En las montañas de un recóndito lugar de California llamado San Bernardino se encuentra uno de los lugares más bellos del mundo:  el jardín de los narcisos. (The Daffodil Garden)

Consiste en una extensión de unos 20.000 metros cuadrados plantados de bulbos de narciso.

Quien lo ha visto en primavera dice que es difícil imaginar algo más hermoso. Los narcisos de diferentes colores están agrupados en forma de enormes remolinos. Desde lo alto baja una formación de narcisos amarillos que vistos desde la distancia parece que un río de oro nazca en la cumbre de la colina. Toda la pendiente es una explosión de color: blanco, naranja intenso, rosa, amarillo claro y amarillo intenso.

En el mitad de la colina hay una pequeña casa, y colgado en su patio hay un cartel que pone:

RESPUESTAS A LAS PREGUNTAS QUE TE ESTARÁS HACIENDO:

– 50.000 bulbos.
– Uno cada vez.
– Una mujer sola.
– Con dos manos, dos piernas y un poco de cerebro.
– Empecé en 1958.

Esta es una historia real, de una persona real, la señora Gene Bauer, y en un lugar real que puedes visitar gratuitamente si lo deseas.

A la mayoría de los visitantes les parece increíble que una mujer sola haya sido capaz de plasmar su particular visión de la belleza convirtiendo una colina vulgar en un paraje maravilloso. Y eso lo consiguió trabajando durante treinta y cinco años, todos los días, un bulbo cada vez.

Esta bella historia real ha sido la inspiración del “principio del narciso” que se podría concretar en:

– Aprende a moverte hacia tus metas y objetivos. Es suficiente un pequeño paso cada vez.

– Disfruta cada día de lo que estás haciendo. La felicidad es un camino, no un destino.

– Aprende a acumular tus esfuerzos: Una hora diaria quizá no parezca mucho, pero al cabo de 35 años son 12.775 horas, y con ese tiempo sí puedes conseguir metas asombrosas.

Cuentan que algunas personas, cuando visitan The Daffodil Garden y lo ven con sus propios ojos, se preguntan con cierta tristeza:
¿Qué hubiese podido conseguir yo si me hubiese propuesto algo con esta firmeza hace 30 o 40 años?

Sin embargo la auténtica moraleja de esta historia es,

¿Qué serás capaz de hacer si empiezas HOY?