Las ESES como vehículo hacia la Eficiencia Energética

A pesar de que todos conocemos los beneficios de la eficiencia energética, su aplicación en el sector industrial y terciario es bastante limitada. Los principales motivos son:

Bajo este marco nacieron las Empresas de Servicios Energéticos (ESES) cuyo fin es aprovechar los tres problemas anteriores para conseguir un beneficio económico a través de la eficiencia energética. Estas empresas se dedican a estudiar las posibles mejoras del edificio, financiar total o parcialmente el coste de estas mejoras y realizar su mantenimiento durante el tiempo que dure el contrato. Las ESES obtienen su beneficio a través de los ahorros generadores por estas mejoras en eficiencia energética. En el siguiente gráfico se muestran el flujo de caja asignado a cada participante de la transacción.

Ilustración 1. Cash Flow del proceso (Fuente: Garrigues Medio Ambiente)

 

La empresa que contrata a la ESE no notará un descenso significativo de sus gastos energéticos hasta la finalización del contrato. Sin embargo, su contribución a la eficiencia energética global es destacada. En general, estos contratos duran entre 5 y 12 años dependiendo del tamaño de la obra.

Este tipo de empresas nacieron en los años 70 en EEUU debido al incremento de costes energéticos en esa época. A pesar de que la eficiencia energética se vislumbraba como la única alternativa posible, la desconfianza de los usuarios paralizaba cualquier mejora propuesta. En los años 90, las ESES en EEUU ya habían conseguido tener un gran impacto económico en la economía estadounidense y hoy en día contribuyen de manera significativa a su PIB. En Europa todavía son grandes desconocidos y solo en Alemania tienen un mercado relevante.

Las ESES se vislumbran hoy en día como una oportunidad de negocio enorme en Europa y mucho mayor en España donde la antigüedad de los locales y la poca conciencia energética de los propietarios provoca un déficit significativo en este sector. Además, las ESES se perfilan como una de las principales herramientas a la hora de conseguir los objetivos europeos 20-20-20.


Iluminación de las aulas

Todos realizamos acciones que van contra la eficiencia energética a diario. Una de las acciones más comunes es dejarse las luces encendidas tras salir de la sala en la que nos encontramos. Dentro del mundo académico, esto se refleja en la cantidad de veces que en EOI las luces de un aula están encendida cuando no hay nadie dentro.

Existen dos tipos de medidas contra el consumo energético:

Hoy en día, estas dos definiciones se han unido en una misma, “eficiencia energética” y por ello, muchas veces nos olvidamos de la importancia del comportamiento de los usuarios en el objetivo de reducir el consumo energético.

Las aulas de EOI tienen una iluminación fluorescente de última generación (T5) que incluyen un sistema de control solar para disminuir su intensidad lumínica y, por lo tanto su consumo, cuando la luz natural cubre una gran porción del aporte lumínico necesario. Dado que la iluminación LED no está todavía desarrollada lo suficiente en la sustitución de fluorescentes en estancias de trabajo (a pesar de que ya son varios los fabricantes que ofrecen productos interesantes), el sistema de iluminación de las aulas de EOI se podría calificar como excelente desde el punto de vista de la eficiencia energética.

Sin embargo, el ahorro conseguido con estos aparatos es menor de lo esperado, ¿por qué? Muy sencillo, por lo mismo que hemos explicado antes. Es demasiado habitual pasear a la hora de comer o cuando las clases se han terminado y ver las luces de las aulas encendidas estando éstas vacías.

