CONDENADO A SER FELIZ

Desde un punto de vista universal limpio de dogmas nuestra llegada al mundo es un ejercicio del azar que se encarga de asignar dónde nacemos, cómo nacemos y buena parte de nuestras posibilidades de futuro. Vislumbré esto hace años, más tarde tuve la oportunidad de salir al mundo, comunicarme, comparar mi realidad con la de otros y convertir mi sospecha en evidencia.

Este proceso personal me llevó a tomar conciencia de lo afortunado que había sido en el reparto, por el dónde, el cómo y en qué familia había aterrizado. Un país donde se respetan los derechos humanos, pleno de salud y en un entorno acogedor, económicamente desahogado, con posibilidades de formación y desarrollo de un espíritu crítico.

Tomar conciencia de lo afortunado que era me llevó a dar un paso más; asumir la obligación de aprovechar las oportunidades que me había dado la vida y compartirlo. Es algo que debería ser imperativo pero que no siempre ocurre, tendemos a ser cómodos, a no apreciar lo que tenemos, a querer más, a dar por hecho que somos merecedores de todo lo bueno que nos ocurre o hacernos los mudos por el que dirán. Embebido en ese empeño de ser agradecido y aprovechar las oportunidades surgió la curiosidad por conocer más sobre la gente que no había tenido la misma suerte que yo.

 LA DESIGUALDAD

Compartir con los que sufren engancha, uno se siente desarmado ante las lecciones de humildad que recibe, agradecimientos de personas que a veces sólo reclaman que se les escuche, que se venza a la indiferencia y se les haga sentir que existen,  que su dolor es real. Te desarman sus sonrisas, tan sinceras entre tanta miseria e injusticia.

A lo largo de los años he compartido experiencias con colectivos desfavorecidos (población indígena, niños de la calle, población reclusa, personas con discapacidad física, refugiados, etc.) Cada una de estas vivencias por si sola hubiera sido suficiente para marca mi vida pero la bendita inconsciencia me hizo ir encadenando una tras otra agitando mi ser por dentro y por fuera hasta grabarse a fuego en mi carácter y dar barra libre a la aparición del insomnio en cualquier momento.

Creo que fue esa herida o su proceso de cicatrización, la causa de que intente disfrutar la vida a tope en cada momento. Me siento condenado a ser feliz y necesito compartirlo, me obligo a comunicarme, a abrirme al mundo, a empaparme y dejarme empapar. En el camino hay muchas dificultades que superar pero la actitud con la que nos enfrentamos a ellas debería ayudarnos a no dejarnos manipular, a encontrar el equilibrio personal, a hacernos transparentes, creíbles, convincentes, confiables, 200% comunicables y sobre todo mejores personas.   

LA SABIDURIA, EL ARTE DE VIVIR


La comunicación y el condicionamiento cultural

Durante la clase de “Comunicación y presentaciones eficaces” hemos hecho mucho hincapié en la efectividad de la comunicación, basada en un serie de pautas desarrolladas y adaptadas a las necesidades de una comunicación exitosa en un entorno principalmente laboral.

Aunque estas pautas seguramente tengan en larga medida validez “universal”,  no tenemos que perder de vista que las diferencias culturales  pueden condicionar el éxito de nuestra comunicación. Desde luego no es lo mismo dar una presentación a unos ingenieros alemanes o a unos comerciales estadounidenses.

Algunos datos curiosos e interesantes que he ido encontrando  por la red, por supuesto hay mucho mas:

1,) Conceptos “principle first” o “application first”. El primero asociado a la cultura europea y plasmado  por René Descarte, donde primero se formula una hipótesis y luego se busca evidencia para confirmarla. El segundo asociado a pensadores británicos como Francis Bacon, donde se llega a conclusiones generales basándose en la observación. En el mundo anglosajón por lo tanto hay que : llegar al punto de forma rápida, hacer ejemplos concretos, concentrarse en el cómo mas que en porqué. En el mundo centro-europeo en cambio: dar valor al argumento validándolo desde un punto de vista conceptual antes de llegar a conclusiones y ejemplos, dar información  conceptual y estar dispuesto a debatirla.

2.) En países de habla inglesa se estilan presentaciones interactivas y entretenidas. En el  lejano oriente, en países eslavos y países de cultura protestante como Alemania y Finlandia  se estilan presentaciones más formales y con pocas interrupciones.

3.) Los escandinavos, los alemanes y los japoneses quieren información detallada con material de soporte y una exposición sistemática. Los americanos y canadienses prefieren un ritmo más elevado. En el mundo asiático y latino es importante el elemento emocional.

4.) Los americanos y los británicos suelen hacer preguntas complejas. En Finlandia en algunas culturas asiáticas o bien no se pregunta o bien son preguntas educadas.

5.) Culturas “high context” (mediterráneas, eslavas, centro europeas, latinoamericanas, africanas, árabes): una parte del mensaje no se concretiza, dejándolo al contexto y a sugerencias non verbales.   Culturas “low context” (germánicas, países de habla inglesa) requieren de mensajes explícitos y específicos.

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Compañer@s del master, si queremos vender nuestras ideas de negocio en China habrá que ir preparados!!


MENSAJES DIRECTOS AL SUBCONSCIENTE

Los últimos avances en neurociencia reflejan cada vez más el gran poder que tiene nuestro subconsciente a la hora de tomar decisiones. En nuestro cerebro sucede algo que prepara nuestra decisión y que te conduce hasta ella e influye en la manera en que nuestra mente conscientemente elige. Por tanto surge la pregunta  ¿cómo podríamos mejorar nuestra comunicación con el subconsciente del receptor?

Sin títuloPues bien se ha descubierto que el lenguaje corporal juega un papel importante, los expertos nos dicen que no existe un buen o un mal lenguaje corporal sino un lenguaje corporal adaptado o no a la situación. Está bien adaptado cuando es auténtico y no se observa incoherencia entre lo que el cerebro piensa y lo que se expresa. “Cualquier pensamiento tiene su reflejo en lo corporal, se expresa siempre”.

La forma de vestir y el escenario también influyen sobre el subconsciente. La primera impresión o el primer concepto que una persona desconocida va a tener sobre nosotros va a depender de nuestra apariencia física y, por tanto, de nuestra manera de vestir. La moda ha sobrepasado su función original de utilidad y ha pasado a ser una forma de comunicación no verbal. De ahí la importancia de ir vestido de manera adecuada según las circunstancias, nos ayudará a integrarnos y a sentirnos seguros. La escenografía y el impacto visual juega también un papel clave que nos va a permitir transmitir mejor nuestro mensaje y persuadir al receptor. Cada vez observamos como hay más virtualización y simbolismo en los escenarios los cuales apelan al aprendizaje cognitivo del receptor.

También la forma en la que decimos las cosas influye en el subconsciente del receptor. Es importante transmitir seguridad y control, por ello las palabras deben ser claras, fluidas y los mensajes expuestos deben ser claros y directos. Cuando una persona trasmite confianza nos da la certeza de que lo que dice es cierto, y cuando habla con serenidad trasmite que tiene todo bajo control.

Las palabras tienen un doble efecto, una es la que discrimina la conciencia y otra son las imágenes que dejan en nuestro subconsciente. Por tanto el verdadero poder de las palabras está en los niveles de asociaciones que pueden generar. No es lo mismo decir que está trabajando por su cuenta a que tiene un negocio propio.

Se dice que un acto vale más que mil palabras pues bien este es un punto importante a la hora de transmitir nuestro mensaje ya que es la mejor manera de ganar la confianza de los demás. Los niveles de asociación de nuestra mente siempre se definen a partir de la realidad por lo que un solo acto basta para que lo demás sea catalogado.

