“No hay verdades absolutas, cada mercado es diferente y la clave está en la flexibilidad comercial”

Bajo el lema “OEMV, difusión y promoción del vino y productos vitivinícolas para un mejor conocimiento del mercado y sus consumidores”, Rafael del Rey encabeza como Director General el Observatorio Español del Mercado del Vino (OEMV), fundación privada con apoyo institucional y del sector privado.

En España contamos con 22.454.000 consumidores de vino, lo que viene a ser aproximadamente la mitad de la población y significa un consumo anual per cápita de 18 litros, según indicaba ayer Rafael del Rey, Director General del OEMV durante su conferencia en EOI a los alumnos del Wine Internationalization MBA.

Se trata de una cifra crítica, si la comparamos con los 26 litros de vino por persona y año de hace apenas 5 años; los 35 litros de vino por persona y año del 2000, o bien, los cerca de 50 litros de consumo de vino por persona al año en los ochenta.

¿Los motivos del descenso de consumo? Pueden ir desde un cambio en los hábitos de los consumidores, hasta simple y llanamente que en crisis consumimos y compramos menos vino. Sin embargo, en cierto modo seguimos siendo fieles a una copa de vino tinto y nos decidimos en primera instancia por un vino con D.O. que sin ella, según el estudio de la Consultora Nielsen sobre la evolución y tendencias del consumo de vino en España en 2010.

Las ventas de vino a través de los canales de hostelería y alimentación, que sumados representan en torno a un 70% del total comercializado en el mercado español, son negativos para el consumo de vino en el país, según informe del OEMV. El descenso del 0,8% en el consumo de vino en 2010 y el descenso del 7,7% en el volumen de ventas, así lo confirma.

Los hábitos de los consumidores están cambiando y el canal de alimentación se ha convertido en la principal vía de comercialización con un 60% de las ventas, por encima claramente del canal de hostelería, que en la actualidad representa el 40% de las ventas.

“Pero si en casa no vamos bien, fuera si”

Con este mensaje el Director de la OEMV exponía las dos tendencias a seguir en el sector: el incremento del consumo en alimentación y la internacionalización. Con este último aspecto nos enfrentamos a varios retos, por un lado apostar fuertemente por las marcas, mejorar la eficiencia de la cadena y la creación de una cartera de productos, porque “la clave está en la flexibilidad comercial”.

Del Rey recomendaba disponer de una cartera amplia de productos para satisfacer la demanda del cliente, teniendo en cuenta que cada mercado es distinto, “no hay por qué tener un mismo producto, una idea similar para todos los mercados”.

Ante tales circunstancias y con el objetivo de apoyar directamente a las ventas de los productores de vino, España cuenta con un presupuesto actual de 84 millones de euros, un 50% procedentes de fondos europeos y que en su totalidad serán destinados por la OCM a la promoción del vino embotellado en terceros países.

En lo referente a vino a granel, destacar que Francia es el principal destino de nuestras exportaciones, con cifras que alcanzan los 3 millones de hectolitros de vino. Portugal es el tercer destino de nuestro vino, que a su vez suele ser reexportado a países africanos. Ante un consumo de vino per cápita que decrece y un elevado porcentaje de exportación a países como Francia y Portugal, que a su vez reexportan el vino embotellado en destino, cabría preguntarse ¿por qué no embotellar en España, saltarnos a los intermediarios portugueses y franceses y exportar directamente la totalidad de nuestra producción?


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