Pequeña Reflexión: ¿No estamos cercando demasiado las actuaciones policiales?

Esta mañana escuchando las noticias y leyendo la prensa me he encontrado con esto:

http://politica.elpais.com/politica/2014/03/27/actualidad/1395929943_933095.html => El Poder Judicial censura el proyecto de la ‘ley Fernández’ por “inconstitucional”.

http://www.diariodeburgos.es/noticia/Z375A6CC2-0FDE-7F34-97535C6F466DF1E9/20140328/trabas/ley/seguridad => La Justicia ve inconstitucional una parte de la nueva Ley de Seguridad

Me focalizo en concreto en declarar de inconstitucional la retención de la persona que se niegue a identificarse, la denegación del pasaporte en el supuesto de que se declaren los estados de alarma, excepción y sitio y las instalaciones de controles en lugares públicos. Me insta a pensar que cualquier punto que diga la reforma o cualquier movimiento para devolver a los organismos de seguidad públicos potestad para realizar sus acciones que garanticen preservar la seguridad de la sociedad, será reprochado sin tener en cuenta que el fondo es generar una seguridad acorde con la que se precisa en nuestros días.

¿Soy el único que se poner firme cuando un Policía Nacional o Local o Guardia Civil te hace un requerimiento? No puedo llegar a entender la facilidad que tenemos en cuestionar absolutamente cualquier cosa. Máxime aún cuando son temas que garantizarían algo más nuestra seguridad. ¿No es mejor que opinen y generen lo necesario las personas u organismos que conocen exactamente qué se precisa para garantizar la seguridad?

En fin, sigamos viviendo la vida y poniendo trabas por absolutamente todo; sea bueno o malo.

 


Reflexiones del Study Trip a San Francisco

La verdad es que el viaje a San Francisco ha traído consigo un torrente de reflexiones empresariales y personales que hasta ahora coronan el proceso de cambio interior que el Master esta produciendo en mi. Tal y como se contaba en el inicio del curso, la idea es que el Master pase por encima de nosotros y no al contrario. Sin duda el viaje es un claro ejemplo de esto.

Un ecosistema empresarial y social único en el que todos los días nacen nuevas empresas dispuestas a “cambiar el mundo” puede enseñar muchos ideales sobre como se deberían de hacer las cosas. No obstante, como nos respondieron varias veces la gente con la que nos reunimos, el ecosistema del Valle es imposible replicar. Por tanto sería inútil entender al pié de la letra lo visto allí, vale más la pena recopilar aquellas cosas que si se pueden importar a nuestro día adía.

 

 

En su ponencia, Zubim Chagpar nos contó que el 40% de la inversión en capital destinado a nuevos proyectos de EEUU esta dentro del Valle. Esto significa que inversores de todo el mundo, acuden a Silicon Valley a buscar buenas oportunidades en proyectos innovadores que generen altísima rentabilidad. De esta manera y como en la Fiebre del Oro del Siglo XIX, emprendedores de todo el mundo llamados por la abundancia de capital, acuden al oeste para intentar conseguir la financiación para poner en marcha sus proyectos. Y este hecho tan claro trae la primera idea aprendida durante el viaje: El nivel alto nivel de inversión trae consigo una altísima competitividad. Sin duda esto es positivo ya que es un sistema que se nutre de esto para hacerse más rico, pero creo que también nos enseña una gran oportunidad en España. Porque en España no existe mucho capital buscando proyectos pero del mismo modo no existen tantos proyectos buscando capital. Esto muestra un nicho importante para poder destacar y conseguir la financiación. EEUU es un mercado de 400 millones de personas en el que las inversiones son muy atractivas pero España forma parte de la Unión Europea con un mercado único posiblemente menos explotado que el del “El Valle del Oro”.

De esta primera idea se desprende la segunda: Cuando hay mucha competencia, no solo importa lo que hagas sino como lo cuentas y sobre todo, el tiempo que gastas en hacerlo. Este recurso, el tiempo, es uno de los más escasos y preciados del Valle. La gente no malgasta el tiempo y sobre todo no se permite el lujo de hacérselo malgastar a otra persona. Por tanto, y tal y como hemos ido viendo durante todo el año, saber comunicar y cumplir con los tiempos es completamente imprescindible. Personalmente lo pude experimentar dos veces durante el viaje: en la reunión con una empresa relacionada con nuestro proyecto de fin de master y con un alto ejecutivo de la compañía en la que trabajo. Es algo que nunca olvidaré y que creo que en España también puede destacar por la falta de rigor que tenemos con el tiempo y lo poco concisos que

somos al comunicar. Por supuesto este aprendizaje no se puede aplicar al pié de la letra, ya que culturalmente chocaría, pero estoy convencido que bien aplicado puede aportar personal y profesionalmente muchas mejoras a medio y largo plazo.

El tercer aprendizaje que quiero traer a esta reflexión esta relacionado las personas. San Francisco es un claro ejemplo en el que todos los habitantes del ecosistema entienden que la red de contactos es un camino hacia el éxito. Pero quiero ir más allá en la reflexión sobre las personas. El networking no puede tratarse solo de conocer personas “útiles”. El verdadero networking debe de centrarse en la calidad de las relaciones por encima de la cantidad de ellas. Y en este punto no han sido los californianos los que me lo ha enseñado sino mis propios compañeros de viaje. El master crea interesantísimas relaciones entre profesores y compañeros pero el viaje obliga a descubrirlos como personas por encima de su “personaje profesional”. El viaje obliga a poner sobre la mesa un tema del que llevamos hablando todo el curso, el ser humano es un ser emocional antes que racional. Risas, aventuras, preocupaciones, confesiones, enfados y alegrías están presentes con personas que ya son importantes en nuestras vidas. Este es sin duda uno de los activos más valiosos del viaje y del master. El estrechamiento de lazos con todos los compañeros y en muchos casos el descubrimiento grandes amistades.

Lejos de entelequias o modelos hipercomplejos, algo tan sencillo como tener ideas que solucionan de manera diferente los problemas diarios de la gente es la llave para crear negocios exitosos. Esta es otra idea interesante que esta presente en todas las empresas que hemos visto. La orientación hacia el cliente, el diseño de productos y servicios alrededor de las necesidades de este. El hacer pivotar el modelo una vez se testea en la realidad. Lo pusimos en práctica en la dinámica que hicimos creando un negocio y ejecutándolo en las calles de San Francisco. La dinámica apuntó de una manera muy nítida la importancia de prototipar. Por otro lado los negocios realmente innovadores, además de solucionar problemas, lo hacen de una manera diferente. Pensar “fuera de la caja” hace que se pueda llegar a una solución con un enfoque diferente y además muchas veces de una manera mucho más simplificada.

Además la historia de Silicon Valley no se entiende sin la Universidad de Standford. Un proyecto educativo basado en la excelencia, ha sido el catalizador hacia el crecimiento y desarrollo de este ecosistema único. Creo además que un sistema como el norteamericano, muy poco paternalista es de vital importancia. Las personas que hemos conocido lo hacían patente en todos sus discursos con ideas como la que cada individuo entiende que la mayor parte de su éxito o fracaso esta inducida por sí mismo y trabaja para conseguir objetivos.

Por último creo es importante hablar del cambio. Es llamativo que la inmensa mayoría de compañías que realmente cambian el mundo nazcan en un espacio tan pequeño. Reflexionando en la salida de nuestra visita a Twitter sobre este tema, te das cuenta de hasta donde llega el cambio que una empresa como Twitter está provocando. Una empresa fundada en 2007 que adopta un sistema de comunicación completamente nuevo, basado en la frugalidad de 140

caracteres y dirigida por treinta-añeros, es capaz por ejemplo de estar influyendo en la política internacional hasta el punto de ser uno de los aceleradores principales en las revoluciones populares como la Primavera Árabe.

Y este punto de ruptura trae la última reflexión:

Es posible cambiar el mundo de verdad. Es posible crear algo completamente nuevo. Steve Jobs decía que nuestro mundo, el sistema en el que existimos, todo lo que nos rodea, fue creado por personas que no son más inteligentes que tú y que una vez que lo entiendes puedes cambiarlo, puedes influir en él, puedes construir cosas completamente nuevas que lo cambian todo. Decía que las personas que están lo bastante locas como para pensar que pueden cambiar el mundo son las que al final lo logran. Este punto parece muy grandilocuente pero quiero aterrizarlo a mi vida diaria. Una de las cosas que he aprendido es que hay gente normal que es capaz de cambiar el mundo, yo no puedo negar que tengo la capacidad de inducir el cambio en las organizaciones a las que pertenezco con estrategia, trabajo duro, paciencia y ambición.


5 intangibles clave del ecosistema de Silicon Valley

Antes de entrar en materia sobre la experiencia del Study Trip del Executive MBA de la EOI en San Francisco y Silicon Valley, quiero destacar lo más importante que me traje en la maleta, que es la experiencia durante estos 10 días intensos en tierras americanas con los compañeros, y que será sin lugar a dudas lo que más perdure en el recuerdo. Y es que, aunque era tan difícil como seguir en bici a un atleta completo de Bilbao camino de Sausalito, hemos superado las expectativas y ni el fuerte viento que soplaba mientras cruzábamos el Golden Gate entre otros contratiempos ha podido con nosotros.

Visitar el valle nos ha permitido ver de cerca y desde dentro, formas de “hacer” que son la clave del éxito de un entorno emprendedor y empresarial único. Como aprendizaje en positivo, la conclusión que saco más interesante es la del valor de los intangibles; esos recursos, imprescindibles, que hacen posible que el éxito se perpetúe en el futuro. Donde hay crisis existe falta de recursos económicos y donde existen recursos, como en el valle, hay mucha competencia. Los recursos se acompañan de otros valores comunes del ecosistema que son claves fundamentales del éxito.

Aunque la aventura da para mucho, me centraré en estos 5 intangibles principales:

  1. Mente abierta, para enfrentarse a cada problema que se presenta. En resumen, “Think outside the box”, ser capaces de pensar de forma diferente, comprobar las suposiciones, ser creativos y analizar los problemas desde distintos enfoques, involucrando al consumidor en el proceso creativo, haciéndole parte del producto, preguntándonos siempre qué problema vamos a solucionar. Así lo pudimos comprobar en nuestra visita a Nest o a Ideo, compañía referente en innovación a través del “Design thinking“. 
  2. Motivación, les mueve la pasión, ser y sentirse participativos y las ideas con un propósito definido, “is not about raising money but adding value, is a mission with a purpose”. Una constante en el lenguaje corporativo es, reflejar siempre la misión y la visión de la compañía, lo que exige de un nuevo liderazgo y creatividad.
  3. Ambición, afrontar el reto de seguir creciendo y hacer algo interesante. Espíritu de superación que se resume en una frase de nuestra visita a Google, “¿cómo puedes hacerlo 10 veces mejor?”. Y estar también dispuestos a tomar riesgos, tener un espíritu competitivo, pero colaborador, guardando el respeto y cuidando la ética en el trabajo.
  4. Actitud y compromiso, ser positivos y mirar hacia adelante. En la Universidad de Stanford comprobamos de cerca la importancia de intentarlo, de hacer que las cosas sucedan y ser productivos. El fracaso se puede utilizar como palanca de éxito, siempre que suponga un aprendizaje. Y otra cuestión fundamental, desinhibirse, porque hay algo más divertido que perderse en reflexiones: “Hacer“. Lo pudimos comprobar en los “pitch force” de las rondas de inversión para emprendedores, o en una versión más sofisticada, en los grupos de coro y baile en Stanford que no estaban en el guión pero son un espontáneo y fiel reflejo de ello. 
  5. Talento y equipo, en el ámbito de la personalidad, la inteligencia, la formación y la pasión, que junto con la experiencia son factores clave, lo cual no necesariamente significa contar con los mejores, como es el caso de Nest, donde son los “Número 2”, aquellos con hambre de crecer que encontraron su techo en compañías como Apple, quienes dan sentido a los valores de la compañía. En este sentido, hemos sido conscientes, en su mayor dimensión, de la importancia de desarrollar la comunicación como una de las habilidades clave del talento. Los “pitch force” a los que asistimos son un gran ejemplo de ello, y nosotros mismos lo hemos vivido en nuestro “entrepreneur workshop”.

Ahora bien…ponerlo en práctica, reproducirlo en nuestros entornos…¿por dónde empezamos?

Esto mismo le pregunté a Miguel C. en nuestra visita a Ideo, y señaló el “empowerment” (mal empezamos cuando tiene difícil traducción al castellano), como cuestión clave para empezar a desarrollar estos valores en las organizaciones, haciendo posible que las personas saquen a la luz plenamente sus conocimientos, propósitos y motivaciones para desarrollar su trabajo de forma eficiente, más productiva y eliminando lo accesorio. Y para ello, confianza, responsabilidad y autonomía se depositan en cada miembro de una organización como Ideo que, bien gestionadas, también podemos aplicar en nuestro ámbito de actuación.

https://twitter.com/search?q=eoiabroad&src=typd


El túnel

El túnel

Acabamos de volver del encuentro en Los Peñascales, lugar y momento que los responsables de nuestro MBA coinciden en señalar como punto de inflexión en la formación que se nos está impartiendo.
Me gustaría compartir en este blog mi impresión sobre lo más relevante que, en mi opinión, el máster nos ha aportado hasta este momento.
Desde mi propia experiencia veo que la vida empresarial – laboral suele iniciarse teniendo como meta uno o varios objetivos que dibujamos mentalmente para nuestra empresa y que proyectamos en un tiempo más o menos definido: que la marca principal de la empresa sea reconocida en su sector, que se logre una cifra media de facturación, que se desarrollen nuevas líneas de negocio periódicamente, que se internacionalice, etc. Estos objetivos están fundamentalmente marcados por la fase de desarrollo en la que se encuentre nuestra empresa: nacimiento, consolidación, expansión, reestructuración o, incluso, finalización. Las empresas son personas (jurídicas o morales) y, como tales, evolucionan a lo largo del tiempo como lo hacemos nosotros mismos.
Estas metas son los hitos fundamentales que estructuran el camino que debe seguir la vida de la compañía, en todo equivalente a las que marcan la existencia de los propios seres humanos. Cuando estos objetivos se pierden de vista bien podemos decir que la empresa prácticamente ha dejado de ser consciente de sí misma, de su razón de ser. Al igual que nos pasaría a nosotros mismos, sin esta consciencia es extremadamente difícil que la compañía tome las decisiones adecuadas para su evolución; la categorización deja paso a la casuística y las posibilidades de fracaso se incrementan significativamente.
Contrariamente a lo que se podría pensar, uno de los principales obstáculos para mantener al día los objetivos estratégicos de la empresa puede ser el propio funcionamiento diario de la misma. La frase “los árboles no dejan ver el bosque” lo representa adecuadamente.
En efecto, los obstáculo diarios a los que se enfrentan la mayor parte de las empresas, máxime en el contexto económico actual, pueden llegar a desbordar la atención, el tiempo y el resto de recursos con los que cuentan las personas de una empresa. Se entra así en un túnel donde lo urgente se antepone a lo importante.
Por contra, la “apertura” con la que nuestro MBA ha decidido abrir el juego de este año intenta contextualizarnos para estructurar la base sobre la que se deberían desarrollar nuestras decisiones ejecutivas o empresariales: analizar el entorno económico, albergar la idea de innovación como un elemento permanente de la empresa, dirección estratégica, etc. Todos estos conocimientos nos permiten volver a ver el bosque que nunca debimos de perder de vista.
Es por lo anterior que, hasta el momento, lo que más valoro de nuestro MBA es su estrategia para contextualizarnos como ejecutivos o empresarios, y dentro de esta estrategia valoraría particularmente las clases de Entorno Económico como las más fructíferas.
Los años que estamos viviendo se caracterizan por ofrecernos un gran volumen de información económico-política. Con frecuencia escuchamos que la Economía interfiere en la Política, la mediatiza y la somete a su lógica, de tal manera que luego los Gobiernos no tienen verdadera capacidad de reacción. Lo anterior tiene su medida de verdad, por supuesto, pero también lo tiene que la Política y, más concretamente, los políticos, tergiversa públicamente una y otra vez los mensajes económicos haciendo gala de un evidente dolo. Ya vemos que el Gobierno presenta previsiones insostenibles que luego tiene que corregir, o que aplica medidas cuya efectividad es bien discutible aunque sostenga lo contrario, o minimiza las externalidades negativas de las medidas que toma, etc.
Para un empresario – ejecutivo es fundamental proyectar escenarios de futuro económico-social más o menos inmediatos. La distorsión que el mundo de la política introduce en la información económica merma significativamente nuestra capacidad para evaluar la información y construir escenarios válidos. Es por esta razón que, por encima de todas nuestras clases, valoro las de Agustín del Valle como las más valiosas; porque nos ha iniciado en las herramientas básicas que nos permiten intentar escapar a la distorsión de la realidad en la que la clase política y los medios de comunicación nos sumergen diariamente. Y, en estos tiempos, cualquier herramienta que nos permita formar un criterio informado de la realidad es, como se diría en Economía, un bien muy escaso.


Inteligencia emocional

Una de las claves de una comunicación efectiva es la inteligencia emocional. Ante una presentación, siempre parece que la idea fundamental es decir lo que queremos decir. Cuando lo que también debería preocuparnos, en igual medida, es conectar con el oyente. Y es que, no siempre el ponente se pone en los zapatos de la audiencia, porque claro, para esto habría que hacer uso de la empatía, ya que requiere, cuanto menos, saber interpretar las emociones ajenas. Alguien que no sea capaz de ésto, no sólo no conectará a nivel emocional, sino  que tendrá serias dificultades para detectar las necesidades del cliente.

Otra de las aptitudes relacionadas con la inteligencia emocional es la escucha activa, porque, ¿cómo vas a mejorar tu comunicación si no escuchas de verdad lo que te dice el público? El ponente nunca se debe olvidar que la comunicación es bidireccional. Por ejemplo, hay que ser receptivo ante cualquier pregunta. Aunque no resulte fácil, cuando implique repetir conceptos que parezcan evidentes, siempre será más beneficioso para la comunicación, repetir lo que haga falta, que eludir la pregunta o menospreciarla.

Sin embargo, en la realidad no siempre se aplican estos conceptos, lo que nos lleva a pensar cuanto puede afectar la falta de inteligencia emocional a la comunicación:  ¿alguien que no tenga desarrolladas estas aptitudes es capaz de ser un buen comunicador? ¿una comunicación sin empatía puede ser eficaz?  y finalmente, ¿la inteligencia emocional es un factor tan importante en todos los casos?


Conocerse a uno mismo

Antes de nada, me gustaría comentaros que esta es la primera vez que escribo en un blog, aunque soy un asiduo lector de varios de ellos.

Tras la clase del fin de semana pasado, la conclusión más importante a la que he llegado, es que para ciertos trabajos, entre ellos el mío, a veces tiene tanto o más valor la forma de comunicar, de llegar a la audiencia, que el propio contenido.

En mi trabajo diario, en el que lidero un gran equipo de personas de diferentes departamentos, generaciones, nivel académico e intelectual, es fundamental conocer si el mensaje que estoy transmitiendo está siendo entendido. Para ello es fundamental saber si el clima y el entorno, así como el medio de comunicación está siendo el más apropiado.

Frecuentemente utilizo la herramienta del “Feedback”. Es importante crear un entorno de confianza para que estas personas expresen abiertamente su punto de vista y consigan hacer ver a uno mismo, esa parte desconocida o que creemos no proyectar a los demás (veáse Ventana de Johari). Mi empresa pone algunas herramientas que son muy útiles para ello (Multi Rater Assesment, 360º Feedback), en las que de forma anónima, todo el entorno del trabajador (jefes, colegas, clientes y empleados), contestan a una serie de preguntas que el interesado a contestado previamente.

Los resultados no suelen dejar indiferente a nadie.


Además de ser bueno hay que parecerlo.

¿Cuantas grandes ideas y grandes productos se ha quedado en un cajón o han fracasado por una mala imagen o una mala presentación? ¿Cuando productos mediocres o no tan buenos como otros similares triunfan simplemente por su imagen o por una comunicación eficaz? Estaréis de acuerdo conmigo en que vivimos en un mundo en el que la imagen es fundamental, de ahí el titulo de mi post. Esto también es aplicable al ámbito profesional en el que nos movemos, en el que a la hora de presentar una idea a la dirección de nuestra empresa, o de vender un producto a nuestros clientes el “envoltorio” es casi tan importante como el contenido.

Este “envoltorio” no es solo una buena presentación de PowerPoint o una documentación exhaustiva e impecable técnicamente, es una buena imagen personal, control del entorno, una imagen de credibilidad, dominio de la escena… Con esto podríamos tener resuelto el “parecer bueno”, pero también hay que serlo. ¿Y cómo haremos para conseguir las dos cosas? Pues con la preparación, con dedicarle tiempo a la tarea que tenemos por delante, dejando el menor espacio posible a la improvisación. Con un profundo conocimiento del tema que tengamos que tratar nos será mucho más fácil hacer un envoltorio más atractivo para el que tengamos delante. Pero dominar las técnicas que hacen atractivo el envoltorio nos serán igualmente útiles en muchas ocasiones. Creo que a todos nos ha pasado en mayor o menos medida presentar algo o transmitir una información a nuestros equipos sin el tiempo necesario para prepararlo a fondo. Ante esa situación la herramienta más valiosa que tenemos a nuestro alcance es nuestra imagen, el saber transmitir credibilidad, a fin de cuentas “PARECER”

 


LA PACIENCIA EN LA COMUNICACION

En clase, Jorge, nos contó el ejercicio que estaba haciendo él con su equipo, y me hizo reflexionar, sobretodo porque la paciencia no es una de mis virtudes. Es verdad que de poco sirve presionar a alguien para que hable, aclare o plantarle en mitad de conversación, pues la comunicación aquí seria prácticamente nula. En una discusión por ejemplo, si las personas están alteradas, difícilmente se van a comunicar. Sin embargo es suficiente que una de ellas se tranquilice y tome una postura sosegada para que la crispación existente en un principio baje de nivel y el “conflicto” o desencuentro se suavice. No hay que forzar las cosas, ni intentar dialogar, ni razonar con quien en ese momento ni quiere ni puede. Si se hiciese esto, provocaríamos el efecto contrario a lo que pretendíamos. Es pues, esa pausa de la que hablamos, clave para que nuestro receptor lo interprete como una no agresión a sus ideas, como un comprensión aunque no un compartir, pero que realmente sirve para demostrarle interés en seguir comunicándote con él. Por tanto en la comunicación vemos que no solo es cuestión de hablar, a veces también conviene estar en silencio, estar callados y al mismo tiempo los gestos, la mirada,  que las actitudes sean cercanas y no de acritud o desafío. No es cuestión de convencer al otro para que cambie de opinión, y de su brazo a torcer, es simplemente y mucho más importante, ganar su confianza pero no porque estemos representando una obra de teatro y nos sintamos actores, sino que nuestras actitudes sean reflejo de lo que realmente sentimos. Esto que acabo de exponer, y que parece fácil, en la vida real, en nuestra empresa, hogar, entorno etc… vemos que es muy complicado. Entiendo que aquí la gente que es tranquila, la que piensa antes de hablar y la que no se deja llevar por las emociones sino por la razón y el temple, tienen muchísimo ganado. Por ejemplo, una de las cosas que me llamo mucho la antención en lo que dijo Jorge es lo de interrumpir, y es verdad que cuando alguien nos está intentando comunicar algo, si le estamos interrumpiendo éste dejará de comunicar de una manera fluida ya que estará atento a factores externos (ya se comentó en clase) y se centrará en otros aspectos a los que tenia preparados en un principio, y haremos que ese mensaje pierda fuerza y sentido.  Por lo tanto, HAY QUE TENER PACIENCIA O APRENDER A TENRLA!!!


Comunicación no verbal en presentaciones; ¿enemigo o aliado?…

A medida que se va creciendo y adquiriendo madurez se es más consciente de que el cuerpo habla. Cuando eres niño es algo que ni se plantea pero con el paso del tiempo empiezan a aparecer los complejos y los miedos. Estos casi siempre por la responsabilidad que tienen las palabras; por lo que dicen y por cómo se dicen.

Estos complejos (mi voz será suficientemente fuerte para transmitir firmeza, mi tartamudeo desviará la atención a mis palabras, seré capaz de comunicar cosas de calado con mi escasa envergadura o mi cara de no haber roto un plato en la vida…) y miedos (a hacerlo mal y tirar al traste un gran esfuerzo de un equipo de personas, no convencer y perder ventas de un producto bueno…), todos sabemos que son detectados en la mayor parte de los casos, por la comunicación no verbal y podríamos pensar por ello que la comunicación no verbal es un enemigo por traicionarnos comunicando cosas que no queremos, pero por lo aprendido en clase considero que es justamente lo contrario. Conociéndonos a nosotros mismos, buscando en lo más hondo para poder detectar estas causas que generan estos complejos y miedos y perfeccionando mediante técnicas como la del espejo o apoyándonos en los demás mediante ensayos con personas de confianza aunque con criterio, podemos detectar nuestros fallos y conseguir pasar a otro nivel en el que podamos usarlas como aliados para potenciar nuestras virtudes y minimizar nuestras carencias, dejando atrás esas experiencias en las que desvías tu concentración por pensar en plena comunicación en tu expresión corporal y consiguiendo por tanto, lo más importante; disfrutar de nuestras comunicaciones en público para poder dar a los demás lo mejor de nosotros mismos, tanto en lo profesional como en lo personal.


ECONOMÍA DE LA ATENCIÓN

No deseamos dedicar tiempo a las cosas. Al menos no tanto tiempo como dedicábamos antes. Jorge Maidana dijo en clase el otro día que el intervalo de atención continua no supera los 30 segundos. Para mí este dato es perturbador. Coincide con el contenido de una entrevista que había leído meses atrás en la que Nicholas Carr, un “pensador digital” tan de moda en esta época, promocionaba su nuevo libro contando cuál fue el origen del mismo: Carr, licenciado en literatura, había notado que desde hacía unos años tenía que hacer enormes esfuerzos para leer libros y artículos largos. Su conclusión era que su concentración en las cosas había disminuido debido a su entrega diaria a las multitareas digitales. Según él “la multitarea, instigada por el uso de Internet, nos aleja de formas de pensamiento que requieren reflexión y contemplación, nos convierte en seres más eficientes procesando información, pero menos capaces para profundizar en esa información”.

Puesto que esto es así, y hay que vivir con ello, es necesario más que nunca hacer acopio de métodos que permitan captar la atención del público (“empieza con un trueno” decía Hitchcock) y transmitirle justo la información que queremos que procese. Por tanto me parece muy elegante y necesario ser KISS, y dedicar esfuerzos para atraer la atención de un grupo de “distraídos digitales”. Además, como vimos en clase, el reto es doble: cómo introducir estas técnicas en nuestro tradicional entorno de trabajo cotidiano.