Fuentes para el estudio del vidrio en el Oriente Próximo antiguo

La bibliografía

La obra más importante es Glass and Glassmaking in Ancient Mesopotamia (Corning, 1970), comenzada por el filólogo Oppenheim con la edición de varios textos cuneiformes sobre vidrio. Pero, como señala otro de los autores que intervinieron en el volumen, Barag, “los objetos de vidrio no ‘ilustran’ la historia de este tipo particular de literatura cuneiforme, y los textos no sirven para trazar la historia tipológica de los vasos de vidrio tempranos en Mesopotamia” (1970: 134). Los textos ni siquiera nos dan información satisfactoria sobre técnicas de fabricación y organización de los talleres, ni una buena guía de la composición del vidrio, tal y como demostró Brill (misma obra) al intentar reproducir vidrio con los métodos y materiales testimoniados por los textos. No hay que olvidar que los textos cuneiformes tienen una finalidad administrativa o literaria, no científica ni divulgativa. La situación se complica por el oscuro desarrollo histórico de los textos, que, según Oppenheim, fueron realizados en el s. VII a. C. por escribas que copiaron archivos textuales un milenio más antiguos. El trabajo de Oppenheim fue posteriormente revisado por otros autores, como Muhly  y Foster, quienes  “corrigieron” algunas de las traducciones de palabras clave realizadas por el primero.

La mayor parte de los textos sobre vidrio proviene de la Biblioteca de Assurbanipal en Nínive (ca. 668-627 a. C.), y Oppenheim creía que provenían de un corpus más amplio relativo a “instrucciones de procedimiento en matemáticas y astronomía, en rituales y medicina, en química (vidrio y perfumes) y en manejo del caballo”. Oppenheim pensaba que los textos relativos al vidrio parecían representar una tradición asiria y que las referencias a antiguos maestros podían situarse a inicios del período mesoasirio como mínimo. Creía también que algunas de las técnicas mostradas tenían un origen geográfico complejo. Los pocos textos sobre vidrio de época mesoasiria se encuentran dentro de la misma tradición técnica, pero se datan entre los siglos XIV y XII a. C., no en el período Paleobabilónico Tardío, como erróneamente se había asumido.  Un error que, por cierto, se sigue repitiendo en la literatura sobre vidrio no asiriológica.

Es también difícil entender la naturaleza exacta de los materiales cuya composición se describe en los textos. En otras palabras, la ambigüedad de los textos no nos permite estar seguros de lo que pretenden fabricar: fayenza, azul egipcio o algún material similar no bien definido. En general, los estudiosos del tema consideran que los textos dan instrucciones para realizar vidrio auténtico; es decir, compuestos fundidos, no sinterizados, debido a que las proporciones de los ingredientes principales nombrados y la presencia de antimonio, cobre y plomo guardan relación con la química del vidrio mesopotámico. Además, no parece haber materiales inapropiados; al menos en tanto en cuanto nos permite vislumbrar la oscura traducción.

Las listas léxicas

En realidad los textos relativos al vidrio mesopotámico se inscriben en la tradición de las llamadas  “Listas léxicas”, en las que se incluían términos para piedras naturales; en consecuencia, la producción artificial de dichas piedras encontraba su sitio en las Listas, que mostraban poco más que el vocabulario técnico pertinente. Los procesos técnicos interesaban menos a los escribas y sus descripciones son muy rudimentarias, lexicográficas, pero insuficientes para describir una tecnología.

Los textos tratan de métodos para producir imitaciones de piedras de colores, métodos que apenas sufrieron cambios entre 1850 y 700 a. C. Siglos antes de que existiera una producción vidriera propiamente dicha, lo que se hacía era vidriar piedras de colores oscuros o hacer réplicas de las mismas en fayenza; una tradición que continuó después de que la industria del vidrio hubo alcanzado su madurez, ca. 1600-1500 a. C. En resumen, los términos que muestran las Listas Léxicas del período Paleobabilonio (1850-1600 a. C. aprox.) muestran términos relativos a materiales que no han sido atestiguados en la cultura material. Este vocabulario debía de referirse a aspectos de la producción de fritas, a la producción de vidrio para su aplicación sobre cuarzo sinterizado (aún no sobre terracotas) o para la producción a pequeña escala de cuentas de vidrio.

Los textos muestran recetas para la producción de lo que Oppenheim denominó “vidrios primarios”. Éstas se basan en moler, combinar y calentar grupos de determinados ingredientes:

–         Immanakku: que significa literalmente “como cieno de río moteado de guijarros”, quizá piedras de silicato o arena, o guijarros de cuarcita.

–         NAGA (ahussu): una planta usada para blanquear el lino y para producir jabón. Dicha planta, o sus cenizas probablemente, constituía el álcali.

Con estos ingredientes se producía el zukû, al que se le añadía U.BABBAR (literalmente, “planta blanca”). Este término, U. BABBAR, se encuentra en textos médicos para referirse a la savia del álamo, convertida en una  pasta usada como adhesivo o agente de cohesión.

Brill (1970: 111) intentó una síntesis de laboratorio de zukû sin U.BABBAR y obtuvo, no sólo  vidrio, sino un vidrio de inesperada alta calidad; completamente transparente, de color ambarino. Un experimento posterior, en atmósfera oxidante o utilizando un agente oxidante, eliminó el ámbar y dejó un vidrio de color azul pálido.

Los textos describen el proceso del siguiente modo: se molían el mineral y el álcali, se calentaban en un horno hasta alcanzar la sinterización, se volvía a moler la pasta resultante y a recalentar. El producto final se echaba sobre una tabla de arcilla cocida hasta que se enfriaba.

El zukû era sólo una base. Su principal producto derivado era el tersītu, hecho moliendo  zukû y echándolo sobre una masa precalentada del no identificado URUDU.HI.A Ju (literalmente “cobre lento”) para darle un color azul. Este compuesto de coloración a base de cobre puede haber sido una frita azul, quizá azul egipcio o una aleación metálica. El término “cobre rápido” o “bronce rápido” se usa también para describirlo. El tersītu era, en cambio, un paso intermedio para fabricar una imitación opaca de lapislázuli, o zagin-durû. Esto se lograba combinando tersītu con su, anzahhu y namrūtu.

–         Būsu era otro de los “vidrios primarios” de Oppenheim, hecho de manera similar al zukû. Se utilizaba a finales del II milenio a. C. para vajillas, incrustaciones en estatuas y contenedores de aceite. Al igual que el anzahhu, otro de los “vidrios primarios” de Oppenheim, estaba íntimamente relacionado con el mineral immanakku, y a veces se utilizaba como sinónimo del mismo; así que podría tratarse de un mineral , un tipo de cuarcita, más que de un material manufacturado. Podía estar “lavado” o “no lavado” y ser, enigmáticamente, “macho” o “hembra”, quizás (considerando analogías clásicas) en función de si tenía un color oscuro o claro. El namrūtu era un material blanco calcinado obtenido de coral rojo.

 

Bibliografía

Brill, R. H (1970), “The Chemical Interpretation of the Texts”, en Oppenheim, A. L.,  et al. (eds.), Glass and Glassmaking in Ancient Mesopotamia, London/Toronto, 105-128.

Moorey, P. R. S., Ancient Mesopotamian Materials and Industries. The Archaeological Evidence, Winona Lake, Indiana, 1999.

 


Suscribirse a comentarios Respuestas cerradas, se permiten trackback. |

Comentarios cerrados.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies