NEGOCIACIÓN PARA EMPRENDEDORES

No se puede decir con rigor que exista una metodología específica de negociación para emprendedores, aunque por una parte sí que es esta una disciplina en la que el/la emprendedor/a deberá hacer un esfuerzo por ser excelente, ya que le puede reportar muchos beneficios y ahorrar muchos costes a largo plazo, y por otra también es cierto que sí hay escenarios típicos de negociación para emprendedores, vamos hoy con el primero:

I. NEGOCIACIÓN CON SOCIOS:

En contra del proceder habitual, la incorporación de un socio a la empresa, ya sea antes, durante, o después de su creación, tiene poco que ver con el proceso de selección de un empleado. De hecho, la relación más parecida a la de socio es la de cónyuge, es decir una persona con quien se va a convivir y a compartir destino, amarguras y alegrías incluidas. Las confusiones y malentendidos vienen en su mayor parte de que no se separa este papel de socio del papel de trabajador, papeles que suelen convivir durante los primeros años de existencia de la empresa.

A veces ocurre que sólo se valoran las cualidades del socio como trabajador, como técnico, dejando de lado la necesaria afinidad que debe existir a la hora de compartir destino, aunque otras veces también ocurre lo contrario: el emprendedor sólo tiene en cuenta la afinidad personal con el posible socio, olvidando que esa persona deberá ser competente en las funciones y responsabilidades que deba asumir en el negocio. Muchas insuficiencias e incapacidades quedan así ocultas, veladas por ese “enamoramiento” propio de los primeros compases de la relación, si bien aflorarán indefectiblemente más adelante y perjudicarán o destruirán la convivencia entre emprendedores.

En resumen, una cosa es asociarse con alguien y otra es contratar un empleado. Una cosa es encontrar un/a compañero/a para la aventura de emprender, y otra es incorporar a un trabajador o especialista a quien se le remunera con una participación en la sociedad. El acuerdo a negociar en ambos casos, es bien distinto.

¿Mi recomendación? Separar “las churras de las merinas”: con nuestro socio, definamos lo que implica esta condición en el gobierno de la empresa y compartamos esa responsabilidad proporcionalmente a la participación en la sociedad. Si vamos a medias, como socios somos iguales y tenemos los mismos derechos y obligaciones a la hora de tomar decisiones estratégicas, de inversión, o patrimoniales, tal y como se hace en cualquier Consejo de Administración. Ahora bien, como empleados, debemos centrarnos en lo que cada uno sabe hacer y en el valor del trabajo de cada uno, el cual por cierto puede ser bien diferente, hay que aceptarlo.

Esto último suele constituir una fuente de conflictos. El “vamos a medias en todo”, o “siempre cobraremos igual”, es un error garrafal que anticipa el cisma y la separación. Hay que definir cuál es la remuneración que procede de la condición de socio, que debe corresponder exactamente con la participación en el capital, y cuál es la remuneración como trabajador, la cual debe basarse en el salario de mercado. El aceptar ese principio de justicia y el reflejarlo en un acuerdo formal -normalmente un pacto de socios- deberá ser el objetivo de nuestra negociación en estos primeros compases de la vida de nuestra StartUp.


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