Queremos pensar que somos seres racionales que actuamos siempre de forma lógica y razonada. Tú y yo sabemos que eso no es así, por tanto la próxima vez que queramos comunicar con éxito tenemos que estimular y orientar nuestro mensaje al subconsciente de nuestro receptor.

 

 


CONFERENCIAS INDIAS

Cada vez que escucho a un orador comenzar su conferencia con algo del estilo: “Deciros en primer lugar…” inmediatamente me viene a la mente una continuación como: “y en segundo lugar beber agua de fuego y matar al hombre blanco”.

Es lo que se conoce como el infinitivo de generalización, también llamado infinitivo introductorio o fático y que yo llamo simplemente hablar en sioux. Se trata de un uso incorrecto del infinitivo, consistente en utilizar como verbo principal de la oración un infinitivo, que como forma no personal, no puede ejercer esta función salvo en casos muy concretos (NO PASAR). Estamos omitiendo el verbo principal de intención (quiero deciros, voy a deciros, tengo que deciros en primer lugar…). Los ejemplos son casi infinitos: decir, comentar, expresar, presentar, destacar, agradecer, recordar, insistir…

Desgraciadamente, este uso está cada vez más extendido y no sólo en el habla oral, sino también en textos escritos. Hace poco me encontraba con una instancia a la administración estructurada en tres partes tituladas EXPRESAR, DECIR y SOLICITAR.

Lo curioso es que muchas veces nos complicamos la vida innecesariamente, buscando formas de expresión que nos suenan más cultas cuando por regla general lo sencillo es lo correcto. ¿No es más fácil EXPRESO, DIGO Y SOLICITO y además se entiende mejor?

Caso aparte es la utilización del infinitivo como imperativo: ¡Venir aquí!, ¡Callar! etc. Pero esta es otra historia y hoy no toca.

Sin más agradeceros la atención que me habéis prestado y desearos que paséis este trago de la escritura en el blog de la mejor manera posible.


El Poder de Saber Escuchar

En la sociedad que vivimos actualmente nos están obligando a adaptarnos a ciertos cánones de conductas por las nuevas tecnologías, la carga de trabajo diaria que nos vemos obligados a soportar  que nos lleva cada vez más a lo que denominamos seres multitarea.  Nuestro día a día se centra mucho en nuestro “YO”, nos levantamos por las mañanas deprisa y corriendo para llegar al trabajo, una vez allí nos centramos en las tareas y proyectos en las que estamos involucrados y por la noche llegamos a casa cansados con nuestros problemas en la cabeza.

Vivimos ensimismados, vivimos sin prestar atención, vivimos sin escuchar, preguntaros cuantas veces habéis dejado lo que estáis haciendo para centraros en la conversación que mantenéis con vuestros hijos, con gente que tenéis a vuestro cargo o simplemente con los amigos, no digo en un momento distendido en el cual no estéis haciendo nada sino cuando estáis con una tarea que supongáis relevante. Vamos en modo piloto automático y no nos damos cuenta.

SABER ESCUCHAR, es una actitud difícil, ya que exige dominio de uno mismo e implica atención, comprensión y esfuerzo por captar el mensaje del otro. Significa dirigir nuestra atención hacia el otro generando empatía para con el interlocutor. SABER ESCUCHAR es una habilidad que exige apertura, transparencia y ganas de comprender. Es un ejercicio saludable, enriquecedor y solidario, sobre todo en una sociedad en la que hay muchas personas que necesitan ser escuchadas.

Ejercitémoslo, proponeros hacer los cambios progresivos, cuando alguien os interrumpa en una de vuestras tareas, atenderle, dedicarle vuestra atención y tomaros tiempo para la otra persona dejándolo hablar y expresarse. Os animo a ejercitarlo y poder ser parte de este poder. Aprendamos a escuchar.


¿SABEMOS REALMENTE COMUNICAR?

