ENTREVISTA AL DR. D. ROBERTO LABORDA Reglamento REACH: Sustancias Químicas, Salud Humana y Medio Ambiente

Roberto Laborda, doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Valencia, e Ingeniero Técnico en Química Industrial por la Escuela Universitaria de I.T.I. de Zaragoza es el prototipo de científico y humanista que a lo largo de su vida ha sabido compaginar su actividad docente e investigadora con unas inquietudes culturales y artísticas que le han llevado a convertirse en un erudito en la dimensión renacentista de la palabra.

Su fecunda obra científica, compuesta por más de 70 artículos y libros, ha visto completada recientemente con una prometedora obra literaria cuya opera prima “caricias del pensamiento” revela una nueva dimensión de nuestro personaje.

En la actualidad El Dr. Laborda es responsable de proyectos de Gestión de Riesgos Químicos en LABAQUA y uno de los mejores conocedores del REGLAMENTO REACH por lo que a través de la siguiente entrevista trataremos de hacer un poco de luz en un tema tan profuso y para muchos de nosotros confuso.

FN: Roberto, ¿Serías capaz de explicarnos en pocas palabras qué es el REACH?

RL: Por sus siglas en inglés, el acrónimo REACH responde a las acciones de Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias Químicas en la Unión Europea, reguladas por el Reglamento (CE) 1907/2006, de 18 de diciembre. Dicho de otro modo es uno de los pilares sobre los que se sustenta el sistema legal que regula actualmente y va a regular la gestión del riesgo químico en dicho espacio territorial, durante los próximos años. Probablemente, el REACH es uno de los sistemas legales más complejos de los existentes en la EU, desde la firma del Tratado de Roma en 1957, por el que se creó la entonces Comunidad Económica Europea, porque en torno al Reglamento en sí ha surgido un amplio repertorio de guías técnicas y otros Reglamentos de desarrollo.

FN: ¿A qué obliga este Reglamento 1907/2006?

RL: Son muchas y muy variadas las obligaciones que se desprenden del citado Reglamento, en función del tipo de empresa, de la peligrosidad de la sustancia fabricada o importada y de su tonelaje. Una de las principales obligaciones es el Registro. Con esta acción se pretende que salga a la luz, con absoluta transparencia, la información existente o por determinar, relativa a unas 30.000 sustancias fabricadas o importadas en cantidad superior a 1 tonelada al año y garantizar su uso seguro en aras de proteger la salud humana y el medio ambiente. Por otra parte, el REACH introduce un nuevo concepto de protección al considerar que corresponde a fabricantes, importadores y usuarios intermedios garantizar que sólo fabrican, comercializan o usan sustancias que no afectan negativamente a la salud humana o al medio ambiente.

FN: ¿El popular Reglamento REACH, ¿Nos afecta a todos o hay alguna excepción?

RL: El Reglamento (CE) 1907/2006 por el que se aprueba el REACH, afecta en distinta medida a todos los agentes de la llamada “cadena de suministro”. Obliga especialmente a los fabricantes de sustancias radicados en la UE y a los importadores, es decir a las empresas que adquieren sustancias fuera del espacio aduanero europeo, en ambos casos en cantidad superior a 1 tonelada al año. Pero también afecta, aunque en menor medida, a los llamados usuarios intermedios y a los distribuidores.

En efecto, hay excepciones que quedan fuera del alcance del Reglamento. A modo de ejemplo cabe señalar las sustancias radiactivas; las que se hallan en tránsito aduanero; las sustancias intermedias no aisladas, es decir, aquellas que no salen deliberadamente del reactor de síntesis; los residuos, y aquellas que sean excluidas por los Estados miembros por considerarlas estratégicas para la defensa.

FN: ¿Roberto, se dispones de una hoja de ruta para la implantación de las exigencias de este Reglameto?, ¿Cuándo estará completamente implantado? ¿Cuáles son los principales hitos?

RL: Sí. En este caso hablamos de “Régimen Transitorio de Registro”. Comenzó con la entrada en vigor del Reglamento, el 01/06/2007. Desde esta fecha hasta el 01/06/2008, se llevó a cabo la configuración y desarrollo de la Agencia Europea de Sustancias y Preparados Químicos (ECHA) con sede en Helsinki, organismo dedicado a coordinar con los Estados Miembros la puesta en marcha y desarrollo del REACH. Asimismo, durante este periodo las empresas tuvieron la oportunidad de conocer su posición frente al nuevo Reglamento (fabricante, importador, usuario intermedio, distribuidor) así como la de realizar sus cálculos e inventarios. A partir del 01/06/2008 se abrió el plazo de prerregistro hasta el 30/11/2008. Durante este periodo de 6 meses, todos los fabricantes e importadores tuvieron la posibilidad de prerregistrar las sustancias que fabricaban o importaban en cantidad igual o superior a 1 tonelada/año. El prerregistro tenía carácter voluntario y no obligaba a las empresas a registrar, si bien permitía acogerse al “Régimen Transitorio de Registro” que se configuró en tres hitos. El primero fue el 30/11/2010. Desde el cierre del prerregistro el 30/11/2008, hasta la fecha indicada, los fabricantes e importadores de sustancias en cantidad igual o superior a 1000 toneladas/año, aquellos que fabricaban o importaban sustancias R50/53 en cantidad igual o superior a 100 toneladas/año o los fabricantes e importadores de sustancias CMR en cantidad igual o superior a 1 tonelada/año debían registrar obligatoriamente tales sustancias antes del 01/12/2010. El segundo hito se fijó para el 31/05/2013. Esta fecha constituye el límite para que fabricantes e importadores de sustancias en cantidades comprendidas entre 100 y 1000 toneladas/año puedan hacer sus registros. Por último. El tercer hito está marcado el 31/05/2018. Antes de esta fecha fijada como límite, los fabricantes e importadores de sustancias en cantidades comprendidas entre 1 y 100 toneladas/año deberán proceder a sus correspondientes registros. Se considera que a fecha 01/06/2018 el REACH ha debido quedar completamente implantado

FN: ¿No  se tratará de una herramienta de protección del mercado europeo encubierta en la protección de otros valores como la Salud y el Medio Ambiente?

RL: No parece que lo sea. A pesar de que entre los objetivos del REACH, aparte de la conservación de la salud y del medio ambiente, figuran el incremento de la innovación y de la competitividad de la industria química, impidiendo la fragmentación del mercado interior, las cargas económicas y de gestión que supone para las empresas implicadas la implantación y cumplimiento del REACH, unidas a la ya larga crisis económica que venimos soportando, ha motivado el cierre de numerosas líneas de producción de sustancias menos rentables en muchas empresas, lo que ha provocado el incremento de los precios, propiciando la importación de sustancias, preferentemente de países asiáticos, aún a pesar de los gravámenes que conllevan su registro.

