La tragedia de los comunes: El caso del espárrago peruano.

“¿Cómo escapamos del dilema en el que muchos individuos actuando racionalmente en su propio interés destruyen un recurso compartido limitado? Ahora estamos confrontando la tragedia del común global: Hay una Tierra, una atmósfera y una fuente de agua y seis mil millones de personas compartiéndolas. Mal. Los ricos están sobreconsumiendo y los pobres no pueden esperar a unírseles.”

Esta cita pertenece al artículo “La tragedia de los comunes” de Barry Schwartz, publicado en la revista Science en el año 1968. Con el paso de las décadas la solución al dilema que el autor describe sigue sin encontrarse o, al menos, sin aplicarse.

Como ejemplo de ello explicar el caso del cultivo a gran escala del espárrago en Perú. En menos de una década este país se ha convertido en el segundo mayor exportador del mundo de esta especie herbácea, sólo superado por China. Su cultivo, en campos ganados al desierto de Ica, al sur del país, está acabando con las pocas fuentes de agua subterránea que históricamente habían mantenido a la población.

La transformación del valle de Ica, localizado en una de las regiones más secas del planeta, comenzó en los años 90, cuando el Banco Mundial impulsó proyectos de agroexportación en países en desarrollo. Así, y a través de la Corporación de Finanzas Internacional, se ideó un programa de préstamos a la empresa privada que, en este caso, permitió convertir áreas de desierto en zonas de cultivo.

A partir del año 2000 este programa fue clave en el despegue económico de la nación andina, cuyo sector agrícola fue uno de los de mayor dinamismo. Los ingresos obtenidos por la exportación del espárrago van en aumento cada año y, según el diario peruano El Comercio, el país espera obtener 750 millones de dólares en el año 2015.

Pero los espárragos son vegetales que consumen una altísima cantidad del recurso hídrico. Sus cultivos necesitan irrigación constante y, según expertos en medio ambiente, es un producto que no favorece el desarrollo sostenible. En el caso de Ica, el agua procede del acuífero que se encuentra bajo la superficie de la región y que, según un estudio de la organización británica para el desarrollo Progressio (año 2010), desciende a un ritmo de unos ocho metros por año siendo una de la tasas de consumo y sobreexplotación acuíferas más rápidas del mundo.

Los intentos del gobierno peruano de frenar este consumo desmesurado del recurso de agua subterránea no han prosperado. La nueva Ley de Recursos Hídricos, aprobada en el año 2009, introduce conceptos de medición y control así como una cuota de extracción sobre el agua bombeada, pero su aplicación aún no se lleva a cabo.

Así pues, muchas fuentes se están secando y comienza a haber problemas de desabastecimiento de la población local debido a la apropiación de este recurso por parte de la empresas agroexportadoras, factor que además limita el desarrollo de la pequeña agricultura, más respetuosa con el medio ambiente.

La expansión del cultivo del espárrago en Perú es uno de los paradigmáticos ejemplos de un desarrollo agrícola orientado a los mercados pero que no ha tenido en cuenta el desarrollo humano local. Este producto no forma parte de la dieta del país, pero se siembra en detrimento de otros cultivos de consumo habitual, aún cuando sus necesidades de agua superan las del recurso disponible cuando se pasa a su producción a gran escala.

Si bien la agroindustria del espárrago ha contribuido al desarrollo del país por los puestos de trabajo generados, hay también que destacar los beneficios que estas empresas, en su mayoría extrajeras, obtienen al favorecerse de costes tributarios y mano de obra barata. Se pasa así a un modelo de agricultura de contrata en la que la producción de los pequeños agricultores queda bajo el control de las grandes compañías. Y aunque todas necesitan disponer de agua, ninguna toma medidas para limitar su consumo y permitir la recarga del acuífero.

Si además pensamos en el coste, ya no económico, si no medioambiental, que el transporte refrigerado de los espárragos a países como España supone, el dilema planteado por Schwartz no puede ser más actual: Cada uno de nosotros, actuando racionalmente y en nuestro propio interés, contribuimos a destruir un recurso compartido limitado como es el agua. Porque es más barato comprar espárragos importados que aquellos locales sólo disponibles de temporada.

Para terminar el video que la oficina de Naciones Unidas para el Agua (UN-Water) difundió con motivo del día mundial del agua 2012 y que, bajo el leitmotiv “el mundo tiene sed porque tenemos hambre”, hace hincapié en la presión a la que están sometidos los recursos hídricos en un mundo en el que mil millones de personas viven en condiciones de hambre crónica.

 

 

Fuentes:

– Ministerio de Agricultura de Perú: http://www.minag.gob.pe

– Autoridad Nacional del Agua de Perú: http://www.ana.gob.pe

– Noticias BBC: http://www.bbc.co.uk

– Diario El Comercio: http://elcomercio.pe

– Informe “No te comas el mundo: La deuda de los alimentos en Euskal Herria. La producción y el consumo del espárrago como estudio de caso”: http://www.veterinariossinfronteras.org

 


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