El ser humano encuentra una imperativa necesidad de comunicar. No obstante, ¿SABEMOS REALMENTE COMUNICAR?

Todos queremos hacerlo. Compartir información me refiero. Este mismo texto pretende compartir un pensamiento. Y se puede hacer por escrito, verbal o en lenguaje de signos por ejemplo, hay muchas más maneras, lo importante realmente es: ¿SABEMOS REALMENTE COMUNICAR? Yo creo que no siempre.

Bajo mi punto de vista, y reforzado por las sesiones del último fin de semana, lo más importante en la comunicación no es la información que se comparte o quieres que se conozca, si no la manera de hacerlo: ¿SABEMOS REALMENTE COMUNICAR?.

Y es diferente la interacción que tenemos a modo personal de la que hacemos en el entorno profesional. Normalmente se tiende a personalizar la profesional y no tanto al contrario. Es, por ende, lo más codiciado: el equilibrio perfecto entre ambas. Ahora bien, la base es la misma. Los errores tambien.

En mi experiencia profesional el mayor fallo que hay en la comunicación es la falta de claridad en el mensaje, la definición de a quién va dirigida la información y la falta de concrección en la llamada a la acción. Hay que prestar atención a los detalles. Y los detalles son desde los datos técnicos que sustentan tu mensaje hasta los calcetines que llevas puestos. Lo digo con conocimiento de causa, he visto mensajes extraordinarios comunicados de tal manera que parecen ser todo lo contrario. Y ¿por qué?… ¿SABEMOS REALMENTE COMUNICAR?
De qué sirve trabajar el contenido del mensaje si en la comunicación elegimos un canal erróneo y no se usa la modulación, tono o entonación adecuada. O peor, si no generas expectación y el receptor se distrae. ¿Qué nos queda? la última baza y no por ello menos importante: la comunicación no verbal. Aquella a la que no se presta la suficiente atención y los estudios colocan como más importante.

Si tenemos el mensaje. Si lo preparamos y adaptamos al público objetivo. Si es claro y sencillo. Si lo presentamos con las técnicas adecuadas. Si nos ganamos la credibilidad del receptor. Entonces, y sólo entonces, podremos decir que SABEMOS REALMENTE COMUNICAR.


EL ARTE DE LLEVAR LA CONTRARIA

Hablar de comunicación para mí es hablar de arte. Desde pequeño siempre he buscado a los artistas que eran capaces de hacer cosas diferentes a lo esperado, a lo obvio. Esos gustos me han acompañado a lo largo de toda mi vida. Mi mujer siempre me dice que a mi lo que realmente me gusta es llevar la contraria. De la mezcla de estas dos ideas sale el nombre de este artículo: EL ARTE DE LLEVAR LA CONTRARIA.

Para mí hablar de arte y de formas de expresión distintas es hablar de música. Como dice Loquillo, por suerte o por desgracia, mi familia no son gente normal…. De esta manera, cuando tenía aproximadamente 10-12 años mi hermana mayor apareció en mi habitación con un cassette de la época donde me había grabado por un lado el Doolitle de los Pixies y, por el otro lado, el Ramonesmania de los Ramones. En aquella época yo andaba despistado con el BMX y os podéis imaginar el choque que tuvo en mi cabeza escuchar aquellas canciones, aquella forma de comunicación tan diferente a lo conocido para mí, aquella forma de llevar la contraria. Como era de esperar, al poco tiempo las bicicletas quedaros aparcadas, y me vi completamente inmerso en conocer todo eso que me había enseñado mi hermana. De esta manera, mi colección de discos y cassettes aumentó exponencialmente. Rápidamente empecé a escuchar a The Cure, Siouxsie and the Banshees, Golpes Bajos, The Smiths… todo lo que aquello que mi hermana guardaba como si fuera oro en un rincón de su habitación.

