¿Quién más se expone es quien más gana?

TransparentPuede que no sea tanto cuestión de “cantidad” sino de “calidad” de exposición. Pero, en cualquier caso, es evidente que al exponer más nuestra actividad profesional, sea la de una persona o la de una empresa, elevamos las probabilidades de interactuar. En la medida en que la exposición tiene que ver con el trabajo, quiero pensar que es bastante probable que encontremos más alternativas para desarrollar nuestros proyectos.

Comento lo anterior porque una decisión que hay que tomar en nuestro curso es hasta dónde abrimos nuestro proyecto. Desde luego que el grupo, reflejado a través de Moodle, proporciona cierta seguridad. No es lo mismo abrir al mundo mundial que hacerlo en un recinto controlado, aunque todavía no nos conozcamos tanto como para que exista una gran confianza entre todas las partes.

En mi trayectoria profesional tengo claro que compartir documentaciones, reflexiones, enfoques, metodologías o casuística de proyectos me ha traído enormes beneficios. El primero y más evidente: me ha permitido conocer a personas interesadas por temas similares a los míos. Del supuesto lazo débil de una conexión en Internet a descubrir que más allá de un comentario en el blog hay una persona que ha tenido el enorme detalle de pararse a dejar una reseña en un sitio web que competía con millones a su lado. ¡Cómo no voy a conseguir lazos fuertes de vez en cuando!

¿Hay que calibrar los riesgos? Es sentido común. Y, como suelo decir, ante la duda, comparte. Sé que no es lo habitual, que ante la duda el consejo suele ser: no compartas por si te trae más problemas que beneficios. Pero nunca he sabido anticipar cuándo los supuestos problemas eran mayores que los beneficios. Y la experiencia me ha ido convirtiendo en un obseso: ante la duda, comparto.

En este curso podemos abrir contenidos hacia el resto de compañeras y compañeros de clase. Pero ahí fuera hay mucha gente con la que aprender. Claro, necesitan saber de nuestros proyectos. Y para eso, hasta donde pueda servir, tenemos este blog junto a una humilde capacidad de redifundir su contenido. ¿Gana más quien más se expone? No lo sé, hasta que no pruebas no lo sabes.


Aprendizaje entre iguales, aprendizaje invisible

Aprendizaje invisibleSolo llevo realizadas tres reuniones de tutoría en el curso. Vamos a ir poco a poco conociendo la especificidad de cada proyecto y de cada situación personal. No nos cansamos de repetir que el curso debe servir como plataforma para que estos proyectos encuentren y apliquen ideas que les sirvan para crecer y desarrollarse de forma sostenible.

Reconozco que soy un poco blandengue y que me emociono enseguida, pero han sido tres reuniones estupendas. Diferentes, como no podía ser de otra forma, me han ayudado a ir entendiendo mejor que en este curso tenemos un diamante en bruto delante si somos capaces de tejer buenas conexiones de igual a igual, entre personas que se han inscrito como alumnas. Nosotros, como profes, no deberíamos pensar en enseñar sino más bien en aportar algunas herramientas que sirvan para vehicular lo que llevan dentro.

Nuestra función como tutores -no sé si es la palabra adecuada- es conseguir hacer buenas preguntas y poner en cuestión lo que estamos escuchando. Debemos tensar un poco la cuerda y sugerir algunas líneas de fuga. Juan Sobejano insistía el lunes pasado en que una segunda fase del análisis a través del lienzo de Osterwalder, es la de preguntarse “y si…”. Vamos, que no deja de ser un saber preguntar.

En la reunión que tuve con Álvaro Andoin él decidió jugar también a aceptar preguntas y ponerlas en valor. En el caso de María Salazar resultó que ya le había dado suficientes vueltas a su proyecto de “clínica de proyectos” para el mundo del arte y la cultura como para saber dónde a fecha de hoy estaban sus prioridades. Y con Ane Martínez Recio nos pasamos un buen rato aterrizando en las características que debería tener su “formación sin angustia”. Ya iremos explicando los proyectos por aquí abriéndolos a la comunidad en la medida que vayan definiéndose más y más.

En fin, con este pequeño artículo tan solo quería dejar constancia de que enfrente -como siempre, igual que en la universidad o en un instituto- hay personas que aprenden de hablar con sus pares. Tenemos que contribuir a que dialoguen entre sí, con otras personas que también traen sus proyectos al curso y con los que enseguida comienzan a aparecer sintonías. Así que no se trata tanto de que enseñemos -como profes- sino de que se enseñen mutuamente entre iguales lo que saben… y lo que aprenden. No sé si es aprendizaje invisible difícil de evaluar con las herramientas habituales, pero lo que sí sé es que es aprendizaje real. De eso no cabe la menor duda 😉


Sobre el famoso canvas de Osterwalder

Ayer adelantamos la clase que deberíamos haber realizado el miércoles de esta semana. La convocatoria de huelga para ese día nos hizo pensar que mejor si la movíamos de fecha. Juan Sobejano se acercó desde el calorcito del levante para tener la oportunidad de conocer el bochorno que estos días nos acompaña aquí en esta parte del sur de Islandia. Su ponencia giraba en torno al, a estas alturas, archiconocido canvas de Osterwalder.

Pocas herramientas de gestión han alcanzado, creo, la popularidad del famoso lienzo. En varias ocasiones he hablado del tema con Alberto Etxeandia, con quien aprenderemos de estrategia el próximo miércoles. Él es muy crítico con lo que parece una moda: usar el canvas sí o sí para analizar cuál es el modelo de negocio detrás de un proyecto. Yo también creo que conviene tener a mano otras herramientas. Pero tras el ejercicio de ayer sobre tres de los proyectos que tenemos en el curso, me ha quedado más claro aún que la herramienta sirve para desmenuzarlos. Y a partir de ahí se puede aprender mucho.

Andoni Lastra, uno de los alumnos, compartía esta mañana a través de nuestro foro en Moodle una herramienta para diseñar ese lienzo a través de una web: Canvanizer. En su página de entrada un primer mensaje llama la atención: Every good idea starts with an empty sheet. Buen reclamo porque todos necesitamos un esquema que nos ayude a estructurar lo que tenemos entre manos. Y si ese esquema nos ayuda a visualizar y comprenderlo mejor, estupendo. Y creo que el lienzo de Osterwalder cumple esta función.

También me pareció que, además del lienzo inicial, conviene usar alguna otra herramienta donde reflejar otros elementos importantes de un proyecto empresarial. El canvas sirve para analizar el modelo de negocio pero cuando otros rasgos son definitorios de lo que se está ofreciendo y el lienzo no es capaz de recogerlos, conviene echar mano de otros soportes. A fin de cuentas lo que estamos tratando de conseguir es una toma de conciencia plena sobre nuestro proyecto.

La clase de ayer fue, como no podía ser de otra forma, participativa. Tras una primera parte en la que Juan nos aclaró los conceptos principales y en la que nos puso varios ejemplos, entramos en harina tras el descanso. Repartidos en tres equipos estuvimos trabajando los respectivos lienzos de tres proyectos a los que sometimos a un primer análisis. Quienes los compartieron ya comenzaron a recibir sugerencias… y ya tienen un primer trabajo realizado. Eso que se llevaron 😉

Compartimos por aquí el material que Juan nos preparó y que ha subido a su repositorio en slideshare:

Empresa abierta. clase from Juan Sobejano

Sensaciones tras la primera sesión

Estamos buscando la conexión con cada una de las personas que se han matriculado. Esa conexión tiene que ver con el proyecto que cada cual se trae entre manos. El curso lo definimos como una plataforma que debe ayudarles a mejorarlo introduciendo ciertas prácticas “abiertas”. ¿Cuáles? No tenemos la bola de cristal aún del todo diseñada 😉

Ayer repasamos uno a uno los proyectos, con una presentación básica. ¿Qué descubrimos? Me permito compartir algunas reflexiones:

La sesión de ayer, además de ayudar a que nos conociéramos, también sirvió para una breve reflexión al final sobre los cambios y tendencias globales de la sociedad que nos rodea. Siempre comenzamos mirando no tanto a nuestro propio proyecto sino a ser conscientes de lo que está sucediendo “ahí fuera”. Algo así como: vale, vale, mi proyecto me encanta, pero antes de empezar a obsesionarme con él, ¿qué tendencias sociales observo y cómo afectan a mi proyecto? No deja de ser la vieja idea de “antenas desplegadas por favor”, “que corra el aire”.

Cada cual tiene que hacer el ejercicio y mirar afuera para buscar cambios sociales que pueden ayudar a que la definición que hacemos de nuestro proyecto se alinee con ellos. ¿Qué pasa a mi alrededor que puede ayudarme? Vamos a ampliar el campo de visión. No se trata de mirar a clientes y proveedores, a la cadena de valor; se trata de observar con mirada más profunda por dónde se mueve este mundo que pisamos. Y no porque tengamos que ser seguidistas y ya está. Quizá también podamos contribuir a transformar esa sociedad, cada cual desde su proyecto.

Dejamos acceso a una pequeña presentación de soporte y a un vídeo en el que explicamos cuatro cosas sobre este asunto.


¡Bienvenid@s!

Llego el momento, por fin ponemos en marcha el curso sobre Emprendizaje y empresa abierta que llevábamos tanto tiempo organizando. Justo al final del post puedes ver una presentación con los elementos fundamentales de esta iniciativa. No obstante, en este primer post de bienvenida queremos destacar dos ideas.

Una primera tiene que ver con el carácter práctico del curso. Las personas que asisten obviamente quieren aprender o, al menos, asimilar nuevas perspectivas sobre tendencias en gestión. Sin embargo, el objetivo último no es ese. La meta que perseguimos es que estas nuevas ideas sean útiles para transformar proyectos de emprendizaje que tengan entre manos. Es por ello que quienes participan han tenido que determinar de antemano qué idea de proyecto/negocio tienen en mente y su disposición para transformarla y enriquecerla a lo largo del curso. Con este fin, el curso no solo consta de sesiones presenciales en forma de clase sino que cuenta con un importante número de horas de tutoría donde se puedan trabajar más en detalle los conceptos presentados.

Una segunda idea a destacar es la propia existencia de este blog. En el curso vamos a hablar sobre las bondades de abrir las ventanas de nuestros proyectos de emprendizaje para “aprovecharnos” de las ventajas de la conversación y la creación distribuida. Lamentablemente, solo algunas personas podrán asistir a las sesiones presenciales pero no por ello queremos dejar de llevar el curso a un colectivo más amplio. Así, a través de este blog informaremos sobre las ponencias que van a tener lugar (intentando entresacar sus ideas principales) y en la medida de lo posible también iremos contando por aquí qué proyectos de emprendizaje vamos configurando dentro del curso. Estos serán los temas principales de este blog al que también iremos incorporando reflexiones e ideas en la medida que nos parezcan interesantes. Por supuesto nos puedes seguir por twitter, donde utilizaremos el hashtag #empresaabierta. Con todo ello esperamos poder conversar contigo pero eso también depende de ti, ¡anímate a participar comentando en el blog o a través de twitter!

 

Curso Emprendizaje y Empresa Abierta from Julen Iturbe-Ormaetxe



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