FN: Además del Reglamento REACH ¿qué otra normativa relacionada con él merece ser tomada en cuenta? CLP, ADR. ¿En qué consisten ambos?

RL: Como ya dijimos, el Reglamento REACH trata del Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de sustancias químicas, pero no aborda ni la clasificación, etiquetado y envasado ni en cómo se deben transportar de modo seguro.

Por su parte, el Reglamento CLP es el resultado de un largo proceso de trabajo entre tres importantes organizaciones internacionales: ONU, OIT y OCDE, que tuvo su origen en la llamada Cumbre de Río, celebrada en 1992, en la ciudad brasileña de Río de Janeiro. En dicha Cumbre se planteó la necesidad de elaborar un sistema globalmente armonizado (HGS por sus siglas en inglés) de clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas. Pero tuvieron que transcurrir 16 años, para que por fin, aquella idea se transformara en realidad, de modo que el 16 de diciembre de 2008, se publicaba el Reglamento (CE) 1272/2008, sobre clasificación, etiquetado y envasado de sustancias y mezclas (CLP, por sus siglas en inglés). Dicho Reglamento da cobertura legal al HGS.

En cuanto al ADR es el acuerdo internacional de seguridad en el transporte de mercancías peligrosas por carretera. Inicialmente fue elaborado por el Comité de Expertos en Transporte de Mercancías Peligrosas de la ONU (CETMP-ONU). Se revisa por dicho Comité cada dos años, publicándose y entrando en vigor los años impares. En estos momentos está vigente el ADR de 2011. Además de este acuerdo existen otros para distintos medios de transporte, por ejemplo ferrocarril (RID), barco por vía marítima (IMDG) y vía aérea (OACI).

FN: Esta normativa tan compleja y exhaustiva ¿está armonizada a nivel mundial o constituye una isla europea? ¿Está siendo viable su aplicación?

RL: Bien, en lo concerniente al REACH es hoy por hoy un sistema de marcada vocación europea y como tal, de obligado cumplimento en todos los países miembros de la UE. No obstante, la información que se está obteniendo en el decurso de su aplicación, ampliando el nivel de conocimientos sobre los efectos de las sustancias en la salud y el medio ambiente, puede ser un buen motivo para que en el futuro, el sistema en cuestión pueda ser adoptado por otros países.

A pesar del enorme esfuerzo que está suponiendo su implantación, obstaculizada además por la crisis económica, a grandes rasgos, se van cumpliendo los objetivos trazados, especialmente por parte de las grandes empresas.

FN: Por último Roberto ¿Que relación ves entre la ciencia y el arte y en particular la literatura? y como has compaginado/ compaginas ambas dimensiones de la cultura.

RL: Aunque la Ciencia, tal y como la concebimos hoy día, tiene su origen en el siglo XVIII, al socaire del Pensamiento Racionalista y queda encorsetada en su propio método científico, presenta con el Arte un denominador común: la creatividad que proviene del talento. Esta cualidad es imprescindible tanto en el diseño experimental como en la concepción de una composición musical, una obra pictórica o una creación literaria. De ahí que muchos grandes científicos tuvieron cualidades artísticas nada desdeñables. A modo de recordatorio, pongo algunos ejemplos bien conocidos. Albert Einstein, aunque nunca llegó a ser un gran concertista, tocaba el violín. Santiago Ramón y Cajal, Premio Nóbel de Medicina, era un consumado dibujante, pero además escribió y publicó, entre otras obras, unos “Cuentos de Vacaciones” absolutamente deliciosos. Pedro Laín Entralgo, Doctor en Medicina y Licenciado en C. Químicas, Director de la Real Academia Española, nos dejó una dilatada obra literaria… Estos y otros muchos ejemplos ponen de relieve que el mundo de la Cultura no tiene barreras ni limitaciones, como no tiene barreras ni limitaciones la creatividad. Sin creatividad, un experimento científico sujeto a todo el protocolo metodológico, no pasará de ser un proceso sistemático,  rutinariamente correcto. Lo que separa la correcta rutina del descubrimiento es la creatividad. Y lo mismo ocurre en el Arte. La creatividad disocia lo correcto de lo sublime.

En cuanto a la última pregunta, me disculparás Fernando que no te la responda, pero estoy muy lejos de poder comparar mi humilde persona con los personajes a los que hago referencia en el párrafo anterior. Sólo te diré que desde niño me apasionó la música, la pintura y la literatura. Me considero, eso sí, un gran lector y si ahora hago realidad un sueño que me acompañó durante toda mi vida, me refiero a escribir, es porque tengo la necesidad de proyectarme en otro espacio distinto a los que me he movido hasta el presente. Ahora bien, si lo que escribo es bueno o malo, si gusta o no gusta, si es o no creativo, eso debéis decirlo vosotros: los lectores.

FN: Muchas gracias Roberto, creo que tras la lectura de esta entrevista no sólo tendremos todos una visión mucho más clara de lo que es el Reglamento REACH, sino que lo que es mucho más importante, de cuál es el secreto de la excelencia en el trabajo y en cualquier ámbito de nuestra vida, el cultivo de la creatividad y el talento.

 

 


De empleado por cuenta ajena a empleador

El mundo ha estado siempre en continua evolución, de eso ya se dio cuenta Heráclito hace más de dos mil años cuando dijo “nada es sino que se mueve”, y el ámbito de la empresa y del trabajo no iba a  ser una excepción.

No cabe duda de que las relaciones laborales han cambiado mucho, sobre todo en el último siglo y que en la mayoría de las ocasiones ha sido para mejor, sobre todo  si nos fijamos en nuestro  entorno occidental, sin embargo no parece que hayamos superado el esquema tradicional  definido por un centro de trabajo al que acuden los empleados durante un horario más o menos rígido para realizar determinadas tareas a las ordenes de un patrono.

En una sociedad mucho más formada, informada y democrática como  la actual, este modelo hace que un gran porcentaje de los trabajadores se sienta indiferente, resignado e incluso víctima de aquel que le emplea, ahora bien cuando la coyuntura económica es favorable, esta situación se ve modulada y muchas de las tensiones aliviadas por las  múltiples vías de escape que la bonanza nos brinda, pero en cuanto se cierne sobre nosotros la sombra de la crisis, las tensiones afloran y el miedo a perder lo poco que tenemos nos paraliza y nos impide mirar hacia delante.

Aunque la recesión que nos envuelve esté teniendo efectos devastadores y debamos luchar denodadamente para superarla, sería irresponsable no aprovecharla para hacer un diagnóstico certero no sólo de los males de los que adolece nuestro tejido productivo sino que sobre todo del  espíritu que preside nuestra actitud hacia la vida laboral.

Hasta ahora en España muchos de nuestros jóvenes tendían a formarse en aquellas materias que sin repugnarles demasiado  tenían la sospecha de que les podían ayudar a encontrar trabajo o les iban a proporcionar cierto estatus social, para posteriormente una vez acabados los estudios emplearse por cuenta ajena con aquel que primero les ofreciese un puesto de trabajo. De acuerdo con este modelo la mayoría de las personas no ejercerían nunca aquello para lo que se habían preparado y al final se sumirían en la desilusión y el desanimo y lo que es peor, muchos terminarían entrando en una vía laboral muerta puesto que si fueran despedidos al cabo de unos años no podrían encontrar otra ocupación ya que en el fondo su verdadera cualificación se la habría proporcionado ese primer empleador y precisamente para resolver sus problemas específicos.

En esta coyuntura y ya no tanto por convicciones personales como por mera necesidad deberíamos al menos plantearnos que no tenemos por qué ser empleados de una única empresa sino que podemos pasar a ser empleadores de nosotros mismos que ofrezcamos nuestras habilidades a todos aquellos que puedan necesitarlos. De hecho muchas empresas no cuentan ya con Departamentos médicos, jurídicos o de contabilidad propios sino que recurren a profesionales especializados  para externalizar esos servicios.

Esta alternativa que puede contribuir a fomentar la competitividad y la conciliación de la vida familiar no creo que sea la única solución aplicable a todos, pero tampoco debemos eludir plantearnos la posibilidad de prestar nuestros servicios de forma profesional a un elenco de clientes que recibirán mejores servicios, más baratos y de forma más ágil y dinámica a la vez que nos permite diseñarnos la jornada laboral, organizarnos mejor los periodos de descanso y la relación con nuestra familia, ahorrando costes ambientales como son los derivados del transporte y la ocupación de espacio en las grandes ciudades, o sociales al liberarnos de horarios cerrados y constreñidos que nos impiden tener una vida personal plena y atender a nuestros hijos.

Además cuando hacemos lo que más nos gusta y mejor conocemos lo haremos bien y seremos reconocidos por ello. Esto nos motivará y nos permitirá trabajar contentos y no fatigarnos y como consecuencia nuestro trabajo será recompensante y nos ayudará a realizarnos como personas y como profesionales.

Este planteamiento tampoco debe entenderse como que el que no encuentre trabajo por cuenta ajena lo intente por su cuenta, de modo que los mejores vayan por la primera vía y sólo los que no tengan éxito lo intenten por la otra. Las dos vías deben poder contemplarse por todos y no desperdiciar las aptitudes emprendedoras de nadie.

En definitiva pienso que para que una sociedad progrese, crezca, genere riqueza y por tanto empleo no basta con favorecer las condiciones para recuperar la actividad tradicional que nos llevó hasta la cima desde la que nos precipitamos en el abismo, por el contrarío deberíamos intentar encontrar nuevas rutas de progreso para lo cual es preciso  aprovechar la mayor cantidad de cerebros, lo que hace imprescindible que cambiemos la percepción que tenemos de los emprendedores y aprendamos a aprovechar tanto sus habilidades profesionales como su iniciativa e ilusión.

 


Entrevista con Luis Palomino. A vueltas con los suelos contaminados

Luis Palomino, actual Secretario General de ASEGRE, Asociación de Empresas Gestoras de Residuos y Recursos Especiales, es Ingeniero Agrónomo y lleva más de 15 años de ejercicio profesional en el mundo de la gestión ambiental, habiéndose convertido en un referente dentro del sector de los residuos peligrosos y la descontaminación de suelos.

Entre las actividades que lleva a cabo Luis quiero destacar su preocupación por la concienciación del mundo empresarial y de la sociedad en general de una dimensión del Medio Ambiente que en principio puede resultar no tan atractivo como otros pero cuya correcta gestión además de ser crítico para la consecución de los objetivos de sostenibilidad  supone un factor fundamental de competitividad para la empresas.

En esta línea quiero destacar su aportación a la organización de la jornada sobre la nueva ley de Residuos y suelos contaminados que tuvo lugar en la EOI el pasado 14 de Diciembre con la colaboración de Labaqua en la que se dieron cita los principales agentes involucrados en este tema y agradecerle su participación en esta tribuna

FN: ¿Luis, en tu opinión qué evolución ha tenido el sector de la descontaminación de suelos en nuestro país?

LP: En España, las primeras actuaciones de descontaminación de suelos tuvieron lugar en los años 90, con las investigaciones llevadas a cabo en los antiguos vertederos. A finales esa década se consolidó el sector de la descontaminación de suelos y aguas subterráneas y posteriormente debido a la intensa actividad industrial y de construcción, se experimentó un crecimiento importante entre 2000 y 2008. En esos años se aprobó la legislación específica en la materia, la actividad alcanzó su mayor crecimiento económico y continuó la mejora en la capacitación técnica de las empresas, sobre todo en técnicas de descontaminación de aguas subterráneas.

FN: ¿Cuándo hablamos de La legislación específica sobre suelos de qué nivel de aprobación estamos hablando, nacional o europeo?

LP: La legislación de suelos contaminados no ha sido desarrollada por la Unión Europea de una forma global, dado que los intentos para sacar adelante una Directiva relacionada no han prosperado. Sin embargo, sí aparecen requisitos en otras regulaciones, como la de emisiones industriales. En España siempre ha estado muy ligada a la de residuos. La última modificación fue el pasado mes de julio con la Ley 22/2011 de residuos y suelos contaminados.

FN: En estos momentos la economía española no pasa por sus mejores momentos ¿Cómo ha afectado la crisis económica y la disminución de la actividad industrial a este sector?

LP: Tras el desplome de la actividad económica a partir de 2008 la gran competencia existente en el sector ha dado lugar a que no se valore suficientemente  ni el contenido tecnológico, ni el conocimiento de las empresas que desarrollan esta actividad. Además, se ha reducido el número de proyectos por la desaparición de los vinculados al cambio de uso del suelo y, en menor medida, los relacionados con la industria. La consecuencia es que desde 2008 hasta 2011 la actividad se ha contraído hasta casi el 77 %, poniéndose en riesgo el sector.

