El síndrome Mafalda

Hoy me toca contaros la historia de una compañera, y permitirme, antes de empezar el post, dos puntualizaciones:

  1. Si, las mujeres también emprenden y montan negocios. Son muchas las alumnas que pasan por nuestros cursos y muchas de ellas acaban lanzándose a emprender. Sólo lo digo por si alguien piensa que sólo los hombres emprenden…
  2. Si, Compañera. Digo compañera porque después de su travesía en el desierto ahora colabora con nosotros y da clases como profesora en la EOI, aparte de haber montado su negocio….

Mujer emprendedora

Como veis la historia tiene un final prometedor y atractivo, pero os puedo asegurar que el camino no ha sido corto ni fácil. Hoy os voy a hablar de Carolina, o “Srta. Mafalda” como a mí me gusta llamarla. Sé que a Carolina este “alias” no le hace mucha gracia, pero espero que me sepa disculpar y tenga en cuenta las grandes dosis de cariño y respeto que hay detrás del sobrenombre.

mafaldaConocí a Carolina hace ya unos cuantos años, exactamente fue en el 2011, cuando participo como alumna en unos de nuestros cursos de emprendedores. No fue quizás, viéndolo en la distancia, su mejor momento tanto vital como profesional para realizar el curso. Carolina atravesaba una época de desencanto generalizado por la situación laboral, era persona muy formada, ingeniera, con master, con idiomas….con muchísimas cosas pero sin futuro, o al menos eso era lo que parecía decirle el mundo….En este esquema es donde empezó a fraguarse el alias de “Mafalda”, su visión de la realidad estaba teñida de pesimismo, desilusión y desencanto. De hecho estuvo a punto de dejar el curso, me tuve que cargar de optimismo para perseguirla y que acabara, que no se rindiera.

Me tome como un reto personal el demostrarla que aunque las circunstancias no fueran ideales, es necesario cambiar, reinventarse, seguir luchando para conseguir cambiar las dinámicas que nos castigan. Cierto es que no fue fácil, sé que muchas veces en las tutorías se iba enfadada, molesta, herida por las cosas que tratábamos, pero poco a poco fue encontrando el camino, al principio solo eran pequeñas migas en el suelo, luego un sendero difuso y al final una carretera nítida y prometedora.

metamorfosisCarolina es claro ejemplo de la metamorfosis del “emprendedor”..…. el paso de un autentico capullo a una mariposa viva y libre. Carolina partía de un error habitual, al menos así lo creo yo, que asola a los emprendedores, el creer que son lo que han estudiado, que su desarrollo profesional está grabado en piedra, que deben sufrir, insistir, ir contracorriente….A veces cuesta trabajo escuchar a la vida y aceptar que debemos cambiar, y que no somos ingenieros, ni arquitectos, ni técnicos, ni directivos, ni jefes…simplemente somos personas que tenemos muchas competencias perfectamente adaptables a muchos y diferentes entornos laborales….el final de la historia está al principio y no es un juego de palabras.. ¿y vosotros que sois?


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