Esta nueva inquietud lógicamente no podía acabar bien. Por mi 14 cumpleaños les pedí a mis padres que me regalasen un bajo, os podéis imaginar la reacción de mi padre: ya está el niño llevando la contraria…. Bien, con un bajo en mis manos me hice amigo de un chico argentino que no era muy al uso en la época y, a los pocos meses, decidimos montar un grupo de música donde el tocaría la guitarra y yo el bajo. La cosa no iba por muy buen camino, sobre todo para mi padre. Además esto iba a empeorar. Un par de años después me vi mintiendo sobre mi edad para tocar en Revolver, una de las salas de conciertos de la época en Madrid. El veneno ya corría por todo mi cuerpo y al poco tiempo ya tocábamos en el circuito de conciertos alternativos de Madrid de la época. Mi vida giraba en torno a la música y me estaba volviendo un erudito del tema. Ensayaba tres veces por semana, todos mis amigos tocaban algún instrumento y todo aquel que no adorase a Frank Black o no supiese quien era Joy Division carecía absolutamente de interés para mí. Lógicamente había dejado de cortarme el pelo hacía ya varios años y por mis manos había pasado de todo un poco. Mis gustos iban desde Metallica a Primus, pasando por Fugazi, GvsB, el Inquilino Comunista o mis Dioses del Olimpo: THE PIXIES. Cuando más diferente o raro para mi mejor, cuanto más llevase la contraria mas me interesaba.

Con lo años dejé los grupos de música y fui sentando cabeza, pero el veneno ya me había hecho demasiada mella. En mis ratos libres trabajaba en la sala Caracol y me metía en camiones para ir de gira con gente de todo tipo hasta que, un buen día, mi hermana apareció por casa con unos pies de gato y me la volvió a liar, pero eso ya es otra historia…

Como dijo uno de los más brillantes personajes del pop-rock español: no cambiaría jamás, este universo informal donde crecen las semillas de lo absurdo y lo genial. La comunicación: EL ARTE DE LLEVAR LA CONTRARIA.


Disfruta el momento

La presentación y explicación de la materia me ha resultado realmente interesante y con muchas aplicaciones futuras, claves para realizar una buena exposición y muy útiles para reflexionar y desarrollar internamente con el tiempo. Destacaría especialmente un aspecto que me llamó la atención: “disfrutar del momento, no padecerlo”.  Aparte de toda la teoría necesaria para poder realizar una exposición adecuadamente, considero fundamental no olvidar el aspecto emocional de la propia presentación como orador y hacer de la misma un momento agradable, enriquecedor y de intercambio de ideas e información con nuestra audiencia, en vez de convertirlo en una situación angustiosa y estresante. Sería necesario hacer hincapié en una buena preparación, tanto de la propia presentación como de las técnicas de exposición de la misma que nos permita sentir que pisamos sobre terreno seguro. Con esta seguridad en nuestra cabeza, debemos pensar en el objetivo que perseguimos y después, tener muy claro que lo positivo siempre llama a lo positivo. Si somos capaces de mantener este “lema” en nuestras mentes, contando con una presentación estructurada, atractiva y fácil de seguir, el contenido justo y una buena preparación y ensayo, conseguiremos captar la atención del público y nuestra presentación será todo un éxito.


El arte de presentar, la autoexigencia y la deseabilidad social

Presentar es hacer que tu audiencia se enamore de tu idea, que entienda tu modelo, que les guste tu proyecto. Es hacer que les guste el mensaje. Presentar eficazmente tiene que ver con saber exponer y convencer a tu audiencia aumentando al máximo tu nivel de persuasión, destacando por encima del resto. En definitiva dejar huella, hacer que te recuerden no a ti como trasmisor del mensaje, sino lo que es más importante, el contenido.

Para ello tenemos que trabajar en un discurso bien estructurado y diseñado previamente utilizando recursos como el “storytelling” lo que nos permitirá generar mayor impacto. La audiencia recuerda mejor las “historias” que poseen una gran entrada impactante que enganche la atención, un nudo donde se alojen los datos principales de forma clara, precisa, concisa y sobre todo simple y un desenlace “en alto” que ancle el mensaje.

Normalmente disponemos de pocos minutos para nuestro “elevator pitch” con lo que sintetizar se hace necesario para poder mantener la atención de las personas que nos están escuchando y que son los “consumidores” de nuestra presentación.

En este sentido perfiles con una autoexigencia alta tienen que trabajar síncronamente el arte de presentar con su propia percepción. El exceso de perfeccionismo puede llegar a ser contraproducente para la evolución y mejora de la habilidad de presentar. Es necesario conjugar la autocomplacencia con las opiniones del grupo: es más importante la opinión de los demás que la de uno mismo, la de uno mismo no vale más que la del resto, ¡es una más! Esta premisa hemos de utilizarla como herramienta de equilibrio del área ciega y así conocer nuestro estilo de comunicación para mejorar.

Y nos queda la maldita deseabilidad social, adaptativa en su justa medida, pero terriblemente bloqueadora en exceso. Una alta deseabilidad social imposibilita, resta recursos para el discurso e inhabilita ya que castra la espontaneidad, la capacidad de una ligera improvisación y sobre todo la naturalidad.

La autenticidad se nota, y lo mejor y más importante se contagia. Con lo que los ingredientes del buen comunicador van quedando claros. Para hacer una buena presentación hay que comunicar, contar, convencer, persuadir, influir y sobre todo FLUIR, que como casi todo en esta vida, se consigue practicando con constancia, perseverancia y por supuesto pasión.


El uso del lenguaje

¿Quién no ha escuchado alguna vez un uso incorrecto del leguaje? El último caso llamativo ha sido el de la Alcaldesa de Valencia, Doña Rita Barberá y su “caloret”.

Comento esto porque, una semana después de pronunciar la famosa palabra, han aparecido muchos objetos, como chapas, con el lema, con sorna y para sonrrojo de una persona que lleva 20 años gobernando la ciudad de Valencia.

¿No hubiera sido más fácil buscar otra palabra?

Esto pone de relieve que nuestro idioma y su uso se está degradando, no sólo por esta pequeña metedura de pata, sino porque en prensa escrita, donde se supone que trabajan los profesionales que mejor deberían cuidar el idioma y su estilo, nos encontramos con frases que, cuando menos, provocan una sonrisa, aunque para muchos pase desapercibida.

Sirva como ejemplo el siguiente:

índice

Según ha redactado el periodista, parece ser que el mismo avión se ha estrellado, lo han reparado y se vuelve a estrellar, así hasta ¡¡¡TRES VECES!!!, al margen de la desgracia personal que ello conlleva.

Este tipo de cosas se producen en todos los medios de comunicación y a todos los niveles de la sociedad, desde la persona más poderosa del país, hasta la persona más humilde, provocando con ello la degeneración del idioma.

Os pongo como ejemplos las palabras croqueta y albóndiga y, sus versiones más rústicas,  “cocreta” y “almóndiga”.

Si ya le sumamos las palabras importadas del idioma que, como “imeil” (email), cuando podemos decir correo electrónico, “reporte” cuando podemos decir informe, etc.; la cosa se complica.

A esto le añadimos el pequeño caos de las abreviaturas que muchos jóvenes usan en los programas de mensajería instantánea: mi sobrina de 11 años, a veces me pone mensajes que no entiendo, como “hms kddo p. Esp Bss”, que traducido quiere decir “hemos quedado en la Plaza de España. Besos”

Para rematarlo, solo hay que ver a la política metida en la lengua, recordemos lo de miembro y “miembra”. ¿Te atreverías a llamar a una juez, jueza?, ¿Presidente o presidenta?…

En fin, debe ser que me estoy haciendo mayor.

 

 



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