Vidrieros itinerantes. La familia Eder

Desde un principio, los vidrieros han tenido la necesidad de emigrar de un lugar a otro, buscando la deseada leña, fuente de su energía, o las materias primas de suficiente calidad. Sin duda uno de los más ambulantes fueron los originarios de Centro y Norte de Europa, pues disponían de verdaderos hornos itinerantes que se trasladaban periódicamente de una zona boscosa a otra, buscando combustible para alimentar sus hornos y potasa para las composiciones de sus vidrios. Este hecho les obligaba a superar circunstancias cambiantes y adaptarse a los distintos entornos donde trabajaban. Su facilidad de adaptación pudo ser uno de los factores desencadenantes del gran éxodo de vidrieros procedentes de Bohemia y Alemania diseminados por Europa durante el siglo XVIII.

Los vidrieros bohemios ya desde mediados del S. XVII consiguieron perfeccionar la calidad de sus vidrios potásicos con brillo, peso y resistencia mayores que el hasta entonces preciado “cristallo” veneciano. Un vidrio que permitía ser tallado y grabado a rueda con un mayor realce y variedad en las calidades de las tallas y en la transparencia de las piezas resultantes. Debido a estos avances técnicos y a la alta competitividad en los precios, los vidrios bohemios tuvieron muy buena aceptación entre la alta sociedad europea del siglo XVIII y como resultado, un gran número de estos vidrieros, al tener plena libertad de movimiento, emigraron a otros países de Centro Europa buscando unas mejores condiciones económicas. Situación completamente diferente al de sus colegas venecianos, que a partir de 1292 fueron confinados, junto con sus hornos y herramientas de trabajo, a la isla de Murano por orden de la Serenísima, prohibiéndoles bajo pena de prisión salir de la isla, con la intención de controlar y organizar la producción y el comercio de sus productos de vidrio.

Al ubicarse estos hornos bohemios itinerantes fuera de las ciudades o pueblos surgió la necesidad de recurrir para la venta de sus productos a comerciantes o intermediarios, primero de carácter individual, y mas tarde, de manera asociada en verdaderas compañías perfectamente organizadas y eficaces, las cuales acabaron situándose en las principales ciudades europeas. Además, no sólo se dedicaban a vender vidrio bohemio, sino también actuaban como verdaderos emisarios al elaborar informes sobre las condiciones del mercado y del gusto de los demandantes, con vistas a adaptar, en todo momento, la oferta a la variada demanda. También probablemente servirían como agentes de información e intermediación al conocer las demandas o las necesidades de las distintas fábricas de vidrio europeas, seguramente a cambio de alguna que otra recompensa.

Sólo así podemos entender como una sola familia de vidrieros, los Eder, originarios de Baviera, pudieran emigrar buscando mejores condiciones de trabajo, desde Centro Europa, hasta Portugal, y mas tarde a Suecia, e incluso, a la lejana Noruega, para terminar asentándose definitivamente en España, concretamente en la Real Fábrica de Cristales.

Vendedor de vidrio. FCNV


Suscribirse a comentarios Respuestas cerradas, se permiten trackback. |

Comentarios cerrados.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies