Desarrollo sostenible, energía, movilidad, RSC y empresa.

Suena el despertador; empieza un nuevo día y millones de personas nos desplazamos para llegar a nuestro lugar de trabajo, un recorrido que hacemos dos veces al día, unas diez veces a la semana. Pero, ¿Dónde está nuestro lugar de trabajo?  Y ¿Cómo llegamos a él?

Haciendo uso del transporte público, del coche, la moto, la bici, nuestras propias piernas o una combinación de ellas, dependiendo claro está de dónde estamos nosotros, “punto A”, y de dónde está nuestro centro de trabajo, “punto B”.

Hoy en día, las empresas juegan un rol clave en la manera en la que sus empleados deciden desplazarse cada día para llegar a su puesto de trabajo, ya que, dependiendo de factores como su localización, su conexión con el transporte público o las plazas de aparcamiento que oferte, condicionará sobremanera la forma en que sus trabajadores llegan hasta ella.

Por tanto, la empresa, no puede desentenderse de su responsabilidad en materia de movilidad, debiendo este asunto ser tratado desde las diferentes áreas y departamentos de RSC de las compañías, departamentos dónde la aportación voluntaria que realizan las corporaciones en materia social, económica y ambiental debe ofrecer a sus stakeholders, en este caso particular a sus empleados, un valor añadido, más allá del propio que las relaciona.

El problema de la movilidad al que nos enfrentamos hoy en día no es solo un problema de atascos por las mañanas, de emisiones de Co2 y otros contaminantes que le dan al cielo de ciudades como Madrid esa particular boina negra que cubre nuestro skyline; también es un problema de tiempo, de dinero y sobre todo de bienestar personal, que sin duda repercute en nuestra productividad como trabajadores, ya que no es lo mismo llegar al trabajo cansado y estresado a causa de una experiencia de desplazamiento desagradable que hacerlo despejado y listo para enfrentarse a una nueva jornada laboral.

La RSC debe por tanto analizar las demanda de los trabajadores en cuando a la forma en que llegan a sus puestos de trabajo, debiendo igualmente brindarles facilidades y ayudas para que estos viajes sean lo más sostenible posible, para la empresa en términos reportables de Co2, para la sociedad en cuanto a la calidad del aire que respira, y para los empleados en cuestión de tiempo, de coste y de bienestar.

Los impactos de la Movidad afectan en todas las áreas de la Triple Bottom Line:

¿Qué medios de transporte utilizar? ¿Cómo hacer uso de los mas sostenibles? , ¿de dónde sacar las ideas? Lo que es seguro, es que los que mejores soluciones aplican a los problemas, son aquellos que los sufren día a día, por lo que las mejores soluciones llegarán sin duda desde los propios trabajadores, por lo que las empresas de hoy en día deberán enfrentarse al reto de escuchar a su principal valor, sus trabajadores y ayudarles a que la experiencia de estos desplazamientos impacte de la manera más positiva posible a todas las áreas de la triple bottom line.

 

 


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