Amortales

Recientes estudios vaticinan que en 2050 habrá cerca de 6 millones de personas con más de 100 años en el mundo. La esperanza de vida crece. La edad de jubilación aumenta. Estamos ante una población cada vez más vieja. ¿Pero vieja para qué? Para disfrutar de la vida, no. Los Amortales se diferencian porque a pesar de sus años siguen viviendo a pleno rendimiento. Los años no pesan para algunos.

“Amortalidad” es el término que acuñó Catherine Mayer (revista Times en Londres) para definir esta nueva tendencia. Son personas que se resisten al paso de los años, que visten como jóvenes de 15 años, que escalan montañas, que practican Kite Surf, que trabajan hasta 12 horas, se enamoran, son jóvenes de más de 50 años.

Este tipo de personas se definen por vivir al mismo ritmo que en su adolescencia, por no importarles si se están comportando como  se espera de ellos a su edad, por no seguir esas pautas implícitas que rigen nuestra sociedad. Siguen teniendo metas que perseguir, y es que la muerte no determina su existencia, prefieren obviarla y seguir su tren de vida hasta que el cuerpo aguante.

Pero si aplicamos estos principios a nuestra sociedad actual, nos surgen una serie de preguntas.

¿Hay una edad para cada momento? ¿Cuándo es el mejor momento para jubilarse? ¿Y para tener hijos? ¿Debe existir una referencia cronológica que determine nuestro comportamiento?

Para Robert Butler, psiquiatra, “la longevidad es sólo la suma de días, meses y años, pero mantenerse joven es un estado mental”.

La edad media para tener un hijo en España ha aumentado en los últimos años, y no sólo por la inestabilidad económica, que juega un gran papel, sino también por el cambio en las prioridades de las personas. Cada vez apetece más vivir más para uno mismo que para los hijos. Cada día más gente se somete a más tratamientos de fertilidad, consecuencia de retrasar más la edad para tener hijos.

La jubilación se convierte en algo opcional. Miles de personas prefieren continuar sus trabajos a estar en casa sin ocupación, les mantiene activos. Las edades del ser humano se difuminan. 

¿Y cómo afecta esto a la economía y a los comportamientos consumistas?

En el sector privado ataca por diferentes frentes.

La industria de la cosmética, de la cirugía y demás ciencias relacionadas con prolongar la calidad de vida aumenta considerablemente. Se consumen más productos para mantenernos eternamente jóvenes, cremas, tratamientos de estética, gimnasios, líneas  de ropa, cualquier cosa es adaptable para la nueva juventud. Lo último, inyecciones hormonales, ya disponible en Cenegenics Medical Institute, o un test de para leer la edad de nuestras células, en Life Length.

Por otro lado, se amplía el mercado objetivo en ciertos productos. Los jóvenes ya no son los únicos compradores de experiencias. Los deportes o la tecnología no se asocian a un rango de edades. Todos son consumidores potenciales. Aunque aún siguen habiendo claras distinciones a la hora de hacer publicidad, esas distinciones acabarán por no hacerse en base a la edad de la persona, sino al tipo de persona o grupo social.

Estos nuevos consumidores de “juventud” no sólo reportan beneficios a las empresas de cosméticos y cirugías, sino que tener un espíritu amortal ayuda a nuestro estado del bienestar.

 El tener un espíritu joven reduce enfermedades asociadas a la vejez y por tanto costes en sanidad pública. También hace prolongable la vida laboral y aumenta consecuentemente los ingresos percibidos en seguridad social.

Mírenlo desde este punto de vista, un trabajador de 60 años, con toda la experiencia laboral que eso conlleva, que siga igual de motivado que una persona de 20, que le inquieten las mismas cosas y que siga reciclando sus conocimientos, es el trabajador perfecto. Este tipo de pensamiento puede cambiar la forma de actuar de las empresas en materia de recursos humanos. Si el concepto tradicional de que gente mayor que se retira para dejar paso a los jóvenes ya no sirve, ¿Se crearán nuevos puestos de trabajo? ¿A qué edad se incorporarán al mercado laboral los jóvenes? ¿A los 30, 40?

Lo que sí está claro es que puede solucionar parcialmente el problema de la garantía de pensiones.

No hay que buscar mucho en nuestra sociedad para encontrar algún Amortal. Desde el amortal por excelencia, Migg Jagger, que sigue subiéndose a los escenarios con la misma energía que hace 40 años, a Madonna que se reinventa cada 5, o, en el caso de nuestro país, Emilio Botín con 77 primaveras y dirigiendo una de las mejores empresas del país o la Duquesa de Alba, tan enamoradiza a los 81 años como a los 20.

La Amortalidad sólo es el comienzo de una nueva era donde la pirámide poblacional se invierte cada día más. Alargamos las etapas de la vida, o las mezclamos, o las obviamos. Los patrones de la vida hasta hoy ya no sirven. Las consecuencias son impredecibles. La persona que compita conmigo, ya sea en un maratón o en un puesto de trabajo, puede ser tu abuela. La sociedad cambia, y el mercado debe cambiar con ella.  

Fuentes y lecturas:


Suscribirse a comentarios Respuestas cerradas, se permiten trackback. |

Comentarios cerrados.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies