Hay que saber aprovechar las oportunidades

Miguel

“En realidad mi interés es, mas que por el diseño, una pasión por el mundo del arte contemporáneo”, comenta Miguel Pueyo Ibáñez, motor de El Cubo Blanco, una empresa cuya misión es hacer la cultura de calidad accesible a todos los públicos.

Miguel se inició como artista plástico trabajando distintas disciplinas, entre ellas la escultura, la instalación, la fotografía y el vídeo arte. Y prosiguió su desarrollo realizando labores de comisariado y de gestión de proyectos propios… luego el paso al mundo de la empresa parecía una evolución lógica. “Fue una evolución consecuente con la labor desarrollada hasta el momento; surgió la oportunidad y el empuje de otras personas en el momento adecuado”, apostilla.

En 2010 Miguel realizó el Curso de Gestión y Dirección de Empresas Creativas EOI cofinanciado por el Fondo Social Europeo que, en sus palabras, le aportó “muchísima información sobre el mundo real”. Tuvo la oportunidad de contrastar sus vivencias y experiencias laborales, identificar errores habituales en la gestión y las soluciones básicas, y le proporcionó buenos compañeros de clase, con algunos de los cuales incluso colabora en algún proyecto. El curso “me permitió lanzarme a una aventura mayor, a atreverme a contratar más personal, a ver que las posibilidades están ahí, y hay que tener valor para aprovecharlas”.

El Cubo Blanco pretende hacer llegar a la gente de la calle una cultura de calidad de un modo divertido, entretenido y fácilmente asimilable. Su objetivo es generar una comunidad de personas bien formadas, capaces de apreciar la calidad de muchas de las cosas que nos rodean y a las que generalmente no prestamos atención. Y es su Departamento de Didáctica el encargado de dotar a todos sus proyectos de una vía de acercamiento a la cultura y de formación de los diversos estratos sociales.

La principal labor de Miguel dentro de El Cubo Blanco es la gestión del equipo humano, incentivando y animando a sus colaboradores para que desarrollen un trabajo personal propio acorde con sus valores y los de la empresa. “Una vez concebida cada una de las nuevas aventuras en las que nos embarcamos, hay que saber coordinar, motivar e ilusionar al equipo para que sientan el nuevo trabajo como algo propio, favoreciendo las ideas de cada uno, las apuestas, por arriesgadas que puedan ser”, añade.

Para Miguel resulta absolutamente imprescindible una formación adecuada en gestión y dirección de empresas. Considera que “crear un negocio, hacer algo de dinero y mantenerse a flote no es fácil, pero no es del todo crear empresa”. En su opinión, una formación específica en gestión y dirección “te enseña los errores que otros han cometido antes que tú y que, indefectiblemente, cometerás tú también”.

“Una buena formación te permite adelantarte a esos errores y tomar decisiones más adecuadas; organizarte en una gestión financiera esencial -que a veces dejamos de lado por la motivación de los proyectos-; mantener un equilibrio en la empresa, buscar ingresos recurrentes, etc… Creo que es impensable embarcarse en un proyecto empresarial bien cimentado sin una adecuada formación, que ha de ser permanente actualizada”, concluye.