Haciendo unos cálculos sencillos podemos descubrir cuánto estamos dejando de ahorrar por un detalle tan simple como pulsar un interruptor al salir de clase. Las luminarias de las aulas son T5 de 4x14W, esto significa que cada aparato tiene una potencia 56 W (no estamos contando el consumo del transformador electrónico). Si suponemos que en cada aula hay una media de 20 luminarias, la potencia por aula aumenta a 1,12 kW. Viendo la disponibilidad de las aulas, se comprueba que hay una media de 2 horas en el descanso de comida entre clase y clase, y otras 2 horas desde que se acaban las clases hasta que el vigilante da la vuelta de reconocimiento al edificio y apaga las luces encendidas. Esto equivale a 4 horas al día con las luces encendidas, que en consumo eléctrico equivale a 4,48 kWh por día en cada aula.

¿Y eso es mucho o poco? Pues para saberlo, nada mejor que una comparación. Dejar las luces encendidas de dos aulas a la hora de comer y al acabar un día, equivale a dejar las luces de la cafetería toda la noche encendidas. ¿Os imagináis paseando por la noche y ver la cafetería encendida? ¿No pensaríamos que es una irresponsabilidad?

La reducción del consumo y, por tanto, de los gases de efecto invernadero es una responsabilidad de todos, tanto de los usuarios como de los propietarios. Si sólo una de las partes asume su responsabilidad, la reducción será improductivo.


Cambio de impresoras

Hace unas semanas, se instaló en las oficinas de la Escuela de Organización Industrial un nuevo sistema de impresoras. Esta renovación incluye además un nuevo modo de funcionamiento, ahora todos los usuarios poseen una tarjeta de proximidad con la que pueden validarse y acceder a sus impresiones.

Este sistema nuevo sistema posee tres ventajas destacadas:

Las nuevas impresoras no sólo traen consigo un nuevo sistema de impresión, sino que también contribuyen al ahorro económico y ecológico.

El primero se logra mediante el sistema de control de costes que la máquina adjunta. La impresora recopila una serie de datos como coste de impresiones acumuladas por usuario, grupo o departamento y vuelca esta información a ciertos responsables. Esta funcionalidad ayuda a la contabilización y, por lo tanto, reducción de costes.

El segundo se consigue gracias a la nueva gestión de los documentos ya que:

A pesar de que todo cambio provoca al principio situaciones conflictivas, la sustitución de las impresoras es una medida de eficiencia energética que pretende igualar e incluso mejorar la calidad y el confort de las impresoras antiguas.


Certificado energético

El certificado energético de viviendas y edificios nace de la necesidad de reducir el consumo y gases contaminantes que se producen a través de los sistemas que proporcionan confort a las personas que habitan o trabajan en ellos. Los sistemas de calefacción, refrigeración, iluminación y ACS son los principales productores de gases contaminantes de manera directa. Mientras que la envolvente del edificio también es estudiada porque afecta de manera significativa a  los sistemas de calefacción y refrigeración y, por lo tanto, a la propagación de gases de efecto invernadero.

El hecho de que exista un método para valorar la eficiencia energética de los distintos tipos de inmueble, es en sí mismo un modelo de promoción del uso eficiente de la energía. Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los propietarios o gestores de edificios es el desconocimiento en cuanto a las medidas de eficiencia energética existentes, en qué sistemas deberían ser aplicadas y su viabilidad económica. Para solucionar estos problemas, el certificado recoge una calificación de la A (más eficiente) a la G (menos eficiente) de los principales sistemas consumidores del edificio además de una nota global.

Adicionalmente, el documento debe incluir una serie de mejoras factibles para mejorar la nota energética. En definitiva, los propietarios y gestores conocerán la eficiencia de cada sistema de su edificio además de una serie de mejoras  viables que reducirán de manera considerable su consumo energético.

A pesar de que la certificación energética es recomendable para cualquier inmueble, es obligatorio para:

Para estos edificios, el certificado tiene carácter público. Los edificios en los que una autoridad pública ocupe una superficie total superior a 250 m2 deberán mostrar su etiqueta energética en un lugar visible para el público, mientras que cualquier vivienda que esté en venta o alquiler a partir del 1 de junio, deberá incluir en su anuncio el etiquetado energético. Esto supondrá una repercusión significativa en el mercado inmobiliario, ya que el precio de las viviendas o su alquiler estarán directamente relacionados con la nota energética de éstos. Un edificio con una nota mala conllevará un consumo elevado para los futuros inquilinos o propietarios que pueden exigir una disminución del precio pagado por ello.

