Alfa Arte: fábrica del arte global

Alfa Arte es una empresa innovadora que ha surgido dentro de un grupo industrial con una importante trayectoria en el mercado español: Grupo Alfa.

Desde los años 20 del siglo pasado, Alfa ha desarrollado su negocio desde un pueblo taller, “aquí se hacía de todo” afirmó durante la entrevista José Mari Armentia, director gerente de Alfa Arte. Esta cultura de taller impregna a todo el grupo, pero se hace más patente en esta iniciativa originada en 1992. Alfa Arte surgió de la anterior crisis económica, cuando la coyuntura y cambios internos en Alfa obligaron a la dirección a replantearse la estrategia eminentemente industrial llevada a cabo hasta ese momento. El nuevo accionariado del grupo realizó entonces un análisis profundo sobre los conocimientos, productos y mercados del grupo, para concluir que existe un saber hacer importante sobre el metal y el proceso de fundición. Otro factor decisivo que confluyó en esta situación es la existencia de una pequeña fundición en Azkoitia que trabajaba de manera aislada para los principales escultores del País Vasco, como Oteiza o Basterretxea.

Sin embargo, las primeras iniciativas emprendidas en el ámbito de colaboración con talleres artesanales, y lineas de productos de regalo, no logran el éxito suficiente y a partir del año 2000 la dirección decide realizar nuevas inversiones con el claro objetivo de apostar por el nuevo enfoque: realizar esculturas grandes y en su mayoría para el espacio público. La decisión se basó en el análisis de la situación, el conocimiento del entorno (donde surgen proyectos como “Escuela de Arte”) y una apuesta estratégica.

Formar parte de un grupo industrial permitió a Alfa Arte realizar inversiones que marcaron su trayectoria posterior. Por ejemplo, en 2004 adquirieron un escáner 3D que, a través del proceso de digitalización, ofrece la posibilidad de ampliar y reducir volúmenes. Este es el punto real de inflexión, ya que el escáner permite un prototipado 3D y su posterior paso a seriado industrial. Esto da una posibilidad única de “hacer escalado”.

Otro hito clave en la historia de la empresa se da en el año 2007 cuando, a partir de una nueva reconsideración de su estrategia, se tomó la decisión de definir a Alfa Arte como una empresa de servicios más allá de la actividad industrial como fabricantes de productos.

Alfa Arte es una empresa de sentido común. Y de “cabezonería”, como afirma con un guiño José Mari. Una empresa que quiere posicionarse en el mercado como “una fábrica al servicio de los artistas, arquitectos y gestores de patrimonio para producir proyectos escultóricos de gran envergadura”. Sin abandonar el servicio de fundición en bronce y a la vez ampliando su actividad a otros procesos y materiales; buscando cualquier diálogo con artistas que quieran producir un objeto. Este enfoque, junto con una comercialización de sus servicios por recomendación y por “boca-oreja”, no es muy típico de las grandes potencias industriales, pero desde el punto de vista de su cliente-artista les permite estar cerca de la realidad y evitar excesiva burocratización.

Pues podemos decir claramente que Alfa Arte evoluciona en su estrategia de una empresa industrial de producto (producto artístico, estético, eso sí) a una empresa de servicio, de base industrial, dirigida al artista, arquitecto o gestor de patrimonio. El debate ¿Alfa o Arte? ha marcado profundamente y en todos los niveles el enfoque que la empresa ha tomado para imaginar su actividad actual y futura. Al pasar del “somos una fábrica” a un afán de “aportar soluciones industriales a los artistas, arquitectos, urbanistas”, Alfa Arte ha desatado un profundo cambio empresarial y en su cultura corporativa.

Aunque la cultura corporativa de Alfa Arte es paradigmática en su sector, cabe destacar uno de los rasgo diferenciadores de Alfa Arte, muy imbricado en su equipo actualmente compuesto por unas 20 personas, es una clara apuesta por incorporar “lo artesano en los procesos industriales. Lo hacen desde el inicio, incluyendo al artesano en el proyecto de Alfa Arte y permitiéndole así llevar sus trabajos a una escala profesional, industrial. Pero la incorporación del podríamos llamar “enfoque artesano” a la cultura corporativa de Alfa Arte beneficia a la organización en dos ámbitos principales. El primero, mejor comprensión y cercanía con el artista o escultor. El segundo, se crea un entorno donde surgen mejoras, innovaciones del proceso o la tecnología gracias a que “nos manchamos las manos”, según nos cuenta José Mari.

Como hemos comprobado en nuestras visitas en Alfa Arte la innovación se entremezcla continuamente con la hibridación. Una hibridación de modelo de negocio que influye en todo lo que se hace en la empresa, pero también hibridación conceptual de “arte industrializado”, “industria para y con el arte” y finalmente “industria con enfoque artesano”.

Finalmente, nos gustaría  destacar varios factores que convergen en la estrategia y el enfoque de hibridación de Alfa Arte. El principal es que lo que pretenden hacer es convertir a todo proyecto artístico en un proyecto industrial. Eso sí, sin despojarlo de su valor estético ni del patrimonio artístico. Simplemente darle un enfoque nuevo y viabilidad gracias a sus conocimientos y técnicas industriales. Es decir, crear un nuevo modo híbrido de trabajar en una obra escultórica. De hecho el fundamento de su éxito es ser una pasarela entre el arte y la industria.

Haber sabido sacar provecho de sus raíces industriales y nutrirse del entorno fértil de su región ha sido el factor que ha facilitado la transición gradual desde la fundición a la diversificación dentro del grupo, para finalmente posicionarse en las creaciones artísticas singulares a base de soluciones industriales. Es necesario destacar que esta transformación gradual, dictada en su momento por las exigencias de supervivencia en momentos de crisis, ha tenido como resultado final una estrategia disruptiva e híbrida. Pero que apunta a ser la “vía de salida” para algunos sectores en declive.

En definitiva, Alfa Arte es una entidad muy singular, decididamente hibridadora de un modo reflexionado y sistemático. Es “una fábrica que ofrece servicios”, llevando a cabo “un proceso industrial a medida”, casi artesanal, apostando por la adaptabilidad y flexibilidad y modelando la materia industrial para facilitar el proceso de creación artística.

Aquí podeís ver unos minutos de la entrevista con José Mari Armentia:


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