Motivación…porque la verdadera excelencia se obtiene desde dentro de la organización.

De un tiempo a esta parte está siendo cada vez más común que las empresas y organizaciones busquen nuevas formas de generar valor añadido, y una de esas formas es la implantación de un sistema de gestión ambiental. Tener un sistema de gestión ambiental certificado supone para la empresa una serie de beneficios de mercado, económicos, de mejora de la imagen de la empresa y también de su situación reglamentaria.

La importancia que tienen los recursos humanos en la implantación de un sistema de gestión ambiental es clave, dado que los empleados juegan un papel muy importante para el que proceso sea un éxito o un fracaso. Considerando esto, la Alta Dirección de la organización tendrá la difícil tarea de lograr que los trabajadores se integren en esta nueva cultura a través de estrategias encaminadas a la concienciación de los trabajadores sobre su importancia.

Motivar a los empleados ayuda a lograr una mayor participación en esfuerzos medioambientales, lo que como es evidente requerirá del trabajo en equipo. La formación y el entrenamiento del personal de la organización son factores esenciales en la implantación y promoción de prácticas de gestión ambiental.

Generalmente los empleados perciben la implantación de un nuevo proceso como un trabajo adicional, y no lo integran al trabajo diario, por lo que si exige una revisión adecuada del programa previo a la implantación de un sistema de gestión ambiental.

Para que todos los beneficios del sistema de gestión ambiental lleguen a la organización, será importante que el sistema proporcione una sistemática de trabajo estandarizada orientada a obtener los resultados ambientales planificados. Por ello la clave es conseguir la implicación del personal de la organización, y esto se conseguirá evitando que el sistema de gestión suponga una carga adicional de trabajo. Para evitarlo lo mejor será que éste forme parte del trabajo habitual del personal de la organización. Si se consigue esto, el control operacional establecido funcionará y esto permitirá que el sistema siga su curso.

 

Será por tanto de vital importancia la motivación del personal en lo relacionado con el sistema de gestión ambiental puesto que es la pieza clave para que funcione y no se convierta en un trabajo extra para los trabajadores de la organización.

Aquí es donde el concepto de mejora continua incluye también al personal, ya que será la base de la pirámide para finalmente alcanzar la certificación, no de cara a los demás y como ventaja competitiva, sino pensando cómo mejorar de forma interna en la empresa.

Como en el caso de un iceberg, lo que se ve de cara al exterior es sólo una parte muy pequeña (la certificación) puesto que donde se ven de verdad los resultados es en toda la parte que está debajo del agua, aquella que se refiere al personal de la organización y sobre la que se ancla el futuro de la misma.

 


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