A nivel europeo, el etiquetado energético no es nada nuevo. De hecho, España ha sido uno de los últimos países en aplicarlo. Debido a su clima más fría, los países del norte necesitan un consumo mayor en calefacción durante todo el año, lo que hace que su gasto energético sea mayor que los países del sur. Para controlar esto, crearon el certificado energético que, más tarde, la Unión Europea lo impuso de manera obligatorio para todo los países miembros.

En  Francia, el certificado energético se denomina Diagnostic de Permormance Energétique (DPE) y se encuentra en vigor desde 2006 para la venta de edificios existentes y desde 2007 para el alquiler de edificio existentes y de nueva construcción. La calificación energética media de los edificios franceses es E (240 kWh/(m2·año)). Reino Unido impuso el proceso de certificación energética en 1995 y recibe el nombre de SAP. Su calificación va desde 1 (menos eficiente) a 100 (más eficiente). Dinamarca lleva más de 10 años realizando certificaciones energéticas de edificios. Su proceso empieza con una auditoría del mismo por parte de un ingeniero o arquitecto definido como consultor energético que demuestre cinco años de experiencia en el sector de la edificación y el ahorro energético.

A pesar de que en España el certificado energético nos ha pillado “por sorpresa”, en Europa se viene realizando durante varios años y ha demostrado ser una buena iniciativa para reducir el consumo de uno de los grandes sectores consumidores de la energía nacional como es la edificación.

 


Iluminación eficiente

El edificio de EOI ha sufrido diversos cambios en iluminación en estas últimas semanas. Estas modificaciones entran dentro del plan de eficiencia energética cuyo fin es mejorar la categoría del edificio.

El edificio tiene aproximadamente 50 años y ha sufrido varias modificaciones en este tiempo. Estas modificaciones han provocado una gran heterogeneidad en todos los ámbitos del edifico y la iluminación no es diferente. Las zonas construidas recientemente poseen lámparas fluorescentes de última generación (T5) mientras otras zonas más antiguas poseían luminarias arcaicas (T12).

La nomenclatura de los fluorescentes es un indicativo de su calidad en cuanto a eficiencia energética se refiere. El nombre comienza con una T mayúscula indicando el tipo de lámpara (fluorescente) seguido de un número que indica partes de octava en pulgadas que mide el diámetro del tubo. Por ejemplo, un fluorescente T5 indica un tubo con un diámetro de 5/8 de pulgada.

Además de disminuir la potencia de las lámparas sin afectar significativamente a la luminosidad del ambiente, se ha disminuido el consumo de los transformadores al pasar de tipo electromagnético (tecnología antigua y poco eficiente) a tipo electrónico (tecnología nueva y más eficiente).

En el siguiente gráfico podemos ver en qué nivel nos encontramos en EOI tras la aplicación de las medidas en iluminación.

La cafetería también ha sufrido la renovación de su iluminación a tecnología LED. Este nuevo tipo de iluminación está llamado a ser las luces del futuro. Se prevé que dentro de diez años los productos LED remplazarán al 80% de las bombillas de casquillo tradicional y al 50% de los fluorescentes. EOI se ha adelantado a estos cambios y ya ha sustituido sus bombillas halógenas dicroicas de los aseos y la cafetería por productos LED.

Las ventajas del sistema LED son muy numerosas: carece de toxicidad (incluso las bombilas de bajo consumo tienen algo de mercurio), duran unas cincuenta veces más que una bombilla normal y su gasto energético es mucho menor que el de éstas.

En los siguientes gráficos se muestran los ahorros energéticos y ambientales conseguido con esta medida de eficiencia energética.


