El final del verano llego….

 

En las vacaciones todo parece más fácil,  se nos cargan las pilas y nos anima a afrontar el nuevo curso con mucha fuerza, pero sin embargo los problemas que dejamos continúan, y curiosamente no se han solucionado y cada vez son más urgentes,  cuando esto ocurre, se produce una sensación de agobio que yo lo llamo “Depresión postvacacional”.

Permitirme que os anime, y que os informe que esta sensación es pasajera, y desaparece rápidamente al coger el ritmo del día a día. ¿Qué es el ritmo del día a día?; ir a “salto de mata” solucionando los problemas que nos surgen, o aprovechando que empezamos el año ( para mí el año empieza en Septiembre) damos un giro a nuestros hábitos, y prevemos los problemas antes de qué ocurran, esto es difícil, ya que tenemos que planificar y eso no es una tarea fácil.

Antes de seguir, volvamos al pasado y disfrutemos una vez más de  cómo organizábamos nuestras vacaciones, elegíamos el lugar donde las pasaríamos,  en donde alojarnos, en que restaurantes comeríamos,  o como mantener a los niños ocupados para desocuparnos nosotros. Además y según nuestras posibilidades económicas, decidíamos el nivel de lujo que podíamos alcanzar y por último como pagábamos todo esto, en definitiva planificábamos. ¡Qué sorpresa!, somos capaces de planificar, proponer unos objetivos, cuantificarlos, y adecuarlos a nuestras posibilidades y buscamos la forma de pagarlo.

Es curioso, que teniendo toda la capacidad de planificar, cuando comenzamos una aventura empresarial, nos quedamos en la primera parte, la idea,  nos olvidamos de cuanto cuenta cuesta ponerla1676863227_06d7859d1e_m en marcha,  y  por supuesto de cómo lo vamos a pagar. Todos sabemos, que desde que se tiene una idea hasta que se pone en marcha pasa un tiempo,  y ese tiempo tiene unos costes y estos hay que conocerlos, valorarlos y prevenir su pago. Además, esta información la tenemos que tener a mano, que se consiga rápidamente y que nos dé información valida, cada vez que modificamos o “pivotamos”  nuestra idea inicial, no hay cosa más frustrante que construir un proyecto y cuando lo cuantificamos no podemos financiarlo y tenemos que volver al principio. Olvidaros de “cantos de sirena”, de lo maravillosa que es nuestra idea,  y del derecho que tenemos a equivocarnos, derecho que yo no discuto si no que apoyo, siempre y cuando sepamos lo que nos puede costar equivocarnos y si vamos a ser capaces de pagarlo.

Por hoy termino, pero cuando queráis ir al cine preguntar lo que vale la entrada, no sea que no podáis ver la “peli” por falta de liquidez.

Ser felices, y recordar sin liquidez no hay empresa que resista.

¡HASTA EL PRÓXIMO POST!


Suscribirse a comentarios Respuestas cerradas, se permiten trackback. |

Comentarios cerrados.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies