Fábrica ¿abierta?

RadioheadCompartimos aquí un artículo que ha escrito David Pozo, uno de los alumnos del curso. Una estupenda y amplia reflexión, la recomendamos al cien por cien. ¿Qué conciertos existen para una fábrica? Sigue leyendo para ver si encuentras respuestas.

Ya llevamos unas jornadas del curso y va emergiendo poco a poco el concepto de empresa abierta, en su amplitud y también en su indefinición. Y mi pregunta es: ¿encaja una fábrica dentro de esa idea de empresa abierta? ¿y una fábrica de productos intermedios, es decir, cuyos clientes son otras empresas? ¿es una opción a analizar o quizá la única viable? No pretendo responder a estas preguntas. Más bien narrar la evolución de una fábrica de productos intermedios, que vende a otras empresas, como tantas otras, y una primera aproximación a esa emergencia de lo abierto. Ahí va una breve historia de Pomdi.

Pomdi nace hace 40 años ya. Durante sus primeros 20 años de existencia ha mantenido una senda de crecimiento constante, fabricando herramientas que otras empresas utilizan para fabricar productos que van desde cuchillos, zapatas de frenos o encimeras de cocina (es decir, productos dirigidos al consumidor) hasta engranajes, o piezas para aviones o centrales eólicas (es decir, productos dirigidos a otras empresas). La competencia exterior no tenía relevancia. Probablemente los elevados costes de importación evitaban esa competencia.

La década de los noventa supone la entrada de competidores europeos en el mercado nacional. La ventaja local ya no es suficiente. La calidad que exigen nuestros clientes aumenta y nos obliga a mejorar, a implantar sistemas de aseguramiento de la calidad para que esa mejora sea continua.

Ademas empezamos a salir fuera de nuestras fronteras. Ahora ya no solo la calidad es primordial. El plazo de entrega se convierte en una nueva exigencia para mantener una red estable de distribuidores en el exterior: lo local y la inmediatez en la respuesta ya no juegan a nuestro favor.

Al iniciar el siglo XXI empiezan a llegar a los mercados herramientas fabricadas en China, muy baratas y con una calidad inestable. Pero ya están aquí y en la herramienta estándar simplemente barren. Solo nos queda competir en las herramientas especiales y/o urgentes, en innovación y en servicio. En Pomdi comenzamos a vender herramientas que no fabricamos. Ofrecemos a nuestros clientes una solución para sus problemas de mecanizado, esté o no fabricada por nosotros. Ahora necesitamos que nuestra cartera de clientes crezca para que incluso fabricando solo una fracción, esta sea suficiente para mantener la fábrica produciendo.

La crisis realmente no ha introducido elementos nuevos, sino que ha agudizado los anteriores. Y de nuevo nos obliga a estudiar nuevos horizontes, nuevos modelos de negocio. ¿Puede ser «abrir» la empresa una posibilidad?

Quizá sea pronto. Por lo visto hasta ahora intuyo esta «apertura» debe incluir aspectos relacionados con la cocreación. La dificultad en este caso estriba en el hecho de que nuestros clientes son otras empresas, no los consumidores. Por tanto el proceso de cocreacion se planteará entre competidores. ¿Pueden cristaleros, marmolistas y ópticos participar en un proyecto juntos? ¿Cómo vencemos el recelo entre ellos? Al fin y al cabo son competencia. Pero ¿Existen motivos para el recelo? ¿Está su ventaja competitiva en el acceso a unas determinadas herramientas?

Sinceramente esa no parece la causa del éxito de unos y el fracaso de otros. Su ventaja está en el servicio, en los plazos de entrega y en la capacidad de fabricar todo aquello que sus clientes soliciten. Esta ultima puede ser la llave para la cocreacion, para compartir. Nosotros seríamos el nexo de unión, somos proveedores de todos. Cualquier mejora que desarrollemos es aplicable a todos. Ante cualquier solicitud nueva echamos mano del histórico de herramientas que hemos fabricado porque es muy posible que ya tengamos experiencia en casos similares. Así que sin saberlo están ya colaborando en cierta medida. Quizá por nuestra indiscreción, pero lo están haciendo. Impulsar la colaboración entre ellos, propiciar una comunidad de práctica donde cristaleros, marmolistas y ópticas puedan compartir experiencias y problemas en cuanto al mecanizado de los respectivos materiales ¿tiene sentido? Ahora están compartiendo, como he dicho, al menos el tipo de herramienta que usan, ya que nosotros hacemos de repositorio de casos, de soluciones. Pero no tenemos mas información acerca del proceso, de las vicisitudes de la fabricación de esa pieza.

¿Y nosotros? ¿Estamos dispuestos a que nuestra competencia también participe en esta comunidad de práctica? Julen dice que ante la duda comparte. ¿Y si las dudas son serias? ¿Y si ofrecer soluciones en abierto sirve para que nuestros competidores también pujen por la fabricación de esa herramienta? El caso es similar al de nuestros clientes. Si todos compartimos las soluciones, nuestros productos se convierten en commodities y solo podemos competir en precio, ¿no?  ¿Cual sería la otra ventaja competitiva que podemos hacer valer? ¿La cercanía?¿La rapidez?¿Aprovechar mejor que los demás los datos son en abierto?

El problema lo comentó Oscar:  ¿cómo nos enfrentamos al pirateo? Conseguimos desarrollar una solución innovadora, para herrajes o para herramientas, y poco después nos encontramos una copia asiática igual y a un precio sensiblemente menor. La patente es la solución actual, cara y difícil de defender. Olivier mencionó la posibilidad de que sea la comunidad la que vigile y corrija estos comportamientos piratas. Asier introdujo el concepto de concierto vs. CD de la industria musical. ¿Como aplicamos esto a una fábrica de productos intermedios, de productos que se venden a otras empresas?

Usando lo que comento Asier como símil: ¿qué es el concierto para una fábrica? El CD esta claro: es el producto, copiable (legal o ilegalmente), y que en un producto intermedio, si ofrece las mismas prestaciones que el original, totalmente competitivo: la marca es menos consistente como atributo diferenciador cuando la herramienta original y la copia funcionan igual. Así que tenemos un producto en cuyo desarrollo una fábrica ha invertido recursos y que resulta rápidamente copiado con prestaciones similares o superiores. ¿Qué es el concierto? ¿Que puede ofrecer a sus clientes para diferenciar el original de la copia?¿La capacidad de seguir generando «originales» que resuelvan otros problemas de sus clientes? ¿Es suficiente ser el primero y el único durante un corto, cada vez más corto, espacio de tiempo para mantener el esfuerzo en innovación? ¿Hay suficientes problemas cuya solución sea única y el primero sea el único que consiga la venta? ¿Hay suficientes conciertos para una fábrica?


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