Cambio de caldera II

En este post vamos a repasar cuál era el funcionamiento del sistema de calefacción anterior y conocer cómo opera el nuevo con la instalación de la caldera de gas natural.
El sistema de calefacción anterior estaba formado por:

• Enfriadora CLIMAVENETA
• Enfriadora CARRIER
• Caldera WATSON de gasoil
• Fancoils
• Red de sensores de temperatura
• SCADA

Las dos enfriadoras están situadas en la cubierta y suministran calefacción a la mayor parte del edificio a través de las unidades terminales fancoils. La enfriadora CARRIER suministra calor a la zona de oficinas mientras que la CLIMAVENETA a la zona de aulas. Ambos circuitos están separados y el sistema de control SCADA solo puede intervenir en las zonas alimentadas por la CLIMAVENETA. Dentro de este sistema, la caldera era utilizada como sistema auxiliar para los días más fríos del invierno transmitiendo el calor a través de los radiadores.

La instalación de la caldera de gas natural unirá ambos circuitos, por lo que suministrará calor tanto a la zona de oficinas como de aulas a través de los fancoils y radiadores. Esto hará que desde el sistema SCADA sea posible controlar las zonas este (oficinas) y oeste (aulas). De este modo, el sistema será controlado por un responsable y no por los usuarios finales, haciendo que la temperatura de consigna esté siempre dentro de un rango razonable.

Por otro lado, se producirá un ahorro económico debido a la utilización de un combustible más barato como es el gas natural frente a la electricidad, y el aprovechamiento de la inercia térmica de este tipo de calderas permitiendo reducir el número de horas que la caldera está encendida sin que los usuarios noten diferencia alguna.

Consejos para elegir calderaUna de las principales reticencias que existe con las calderas de gas natural es el riego de explosión de este tipo de dispositivos. Este riesgo es muy pequeño y se produce cuando la caldera se encuentra en espacios confinados y sin ventilación, al entrar en contacto el gas natural expulsado por una fuga y el aire en una determinada proporción. En nuestro caso, EOI ha eliminado este tipo de riesgo colocando la caldera en la azotea. Si se produjese algún tipo de fuga, el gas natural se dispersaría rápidamente en la atmósfera evitando riesgo de explosión.

En conclusión, el cambio de caldera mejorará el confort de los usuarios al eliminar las diferencias notables de temperatura entre unas estancias y otras del edificio, aparte de mejorar la eficiencia energética y el ahorro en cuanto a CO2 emitido a la atmósfera.


Cambio de caldera

En diciembre del año 2012 comenzaron las obras para la instalación de una caldera de gas natural que sustituyese a los actuales sistemas de calefacción: dos bombas de calor y una caldera de gasoil.

Hasta ahora, la caldera existente de gasóleo se utilizaba como reserva y solo funcionaba suministrando calor a la red de radiadores en periodos invernales de condiciones extremas. Es decir, era utilizada como elemento de apoyo a las enfriadoras y estaba en funcionamiento durante cortos periodos de tiempo.

El funcionamiento anteriormente descrito es erróneo, puesto que el sistema de radiadores y caldera posee gran inercia térmica comparada con el sistema de bombas de calor y fancoils; el funcionamiento correcto debería ser el opuesto, de manera que la caldera cubriera la mayor parte de la demanda y, en contadas ocasiones, se utilizarán las bombas de calor de apoyo. El sistema anterior era poco eficiente (consumía mucha energía para calentar el edificio) y el calor se disipaba muy rápido al apagar la calefacción.

Para solucionar este problema, EOI decidió cambiar el sistema actual por una nueva caldera a Gas Natural, de mayor potencia que la actual de gasoil para hacerse cargo de la totalidad de las demandas de calor del circuito de fancoils y de radiadores.

El cambio provocará tres ventajas importantes:

La reducción del coste en calefacción se puede comprobar con la siguiente tabla.  El consumo térmico anual del edificio es de 307.248,67 kWh, que es la cantidad de energía calorífica que se consume en un año. Ahora mismo, ese consumo térmico se divide entre las tres máquinas descritas y se pretende aunar en una misma máquina, la caldera de gas natural.

El ahorro anual que se conseguirá con este cambio es de 5862 € al año, que equivale a 27,28 toneladas de CO2 que dejamos de emitir a la atmósfera de manera indirecta.

En próximos post explicaremos mejor el funcionamiento de la nueva caldera y sus dos principales ventajas.


Sectorización de la cafetería

En diciembre de 2012 se produjo la sectorización de la cafetería para poder conocer los consumos eléctrico e hídrico de este establecimiento en todo momento. Esta acción se llevó a cabo mediante la instalación de unos contadores como el de la imagen.

La cafetería de EOI es explotada por empresas hosteleras externas a nuestra Fundación y hasta ahora, EOI no tenía ningún control directo sobre los consumos que en este establecimiento se producían. La implantación del contador supondrá dos ventajas: por una parte, la empresa hostelera tiene que hacerse responsable de los gastos derivados del consumo en este local; y por otra, permite seguir la evolución de dicho consumo al detalle.

Ambas consecuencias provocan un ahorro monetario sobre EOI y, al mismo tiempo, conducen a la eficiencia energética. El hecho de que la empresa hostelera tenga que pagar su consumo, la obliga a realizar acciones que reduzcan la cantidad de energía que gastan.

Conocer el consumo eléctrico en la cafetería ha permitido a EOI conocer con detalle el gasto de este sector. Ha permitido conocer datos reveladores como que a pesar de que la superficie de la cafetería supone aproximadamente un 7% de la superficie total del edificio, el consumo eléctrico de esta estancia supone casi un 11% del consumo total. Este dato que parece simplemente curioso, tiene grandes repercusiones técnicas: si se consigue reducir el consumo de la cafetería un 20%, este ahorro supondrá una reducción de 4.500€ al año aproximadamente para EOI. Los resultados de diversos estudios han demostrado que gracias al seguimiento continuo de datos se puede generar un ahorro energético anual entre un 5 y un 15% (fuentes: Claridge et al. 1994 y 1996, Haberl et al. 1995).

Por lo tanto, si EOI realiza un seguimiento y estudio de los datos recogidos de los contadores, y la cafetería reduce su consumo; podremos ahorrar unas 12 toneladas de CO2 que serían emitidas a la atmósfera.


Un pequeño gesto

Durante estas últimas semanas, muchos de nosotros hemos sufrido la instalación de un pequeño programa por parte de nuestros compañeros del Departamento de Digital en nuestros ordenadores. Dicho programa permite al PC apagarse de manera autónoma a una determinada hora. Este gesto, que a muchos nos ha podido parecer molesto e inútil, tiene una gran implicación económica.

En referencia a la eficiencia energética en equipos ofimáticos, la UE creó el programa voluntario de eficiencia energética en equipos informático llamado The European Energy Star Programme. Este programa ayuda a los usuarios y empresas a identificar equipos ofimáticos que ahorran dinero y ayudan al medio ambiente ahorrando energía. Esta iniciativa ha sido creada debido al creciente consumo de energía por parte de los ordenadores en los últimos años.

Energy Star se dedica al etiquetado de los equipos ofimáticos respecto a unos requisitos que cualquier fabricante respetuoso con el medio ambiente debe cumplir. En su página web encontramos una herramienta muy interesante para el cálculo del consumo energético por parte de los equipos ofimáticos, que utilizaremos para conocer cuánto podremos ahorrar gracias al Departamento de Digital.

Si dejamos todos los ordenadores encendidos las 24 horas del día, algo que cualquiera de nosotros hace tanto en casa como en el trabajo, hacemos consumir a EOI 52.850 kWh al año, lo que equivale a 6.870 € ó 18,5 toneladas de CO2.