FN: ¿Qué medidas crees que serían necesarias para solucionar esta situación?

LP: Las empresas del sector consideran fundamental el establecimiento de unos niveles mínimos de experiencia y conocimiento, que en algunas Comunidades Autónomas se están concretando en acreditaciones para el ejercicio de esta actividad.

Para ello necesitamos además el establecimiento de  una política común en materia de suelos contaminados en todas las Comunidades Autónomas. Así se delimitaría el sector, se fijarían  los requisitos y el nivel técnico necesario para desarrollar esta actividad y se exigiría el mismo compromiso ambiental a todas las empresas, independientemente de dónde estén localizadas.

FN ¿Consideras suficiente con la legislación existente hoy en día  en materia de residuos?

LP: En general estamos en un momento de relajación en el cumplimiento de la legislación medioambiental. La falta de control por parte de las Comunidades Autónomas, que ven como sus presupuestos se recortan cada vez más, fomenta el incumplimiento de la ley y se ven incapaces de controlar y gestionar las políticas ambientales.

Esto unido a la falta de capacidad para financiar los proyectos de recuperación, tiene como consecuencia que los emplazamientos contaminados y con riesgo para la salud de las personas y el medio ambiente no se recuperan. Por ello las Administraciones Púbicas deberían destinar los recursos necesarios a controlar el cumplimiento de la legislación sobre protección de la contaminación del suelo.

FN: Parece que los problemas son, por tanto, de índole económico, político y legislativa. En este escenario ¿Qué actitud o actitudes deberían tomar las empresas para mejorar esta situación?

LP: En primer lugar deberían ser conscientes del riesgo que supone la contaminación del suelo, y por ello prevenirla. También deben tener en cuenta dicha contaminación en las adquisiciones de suelo que tengan previsto realizar, puesto que limitará sus posibilidades de  utilización e incluso podrán ser obligados a efectuar su descontaminación asumiendo los costes.

FN: Entonces, ¿Qué cambios ha provocado la aprobación de la Ley 22/2011?

LP: La Ley ofrece algunas modificaciones, especialmente en cuestiones referentes a los suelos contaminados, con las que cabría esperar un incremento en el número de espacios recuperados, como consecuencia de la simplificación de los trámites administrativos existentes antes de la aprobación de esta norma y sobre todo estableciéndose criterios claros que evitan las dificultades previas en relación con la determinación de quién debía de ocuparse de la descontaminación del suelo.

FN:  A qué te refieres con esas modificaciones. ¿Podrías ilustrarnos con algún ejemplo?

LP: Por supuesto.  Se ha introducido la reparación voluntaria de suelos (artículo 39) en la que se puede llevar a cabo la descontaminación de un suelo sin que sea declarado como contaminado. De esta forma se agilizan las tramitaciones de expedientes y se favorecen las descontaminaciones voluntarias. Otro de los puntos importantes es el de la responsabilidad de los suelos contaminados (artículo 36). La jerarquía de responsabilidad en la recuperación se modificó, obligando a realizar las operaciones pertinentes a los causantes de la contaminación, y de forma subsidiaria a los propietarios y poseedores, en este orden. Si el suelo es de dominio público el orden cambiaría a causantes, poseedores y propietarios.

Para concluir quiero volver a agradecer a Luis Palomino su colaboración y animarle a que siga en primera línea de batalla en defensa de la Sostenibilidad.

 

 


La Dama de Hierro

Hace varias semanas fui al cine con mi familia a ver  la dama de hierro, obra magníficamente interpretada por Meryl Streep  que recrea, si bien es cierto que con más de una laguna, la vida de la polémica  Margaret Thacher, personaje de fuerte carácter, ideas firmes y gran coraje que la llevó a tomar decisiones muchas veces drásticas e impopulares pero sin la cual se hace difícil hacerse una idea de lo que fue el último tercio del siglo XX.

A pesar de la indiscutible antipatía que fue capaz de suscitar en amplias capas de la sociedad mundial, de lo que no cabe duda es del mérito de que se hizo acreedora al conseguir  desde una posición de partida, humilde y en un entorno social  poco propicio para el desarrollo profesional de la mujer, llegar a la cima de la sociedad británica, europea e incluso  mundial   y convertirse en una de las personas más influyentes de su época.

La clave de todo esto se desvela al principio de la película cuando estando la joven Margaret ayudando a su padre en el negocio familiar, pasan varias conocidas suyas elegantemente vestidas y con aire triunfante que la miran por encima del hombro. El padre que había observado la situación desde un segundo plano, le dice a su hija con rotundidad “No todos somos iguales” y claro que no lo eran, mientras unas disfrutaban de una vida fácil y en alguna medida frívola, la futura primera ministra trabajaba para sacar a delante la modesta tienda de sus padres a la vez que estudiaba y se esforzaba por alcanzar las sucesivas metas que se iba marcando.

De la lectura de estos primeros párrafos se podría llegar a inferir que todo se reduce al tesón que apliquemos a nuestra empresa pero no es ni mucho menos tan sencillo de llevar a cabo porque además de la fuerza se requiere en primer lugar conocernos bien, saber qué queremos, ser conscientes de nuestras habilidades y eso si entonces  aplicar todo el peso de nuestra voluntad sobre ese proyecto y sin embargo la mayoría de nosotros nos dejamos llevar por la corriente y renunciamos desde el principio a  conocernos y a plantearnos aquellos objetivos para los que mejor dotados pudiéramos estar. Y sin rumbo, de poco servirá aplicar nuestro esfuerzo a nada porque aunque en ocasiones naveguemos  con cierto brio, en el fondo  iremos a la deriva y si llegamos a buen puerto será sólo por casualidad.


COMUNICACIÓN AMBIENTAL

Aunque la realidad sea única y haya sido siempre así, nosotros la percibiremos de un modo u otro dependiendo de la naturaleza de las ondas que se reflejen sobre ella y de las  circunstancias del medio.  No será lo mismo contemplar un paisaje alpino en una mañana de primavera que en una tarde de invierno.

Del mismo modo, nuestra interpretación de las diferentes acciones humanas  dependerá de cómo nos hayan informado sobre las mismas, así tras la adopción de una determinada medida por parte de un gobierno la reacción no será la misma si éste previamente la ha anunciado y ha habido debate social   que si  lo hace  apresuradamente tras  su aprobación, si se presenta con claridad o se camufla pongamos por caso en una ley de acompañamiento a los presupuestos, si se presenta  en el parlamento o en el fragor de  un mitin electoral.

Así mismo la percepción de esos hechos  variará  en función del ánimo de quien recibe el mensaje, no interpretará lo mismo una sociedad optimista que una desilusionada, un pueblo concienciado que otro poco motivado o apático.

También va a influir en gran medida el canal por el que discurra el mensaje, ya que dependiendo de que se utilice la prensa escrita,  la televisión, la radio o las redes sociales, aquel va a llegar preferentemente a un público u otro  y  la calidad e intensidad de la información será  distinta.

Manejando con habilidad cada uno de los factores que integran el proceso comunicativo podremos modular, modificar  e incluso manipular el mensaje, si bien con la revolución habida en este ámbito en las últimas décadas cada vez será más fácil evitar que esto  ocurra ya que la comunicación es progresivamente más democrática y ha dejado de ser coto particular  de unos pocos privilegiados, llámense estos,  gobiernos, grandes grupos empresariales o élites intelectuales

El Medio Ambiente no va a ser una excepción que se pueda abstraer de lo dicho hasta ahora, por el contrario es un ámbito paradigmático que maneja simultáneamente conceptos sencillos y cotidianos y otros complicados y de alto nivel técnico, en relación con el cual  hay una alta sensibilidad,  que puede conducir con facilidad  a  la alerta social y por si fuera poco afecta a factores indispensables para la vida  que aunque muchas veces hemos considerado infinitos y gratuitos empezamos a ver que no lo son, lo que hace que no sea difícil caer en la manipulación.

El tema es harto complicado y no creo que en un simple artículo se pueda no sólo resolver sino que ni tan siquiera hacer un diagnostico medianamente serio, pero aún así no me resisto a abordar con unos ejemplos una aproximación  que nos pueda servir para reflexionar sobre lo que  está ocurriendo con la información ambiental.

Los ejemplos serían interminables, pero las conclusiones parecidas y en este sentido me atrevo a decir sin perjuicio de análisis mucho más rigurosos que la información ambiental como la de cualquier otra índole no sólo debe ser veraz sino que además  hay que hacer un esfuerzo por contextualizarla para poder interpretarla correctamente y debe ser valiente   de forma que no temamos relativizarla y confrontarla con otros valores para tener una visión certera de cuál es su verdadera dimensión, sin embargo en muchas ocasiones la noticia ambiental se presenta como un dato aséptico, absoluto, incuestionable  e independiente de la realidad en que surge lo que  hace que su interpretación se haga en base  a parámetros y a través de conjeturas ajenas a la realidad en que aquella surgió y por tanto fácilmente manipulable

 


CONTABILIDAD Y RELACIONES SOCIALES.

La mayoría de las acciones humanas lejos de ser inocuas desde el punto de vista social suelen provocar algún tipo de efecto  sobre las personas  del entorno  de quien las lleva a cabo y por tanto tendrán una traducción inmediata en las cuentas de activo o de pasivo de nuestras relaciones interpersonales.

En algunas ocasiones nuestra conducta puede parecernos que va a pasar desapercibida ya sea porque en principio la acción es irrelevante o bien porque la persona hacia la que va dirigida ni nos conoce ni la conocemos,  pero incluso en estos casos  nuestro comportamiento va creando un poso subliminal que a la postre da lugar a un apunte contable en el debe o en el haber.

No obstante, la realidad es que una cantidad nada despreciable de nuestras conductas voluntarias o inconscientes tiene una repercusión muy evidente  sobre la vida de los que nos rodean y esto  se va a ir reflejando en nuestra particular cuenta de resultados social que  periódicamente  someteremos a análisis y haremos el correspondiente balance que querámoslo o no  determinará cómo vamos a actuar en relación  con los que nos rodean.

En el ámbito de las relaciones sociales, del mismo modo que en la economía, las cuentas deben estar equilibradas o mejor dicho deben tender al equilibrio a medio o largo plazo. Cada vez que hacemos o solicitamos un favor a nuestro hermano, amigo o conocido estamos rompiendo el equilibrio de la balanza social de forma que si únicamente obtenemos  beneficios sin dar nada a cambio llegará el momento en que no nos den más crédito  y perdamos al hermano, al amigo o al conocido. Si  por el contrario damos continuamente sin recibir contraprestación alguna, la relación languidecerá y terminará por morir incluso sin que seamos conscientes de ello

La situación ideal sería aquella en la que todos diéramos  y recibiéramos permanentemente,  aunque esto no debe suponer que tengamos que fijar un precio para cada acción que realicemos y éste  haya que hacerlo  efectivo  en un plazo determinado, entre otras cosas porque en la mayoría de las ocasiones no va a ser posible establecerlo, ¿Cuánto vale una llamada telefónica, una felicitación, un beso o un abrazo?, Pero también porque en este tipo de relaciones va a pesar más la confianza que percibamos de que en caso necesario nosotros vamos a  ser correspondidos del miSmo modo, que el que intentemos saldar la “deuda” contraída, inmediatamente.   En estos casos la moneda de cambio no tendrá un respaldo económico sino  afectivo y el valor de la transacción vendrá dado por nuestro corazón y no por los mercados.

Cuando nuestra relación con las personas rebasa  ese umbral  en el que el valor de los apuntes deja de ser monetario  y pasa a ser fundamentalmente afectivo  es cuando debemos poner más de nuestra parte e implicarnos personalmente, pero es también entonces cuando se nos  abre una línea de descuento más generosa, que nos permite incrementar nuestro pasivo sin que nos apremien los  pagos, ni nos conviertan inmediatamente en morosos, pero tampoco debemos descuidarnos  ante la falta de presión y arriesgarnos a ser olvidados.

Sin embargo esta “ecuación” que hemos venido analizando a lo largo de los párrafos precedentes no se cumple en muchas  ocasiones precisamente por la intensidad de los vínculos afectivos existentes entre sus protagonistas  que hacen que una de las partes entregue todo a fondo perdido, siendo el paradigma de esta situación las relaciones familiares y sobre todo la que une a padres e hijos y en especial la que vincula a una madre con sus descendientes.

