Zicla: Productos ecológicos, sí, pero también competitivos

Separador de Carriles de ZiclaEn nuestra visita a Zicla tuvimos la suerte de conocer a sus dos fundadores, Verónica Kuchinow y Alfredo Balmaceda. Como si estuviéramos entrando en su casa, nos reciben enseñándonos toda la oficina y ofreciéndonos cualquier cosa que queramos tomar de la pequeña cocina que tienen en un recoveco discreto. De entrada ya te das cuenta que aquí ocurre algo especial y que, como en muchos de los casos que estamos descubriendo en este estudio, la actitud de las personas es  tanto o más importante que sus conocimientos para que consigan hibridar con éxtio.

La de Zicla es la historia de una empresa ágil que ha sabido reinventarse tras descubrir nichos de mercado que no estaban cubiertos. La empresa nació en 2005 con el objetivo de convertirse en un almacén de productos reciclados para proveer al sector de la construcción. “El almacén del producto reciclado SL” se llamó entonces. Sin embargo, según nos contó Alfredo, encontraron dificultades muy pronto: “Vimos que había poca oferta y que la que había en algunos aspectos no era muy sólida y poco documentada. Sabías que era reciclado pero no sabías de dónde venía el residuo ni dónde se fabricaba”.

En vista de la situación tuvieron que virar el timón. Tras estudiarlo en profundidad, decidieron comenzar por ofrecer servicios de consultoría ambiental orientada a la gestión de residuos, a la par que comenzaban a desarrollar proyectos de I+D, en los que invertían el 100% de sus beneficios en 2006 y el 12% de sus ingresos en la actualidad,  para crear productos reciclados que pudieran resolver las necesidades que detectaban en sus proyectos. Pronto comenzaron a diseñar y fabricar sus propios productos reciclados en un salto “absolutamente natural, vimos que había una necesidad no cubierta”.

En su web se definen como: “Una empresa en la que innovamos con productos reciclados y con la gestión de los residuos: ayudamos a empresas y entidades a hacer de la gestión de los residuos una oportunidad de negocio comprometida con la responsabilidad en la mejora ambiental de su actividad”. Su misión es crear nuevos productos, mercados y conceptos en la gestión de los residuos que sean innovadores y comercialmente viables.

En nuestra investigación descubrimos que son dos las capacidades clave de la empresa que soportan esta misión:

En primer lugar, han creado una cultura empresarial conectiva, abierta y porosa dónde se hibridan procesos, equipos de personas y conceptos de forma natural. El amplio conocimiento por parte de los dos fundadores del sector ambiental y la valorización de residuos les ha permitido crear las conexiones necesarias para “dar valor a los residuos haciendo de lo que unos tiran productos/negocios comercialmente viables: creamos nuevos productos, nuevos mercados, nuevos conceptos en la gestión de residuos”.

Para conseguir ese objetivo, han necesitado enlazar industrias hasta entonces incomunicadas; utilizan los equipos y laboratorios de empresas que confían en su trabajo a pesar del posible riesgo para sus instalaciones; han desarrollado la capacidad de traducir los idiomas del creador del residuo, el tecnólogo encargado del proceso de transformación, los diseñadores industriales y el cliente o usuario final; a la vez que respetan las lógicas ecológicas y económicas citadas anteriormente.

En segundo lugar, tener siempre en mente que los productos por muy ecológicos que sean deben responder a las exigencias del mercado, sobre todo en el precio. Deben tener iguales o mejores propiedad que las opciones que ya existan y tener costes competitivos. Irónicamente, esta clave se traduce en que el hecho de que sean reciclados no es un factor determinante en la compra por parte de los clientes ni en el proceso de diseño.

Podemos afirmar que nos encontramos ante un ecologismo realista, con los pies en la tierra, que usa las mismas técnicas y rutinas del sistema que produce los residuos para recuperarlos y valorizarlos. Esta forma de pensar representa una hibridación de dos conceptos que son contradictorios, ¿se puede hacer competir y hacer negocio con productos reciclados? ¿se puede combinar industria y ecología?

Tras nuestra visita, nos despedimos de ellos pensando que Zicla no duda en responder un rotundo SÍ a las dos preguntas y está abriendo un camino de posibilidades por ahora ilimitadas.


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