Si encendiésemos el ordenador al llegar y lo apagásemos al irnos, que justamente es el objetivo del programa antes mencionado, el consumo se reduciría hasta 23.520 kWh al año, lo que equivale a 3.057 € ó 8,2 toneladas de CO2.

Si al aporte del programa, le sumamos el pequeño gesto de apagar el ordenador en periodo largos como la hora de la comida, podríamos reducir el consumo hasta 19.334 kWh al año, lo que equivale a 2.513 € ó 6,8 toneladas de CO2.

Gracias al programa instalado podemos conseguir ahorrar hasta  3.813 € al año y dejar de emitir 10,3 toneladas de CO2 a la atmósfera, pero somos nosotros como usuarios los que tenemos la responsabilidad de conseguir la mayor eficiencia posible, consiguiendo que el ahorro llegue hasta 4.357€ al año y reduciendo en 11,7 las toneladas de CO2 emitidas a la atmósfera.

 


Presentación del blog

Hola a todos.

En este blog explicaremos la importancia de la Eficiencia Energética y las medidas que EOI está realizando o estudia realizar en el futuro para conseguir optimizar su comportamiento energético.

Pero, lo primero de todo, ¿por qué es necesaria la eficiencia energética?

Tiene como objetivo reducir el consumo energético pero con el mismo resultado para los usuarios. A través de la eficiencia energética disminuimos el gasto, manteniendo los mismos servicios energéticos y sin que por ello se vea afectada nuestra calidad de vida, protegiendo el medio ambiente al mismo tiempo. Por lo tanto la eficiencia energética se constituye como una prioridad de política energética por su contribución a afrontar los retos del cambio climático y la mejora de la competitividad de la economía.

Fuente: http://blog.planreforma.com/wp-content/uploads/2012/07/eficiencia-energetica-ahorro.jpg

Al pensar en el cambio climático, nos viene a la cabeza imágenes de grandes centrales térmicas o vehículos de combustión interna, pero hay que destacar que el sector de la edificación es uno de los de mayor impacto en el nivel de emisiones de CO2, siendo responsable de cerca del 40% del total.

Pero no todo es ideal en la eficiencia energética, como el economista británico William Stanley Jevons evidenció en su libro The Coal Question:

“Aumentar la eficiencia energética disminuye el consumo instantáneo pero incrementa el uso del modelo, lo que provoca un incremento del consumo global”.

 

A esta idea se le llamó la “Paradoja de Jevonso efecto rebote. Cuando aumentamos la eficiencia energética de un proceso o producto, lo que estamos haciendo implícitamente es bajar el coste de su uso, el coste efectivo. Este hecho se verá mejor con un pequeño ejemplo, si EOI comprase una impresora que consiguiese reducir el consumo de tinta, el coste de la impresión bajaría. En general, cuando baja el precio de algo, tendemos a utilizarlo más a menudo. En este caso, al bajar el coste de las impresiones, tenderíamos a imprimir más, lo que finalizaría en un aumento del consumo y eliminando el beneficio económico de la medida de eficiencia energética adoptada.

La Paradoja de Jevons puso de manifiesto que en la eficiencia energética no sólo es necesaria una inversión económica, la concienciación de los usuarios es de vital importancia en el proceso. Y precisamente este punto es uno de los objetivos de este blog.

En conclusión, EOI como primera Escuela de Negocios Medioambiental está profundamente concienciada con la eficiencia energética, siendo ésta una inversión segura en el marco actual. Sin embargo, es necesaria una concienciación de todos los usuarios sobre el uso eficiente de los recursos para conseguir el ahorro económico esperado por estas medidas de eficiencia energética.

 

Fuentes:

http://es.wikipedia.org/wiki/Eficiencia_energ%C3%A9tica

http://www.energylab.es/fotos/090930102106_qV9M.pdf

http://www.soitu.es/soitu/2008/11/30/medioambiente/1228039043_283830.html

 

 



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