EMPRENDEDORES Y EQUIPOS DE ALTO RENDIMIENTO

Aunque en España se suele aceptar como dato contrastado sobre la tasa de fracaso de las Start-Ups o empresas de nueva creación el del 70% al cabo de tres años de actividad o el del 90% tras 4 años (*), lo cierto es que es difícil encontrar datos concluyentes basados en estudios rigurosos. De acuerdo con el Statistic Brain Research Institute, dichas tasas de fracaso serían en realidad algo más benignas -al menos en EEUU-, oscilando entre el 63% de tasa de fracaso en el sector de la Información, y el 42% del sector Asegurador-Financiero-Inmobiliario. O lo que es lo mismo: tasas de supervivencia del 37% al 58% tras los primeros cuatro ejercicios.

En cualquier caso, el mensaje es idéntico: la probabilidad de que una Start-Up siga “levantando la persiana” tras sus primeros años de actividad, es relativamente baja. Y aquí es donde llegamos a la manida siguiente pregunta: ¿cuáles son los factores clave de fracaso en una Start-Up? Las explicaciones son múltiples y variadas, aunque para España una de las más “científicas”, precisamente por estar basada en entrevistas con emprendedores que han experimentado tanto el éxito como el fracaso, nos la da Fernando Trías de Bes en su “Libro negro del emprendedor” (*).

Personalmente,  tras tres años coordinando e impartiendo programas de Iniciativa Emprendedora Universitaria así como de Creación y Consolidación de Empresas en EOI – Escuela de Organización Industrial de Madrid (www.eoi.es),  cinco años mentorizando a emprendedores, diez como emprendedor en mi consultora Synapsis Business & People SL (www.synapsis.es), y más de veinticinco como profesional en el mundo de la empresa, creo haber llegado a descubrir y conocer el factor clave de éxito o fracaso a la hora de crear una empresa:

Abstrayéndome del famoso “compromiso”, “pasión”, en definitiva ganas de trabajar y de complicarse la vida, que doy por supuesto y que sin duda es una condición “sine qua non” a la hora de emprender, he podido constatar que un común denominador de los fracasos de Start-Ups es el de las relaciones personales deterioradas en el seno del equipo de emprendedores-colaboradores-socios-partners o como queramos llamarlos, el de los conflictos no abordados o no resueltos, el de un equipo de trabajo poco motivado, cohesionado y productivo. Y cuando veo que, invariablemente, en el caso de Start-Ups de éxito siempre hay un equipo potente al servicio del proyecto, incluso pasados tres o cuatro años, no me cabe ninguna duda de que el factor clave de éxito o de fracaso es EL DESARROLLO DE UN EQUIPO DE ALTO RENDIMIENTO.

Así pues,  en principio la receta sería sencilla: dedicar gran parte del esfuerzo emprendedor a la creación, mantenimiento  y desarrollo del equipo. Esto es lo que debería pasar por encima de ineficiencias tales como la falta de financiación, el desajuste de la idea respecto al mercado, los errores en las operaciones, y tantos otros factores que se citan como clave del fracaso a la hora de emprender. La tesis de hecho es bastante intuitiva: “donde no llegues tú, llegarán otros miembros del equipo. Cuando alguien falle, otro le corregirá y suplirá. Cuando alguien no de abasto, alguien le ayudará”.

“Ya pero, ¿y si estoy yo solo?”

Si estás solo, ya tienes algo que cambiar: “Nunca hagas nada solo”, como suelen recomendar los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, así como muchos otros emprendedores de éxito. Y por favor no pienses que un equipo es un conjunto de personas que “te reportan” y a quien tendrás que contratar. Un equipo es sin duda un grupo de personas, pero no necesariamente con relaciones jerárquicas entre ellos. El equipo de un emprendedor suele estar formado por sus socios, sus proveedores estratégicos, sus clientes pioneros, y por supuesto también por sus empleados o colaboradores. De lo que se trata precisamente es de crear un entramado social entre todas estas personas que constituya un catalizador de lo que verdaderamente diferencia a un equipo de un grupo: LA SINERGIA, esa magia invisible que consigue que 1+1+1+1 no sea igual a 4, sino a 14, a 24, ¡o incluso a 124!.

Bien, pues si lo de crear y desarrollar un equipo es tarea compleja, la mala noticia es que no será suficiente con ello. Al emprendedor no le vale cualquier equipo si quiere vencer la lógica de los agoreros números que predicen tasas de fracaso elevadas en tres o cuatro años. Para salir adelante como emprendedor NO BASTA CON SOBREVIVIR, ¡HAY QUE TRIUNFAR!. O mejor dicho: la única forma de sobrevivir siendo emprendedor es triunfando. Y para conseguir esto último no basta con construir cualquier equipo, necesitamos uno que sea superior al de nuestros competidores, de lo contrario nos será imposible emerger en nuestro mercado de referencia. Por muy innovadora y diferenciada que sea nuestra idea (lo cual es desde luego imprescindible), siempre habrá alguien capaz de copiarla y mejorarla. Sólo si somos capaces de responder como equipo ante todos los desafíos de nuestra aventura empresarial seremos capaces de salir adelante. Ese EQUIPO EXCEPCIONAL, que está por encima de la media, es el que llamamos DE ALTO RENDIMIENTO, y sin duda su existencia es una condición “necesaria” y casi “suficiente” para la pervivencia de nuestra Start-Up.

Daniel Siles, 6-feb-2017.

 

 

 


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