Una Experiencia de E-A

Resulta que me piden desde EOI, que realice un breve resumen de mi experiencia en Angola. Ya de por sí, y sin necesidad de publicar nada, tengo costumbre de escribir a modo de anecdotario, una pequeña historia sobre cada uno de mis viajes. Sin embargo, en este caso, me ha costado aterrizar a la realidad de mi vida cotidiana, una experiencia que califico como extraordinaria.

Y digo bien, extraordinaria desde el momento mismo en que pise suelo angoleño (angolano que dicen allí).

Mis expectativas eran altas, pues no todos los días recibe una la llamada de teléfono en la que cuentan contigo para impartir un modulo de Introducción a la Gestión de Centros Educativos en una de las mejores universidades de Angola, la Universidad Independiente de Angola, en Luanda. Aun así, jamás pensé que pudiera producirse lo que mis compañeros y yo hemos vivido en tan solo una semana.

Las historia es que ESADIA (Escola Superior de Alta Diraçao Independiente de Angola), inicia su andadura como Escuela de Negocios, con la apertura de varios Máster en colaboración con la mencionada universidad. Mi primera sorpresa, no iba sola. De repente, me vi compartiendo espacio educativo con un equipo de profesionales relacionados con el mundo de la Dirección, la Gestión, el Marketing y los negocios. ¡Y yo Educadora Social! No puedo describir lo mucho que he aprendido sobre la organización, la gestión de equipos y las relaciones humanas. Y yo que iba allí a enseñar… Como anécdota, me quedo con una dinámica de las que dejan huella: Ábac. La puesta en marcha de un sistema de organización empresarial, con una cadena de producción que refleja perfectamente las claves fundamentales de la comunicación en equipos de trabajo. Conceptos como eficacia, eficiencia, evaluación, calidad e innovación son la base de la actividad.

Por si esto fuera poco, me encuentro con un grupo de alumnos que trabaja como gestores administrativos de un Centro Educativo, cuyo interés por la materia que vamos a trabajar está directamente relacionado con su práctica diaria.

Ni las cuestiones propias del viaje, ni las diferencias horarias, ni las dificultades técnicas, de conexión a internet o de idioma, impidieron que pudiéramos compartir experiencias y trabajar en un perfecto “portuñol” que nos dio más momentos de risas que de impedimentos.

A nivel profesional, como digo, la experiencia ha sido excepcional.

A nivel personal, lo que yo suponía algo más que un reto, se ha convertido en la clave de saber que, estés donde estés, el ser humano tiene la capacidad de entenderse, comunicarse y trabajar de forma colaborativa, desde el momento mismo en que existe la conciencia de compartir un objetivo común.

Almudena Martínez Gimeno

Profesor EOI


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