Por otra parte y dada la relevancia que están adquiriendo la redes sociales y el mundo digital en nuestra vida social y afectiva  merece la pena hacer un breve comentario al respecto. En mi opinión en el establecimiento y mantenimiento de las redes sociales digitales  pasa algo muy  parecido a lo que ocurre en la vida real tradicional en la que  siempre ha  habido entramados  sociales a los que ahora llamamos redes, que se mantenían  y cultivaban con más o menos habilidad y esfuerzo con los medios al alcance de sus protagonistas,  la singularidad del mundo virtual de hoy en día radica en que la facilidad con que se crean y alimentan  las diferentes redes no siempre se ve correspondida con la atención que  precisarían, lo que puede derivar con suma facilidad en su desatención y pérdida de cualquier utilidad, dejándonos en  presencia de  cuentas sin movimiento.

Por último y con el único ánimo de plantear el tema, me atrevo a sugerir que con la naturaleza ocurre  algo muy similar ya que si  le pedimos continuamente recursos  sin dejarla que se recupere y sin entregarle nada a cambio, se terminará por agotar y es entonces cuando se romperá  la relación, muchas veces de forma irreversible.

En el fondo volvemos al concepto de sostenibilidad. Debemos actuar de modo tal que el entorno, los amigos o la familia nos provean  y  les  restituyamos  “recursos” en el presente sin comprometer la posibilidad de que esta relación siga produciéndose en el futuro.

 


EL VALOR DEL FRACASO

La actitud de gran parte de nuestra sociedad ante  alguien que trata de reponerse tras una iniciativa profesional o empresarial malograda es frecuentemente de  recelo. No solemos concebir que alguien pueda ser capaz de arriesgar lo poco o mucho que tenga en aras de un éxito incierto y por lo menos lo tacharemos de inconsciente, si no de loco.

Es más,  si  este tipo de personaje osa hacer constar en su curriculum que no sólo no ha tenido suerte en su primera iniciativa sino que además lo ha vuelto a intentar con el mismo resultado e incluso que está dispuesto a volverlo a hacer sin que se vislumbre signo alguno de arrepentimiento, entonces ya no nos cabrá duda de que estamos en presencia de un perturbado, que nunca podrá gozar no solo de nuestra admiración o reconocimiento sino que tan siquiera de nuestra  confianza o respeto. Muchos incluso llegarían a pensar que están en presencia de un inadaptado social que lejos de aprovechar lo que le brinda la sociedad, lo dilapida y se pone en peligro a sí y a los que le rodean.

Me parece obvio que la  actitud que niega por sistema el valor del emprendedor que no ha triunfado es absolutamente reprobable  pero tampoco hay que hacer de esta figura patente de corso y llegar a la conclusión de que todo aquel que arriesga es un genio que debe ser protegido cual especie en peligro de extinción, todo lo contrario este tipo de perfiles en cierto modo transgresores debe poder ser juzgado del mismo modo que lo son los conformistas que hacen milagros con lo poco que tienen, los intelectuales, los comunicadores, o cualquier otra categoría humana.

Toda habilidad humana, incluida la emprendeduria, cuando se hipertrofia, deja de guardar el necesario equilibrio respecto a las demás destrezas y es llevada a un extremo tal que se convierte en un fin en sí misma se puede llegar a hacer patológica y como tal debe ser evitada y corregida,  mas por esta misma razón cuando no confluyan estas circunstancias deberíamos tener en consideración  a todo aquel que con el preceptivo respeto por los demás, esté dispuesto a explorar nuevas vías de actuación que la postre nos permitirán evolucionar y mejorar a todos.

Cualquier persona que con independencia del valor intrínseco de la idea por la que se pone en marcha es  capaz de asumir el riesgo de perder lo que tiene para luchar por algo mejor debe gozar como mínimo del beneficio de la duda y que su conducta sea sometida a un juicio social imparcial y libre de prejuicios.

No debemos quedarnos en el eventual valor de los propósitos en sí mismos, es cierto que el progreso material y social de la humanidad ha tenido como motor casi siempre  las teorías más o menos transgresoras  de algunos locos e iluminados  que a lo largo de la historia abandonaron la comodidad de lo establecido para acometer proyectos quiméricos a los ojos escrutadores de sus coetáneos, pero no es menos cierto que la mayoría de los proyectos ni siquiera  trascendieron su época  por no decir que  fracasaron rotundamente pero es que deberíamos convenir  que el verdadero valor del emprendedor y sobre todo del que no triunfa y más aún del que fracasa dos o más veces no es tanto el valor  de sus ideas, sino el entusiasmo con el que aborda los proyectos y su capacidad para sobreponerse y recuperarse de los fracasos.

Esa actitud ante la vida  que nos hace capaces de sustraernos de la frustración y emerger cual  ave fénix de nuestras  cenizas, es lo que necesitan la mayor parte de las empresas para mantenerse, crecer y expandirse por el mundo. Con mucha mayor frecuencia de lo que cabría pensar, no se necesitan tanto ideas geniales como personas con tesón, inmunes al desaliento que colaboren en el desarrollo de las de los demás.

En definitiva, el éxito de cualquier empresa que acometamos dependerá de la habilidad de su protagonista para conjugar adecuadamente factores intelectuales, cognitivos y volitivos. Es imprescindible  conocer el escenario, tener buenas ideas, luchar por ellas y tomar decisiones inteligentes y además  gozar de una coyuntura favorable para nuestros propósitos,  pero el que no concurran todas estas circunstancias no debe suponer que tengamos que despreciar las demás y menos aún las relativas a la voluntad y la capacidad de sobreponerse ya que son estas las verdaderas catalizadoras sin las cuales ninguna de las otras gozaría de viabilidad alguna.

 

 

 


NUEVO ENTORNO EMPRESARIAL, Digital, Sostenible e Internacional

¿Quién pondría en duda que el universo empresarial ha ido evolucionando en las últimas décadas hacia un entorno muy distinto del tradicional, marcado por la progresiva incorporación de herramientas informáticas, valores ambientales y espíritu cosmopolita? Todos somos conscientes de que las grandes empresas del IBEX 35 no sólo han asumido este nuevo modelo, sino que han apostado decididamente por él, hasta el punto de haberse convertido en referentes de cada una de estas dimensiones.

Sin embargo cuando sin rebasar el umbral de las grandes empresas nos centramos en las medianas o más aún en las pequeñas, observamos que salvo contadas y muy loables excepciones, este nuevo entorno es asumido generalmente de forma somera, con tibieza y en muchas ocasiones casi por imperativo legal.

Hay que reconocer que la mayoría de las personas y organizaciones que conforman nuestro tejido empresarial ha sustituido la máquina de escribir por el ordenador,  utiliza el correo electrónico e incluso tiene una página web, pero poco más. Además la mayoría de los empresarios son conscientes de que el Medio Ambiente preocupa a la sociedad y que si no se respeta la legislación  pueden ser sancionados e incluso algunos  ante la atonía cuando no parálisis del mercado interno, se preguntan cómo operar en otros escenarios allende nuestras fronteras.

Partiendo de esta primera aproximación y sin perjuicio de pensar que estas tres dimensiones están íntimamente relacionadas me gustaría analizar brevemente cada una de ellas por separado.

Si nos centramos en la dimensión digital, lo primero de lo que debemos de ser conscientes es de que en el momento previo a la compra de cualquier bien o servicio es cada vez mayor el número de personas que  consulta la red para cargarse de argumentos a favor de uno u otro, por lo que se hace imprescindible disponer de una estrategia digital que contemple la utilización de páginas web, blogs o redes sociales. En este sentido es interesante subrayar que ya hay empresas que vinculan la retribución variable de comerciales y directivos a la participación en ciertas redes y es innegable el éxito de algunos negocios basados en plataformas digitales.

Ahora bien la importancia  tanto de redes sociales o sectoriales, como de blogs y demás herramientas digitales no radica tanto en el éxito que cada una de ellas tenga por si misma sino que en la capacidad de posicionamiento de nuestra marca que puedan llega a tener. Por ello para sacar partido de este ecosistema es fundamental disponer de una página web eficaz a la que canalizar todas las posibilidades de contratación.

También es vital en la puesta en marcha de esta estrategia, poder contar con los recursos necesarios para llevar a cabo un trabajo continuo y  focalizado en aquellos sectores de nuestro interés así como escuchar al cliente con el que debemos interactuar constantemente.

Por otra parte hay que prestar mucha atención a la hora de seleccionar palabras claves que  puedan servir para que  nuestra empresa y sus servicios sean fácilmente localizados sin olvidar la otra cara de la moneda, es decir la obtención de información relevante sobre el sector en cuestión  que nos permita saber no sólo qué está acaeciendo en el mercado sino que también qué se dice de nosotros.

Pero además todas estas herramientas digitales deben trascender la realidad virtual y servir para fomentar la participación en jornadas, seminarios o congresos y sensu contrario  nutrirse de estos últimos para crear foros en la red en los que se analicen diferentes temas de interés para nuestro círculo de seguidores.

Cuando de lo que se trata es de abordar los temas relacionados con la sostenibilidad, todavía son muchos los que aún siendo conscientes de la necesidad de asumir esta variable en la gestión general de la empresa, la ven como un coste y no como una oportunidad de diferenciarse de la competencia, de mejorar la eficiencia de sus procesos, de reconciliarse con sus diferentes grupos de interés o incluso de conseguir la propia supervivencia económica.

Al abordar la triple cuenta de resultados de la sostenibilidad, las responsabilidades relacionadas con los factores ambientales y sociales se perciben con cierta claridad aún cuando en ocasiones no se esté de acuerdo con ellas. La mayoría identifica las acciones susceptibles de ser perjudiciales para el entorno ambiental o social y probablemente sea conocedor de las medidas a tomar para evitarlas o corregirlas aunque también esté en disposición de refutarlas  en aras de una supuesta viabilidad económica de la organización. Sin embargo es precisamente respecto a esa dimensión económica de la que se tiene una idea más difusa de cuales son las responsabilidades de los gestores empresariales.

En mi opinión se tiene un concepto demasiado cortoplacista de la viabilidad económica basado muchas veces en salvar el ejercicio en curso o a lo sumo en pensar en los dos o tres posteriores, cuando el objetivo debería ser a mucho más a largo plazo para lo cual se hace imperativo contemplar y promocionar la investigación, la innovación y el respeto de la libre competencia  lo que permitiría el establecimiento de nuevos marcos de actuación, el perfeccionamiento de procesos productivos más eficientes, el desarrollo de  productos que satisfagan nuevas necesidades y por ende la supervivencia tanto de sectores industriales en su conjunto como de empresas concretas.

Por último al tratar el tema de la internacionalización y siempre salvaguardando lo llevado a cabo por los más grandes y algunos pioneros, son minoría los que se aventuran a dar el salto, a pesar tanto del clima favorable que reina en nuestra sociedad como de la ayuda que prestan entidades como las cámaras de comercio.

Es cierto que rebasar nuestro tradicional ámbito geográfico de actuación ha venido siendo más difícil que acometer cambios puntuales de más o menos envergadura en las organizaciones ya consolidadas, pero no lo es menos que gracias a los avances  proporcionados por el mundo digital y las diferentes herramientas en que éste se concreta, nunca como en la actualidad ha sido tan fácil  darse a conocer en los rincones más recónditos de nuestro planeta, ni las transacciones comerciales han sido tan seguras y sencillas.

En este sentido es fundamental además la confianza de que proveen los diversos mecanismos de evaluación de la conformidad tanto a nivel nacional como europeo o incluso internacional, garantizándonos la calidad de los productos, el respeto de las condiciones laborales o el cuidado del Medio Ambiente.

Por tanto hay que dar un paso a delante, disponer de productos y servicios óptimos y promocionarse por todo el mundo sirviéndose de las oportunidades que las nuevas tecnologías nos brindan.

 


EL NUEVO TURISMO DE SOL Y PLAYA

De todos es conocido el esfuerzo llevado a cabo en los últimos lustros  por las diferentes administraciones públicas españolas  y en particular por las consejerías de turismo de las Comunidades Autónomas   para  convencer a nuestros visitantes de que España no sólo es un destino de sol y playa;  También hay que reconocer que cada vez son más aquellos que se interesan por la cultura, la arquitectura, la gastronomía o los espacios naturales de aquellos lugares a los que se dirigen; Ahora bien, no   podemos obviar que todavía un porcentaje muy significativo de nuestros turistas busca fundamentalmente pasar unos días de asueto junto al mar, sin más pretensión que relajarse, romper con la rutina y de paso broncearse un poco.

Sin embargo esta aparente indiferencia hacía aquellos valores que constituyen nuestra esencia como pueblo, no nos debe llevar a engaño y hacernos pensar que estamos todavía en presencia de aquel turismo inicial de principios de los años 60 que se conformaba con disfrutar del sol y la playa al menor precio posible y que era capaz de transigir con casi todo tipo de carencias e inconvenientes.

Por el contrario nuestros huéspedes del siglo XXI son cada vez más exigentes y demandan de nosotros servicios de calidad y respetuosos con el  entorno. Los viajeros de hoy en día puede que todavía no tengan inquietudes culturales muy hondas pero tienen meridianamente  claro que su salud no puede verse afectada por la calidad del agua que beben o las eventuales impurezas del aire que respiran.

Pero además, la conciencia ambiental está ya tan íntimamente arraigada en  el alma de nuestros visitantes que aunque gran parte de ellos provengan de países donde el agua no es un bien  escaso como si lo es  en España, su preocupación por este recurso es muy alto y no sólo por su eventual despilfarro sino que también por su calidad y el destino que se le pueda dar tras su uso. Del mismo modo  la gestión energética forma parte de los valores de muchos de ellos entre otros motivos por proceder de países absolutamente comprometidos con la reducción de emisiones de CO2 y la lucha contra el cambio climático.

Fuente: Fernando Nájera

Por otra parte y sin perjuicio de todo lo comentado hasta ahora los nuevos turistas tampoco van a consentir otras afecciones sobre el entorno que en ocasiones a los nativos  se nos pueden pasar por alto, como pueden ser residuos mal gestionados, ambientes ruidosos en las inmediaciones de hoteles y apartamentos, malos olores, playas que no estén absolutamente limpias o paisajes degradados factores que sin duda alguna contribuyen a perturbar  la paz en pos de la cual se han acercado a nosotros.

Por último el factor social también ha irrumpido con fuerza y cada vez son más los que valoran que en aquel lugar que han elegido para pasar sus vacaciones  las relaciones con los stake holders sean armónicas, no se produzcan  deseconomías con su  entorno, se respete la paridad de género, se protejan los derechos de la infancia, no se permita la  discriminación de las minorías y en general se asuman políticas  socialmente responsables.

En definitiva España ya no es aquel país barato donde se podía disfrutar de una naturaleza virgen y un clima benigno, por el contrario nos hemos convertido en un país desarrollado que ya no está en condiciones de jugar la baza del precio y donde la naturaleza sobre todo en su dimensión litoral, en buena medida ha sido alterada, por lo que si queremos mantener nuestra cuota en este mercado, debemos apostar por la calidad y muy especialmente por una calidad ambiental seria y rigurosa basada en la confianza que proporcionan tanto las cosas bien hechas como los sistemas internacionales de evaluación de la conformidad, debiéndose huir en todo caso  de  aquellas políticas cortoplacistas de sustrato meramente publicitario que tanto daño pueden hacen al sector turístico y al propio  Medio Ambiente.

 


CAMBIO CLIMÁTICO Y CO2

En los últimos meses han proliferado los estudios, algunos de ellos con cierto grado de solvencia, de acuerdo con los cuales, si no se niega el cambio climático, por lo menos  se pretende plantear un escenario definido por unas previsiones bastante menos pesimistas que las  que se habían venido barajando hasta el momento.

Ahora bien, los estudios que cuestionan la influencia de la actividad humana sobre el cambio climático no deben gozar de mayor crédito que aquellos que avalan perspectivas menos optimistas. En realidad nos desenvolvemos en un contexto cuyo rasgo definitorio viene dado por la incertidumbre,  no tenemos certeza plena ni en un sentido ni en el otro y dependiendo de a quién nos arrimemos nos proveeremos de argumentos a favor de una u otra corriente.

Sin embargo la falta de consenso y la existencia de argumentos válidos para apoyar o negar la influencia del aumento del CO2 de origen antropogénico en los cambios que se están produciendo en el clima no debe en ningún caso constituir excusa o coartada para desatender el cuidado de nuestro entorno en cualquiera de sus ámbitos, porque con independencia de que suba la temperatura del planeta en mayor o menor medida y de cuál sea la razón de dicho incremento, las agresiones que está llevando a cabo el ser humano sobre el Medio Ambiente están produciendo ya daños cuando no irreversibles si al menos muy graves.

En este sentido, está fuera de toda discusión que como consecuencia de la presión humana directa o través de los diferentes tipos de contaminación a ella atribuible se está reduciendo notablemente la biodiversidad, habiéndose perdido ya para siempre especies de fauna y flora que con independencia de su derecho intrínseco a existir, s desaparición nos puede estar privando de un sinfín de recursos tanto económicos como  terapéuticos.

Tampoco es objeto de polémica el hecho de que la contaminación lleva afectando a la salud humana desde hace siglos y muy especialmente en las últimas décadas, influyendo tanto sobre la calidad como sobre la propia esperanza de vida. De todos es conocido el aumento de las enfermedades respiratorias y las patologías alérgicas en muchos entornos industriales o simplemente urbanos.

También son obvios los daños económicos derivados de la polución que dejan yermas e improductivas grandes extensiones de tierra y enormes masas de agua. Este fue el caso de la lluvia ácida que asoló vastas regiones del este europeo en el último tercio del siglo XX. Es cierto que en este caso no fue el responsable el CO2,  pero esto nos debe hacer reflexionar sobre nuestra fijación cuasi exclusiva en un gas que si bien  influye sobre la temperatura de la tierra,  no es toxico y por el contrario hacemos abstracción de otros muchos de por si altamente nocivos.

Así mismo y sin perjuicio de los efectos derivados de la emisión de CO2  y otros contaminantes hemos de ser conscientes de que a la par que vertimos a la atmosfera estos gases, estamos consumiendo en buena medida recursos fósiles que se han generado a lo largo de millones de años, que podrían ser  vitales para otras muchas necesidades presentes y futuras pero que inconscientemente estamos destinando a la mera combustión.

Pero además de los perjuicios más o menos cuantificables desde un punto de vista económico la actividad humana está influyendo sobre intangibles como el paisaje que contribuyen a nuestro descanso y solaz a la vez que constituyen indicadores de la salud de la tierra porque donde desaparece un paisaje tradicional se rompe un equilibrio acrisolado a lo largo de la historia,  pudiendo haber desaparecido el suelo que lo sustentaba  con las consecuencias implacables que esto supone en relación con los recursos hídricos y la vida que ambos sustentan.

Siempre ha habido cambio climático y en buena medida éste ha sido debido al CO2 sin cuya contribución la temperatura de la tierra no sería apta para albergar la vida al menos como la conocemos hoy en día. Por otra parte de todos es conocido la existencia de varias glaciaciones y que en periodos históricos relativamente recientes como la edad media el clima europeo era mucho más benigno de lo que es en la actualidad o que en el siglo XVIII se produjo una “mini glaciación”, pero el que haya indicios de que las modificaciones climáticas actuales inducidas por el hombre no sean de la magnitud que en principio se pudo estimar no debe servir para que sigamos derrochando recursos escasos y nos resignemos a vivir en un entorno degradado e insalubre.