos locales, con unos bajos costes de explotación y mantenimiento, permitiendo su utilización en paralelo a otros usos del agua (riego, ocio, industria) así como participar en el control del caudal de los ríos ayudando a prevenir riesgos de inundaciones.

No todo son ventajas, pues es conocido que su implantación dificulta la migración de peces y la navegación fluvial, reduce el nutriente río abajo (permaneciendo en el embalse) y aumenta erosión aguas abajo, al tiempo que pueden generar cambios en los ecosistemas que las sustentas e incluso pérdidas de suelo agrícola o de otro tipo.

Sin embargo existen soluciones para evitar casi por completo estos perniciosos efectos medioambientales, como son el enterramiento de parte de la infraestructura, la habilitación de caminos alternativos para ciertas especies, la reducción del impacto visual mediante la regeneración del entorno vegetal, etc.


Suscribirse a comentarios Respuestas cerradas, se permiten trackback. |

Comentarios cerrados.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies