La formación: ¿Cómo te gusta más?

El personal de la organización debe de estar preparado para realizar sus tareas de la mejor manera posible y la organización es responsable de proveerle todas las herramientas necesarias para su realización. El proceso de formación en la Gestión Humana es una de ellas. Una que considero extremadamente importante, pues si no nos formamos, estudiamos, aprendemos; no crecemos, no progresamos y la organización se mantiene en un limbo que poco a poco desenlazara en el fracaso.

Y entonces, ¿Cómo nos formamos? O mejor dicho: ¿Cómo la organización puede formar a su personal? Hay varias opciones, desde cursos, certificaciones hasta educación formal superior. Todo depende del tipo de organización y el valor de la persona dentro de la misma. Pero me quiero enfocar en la metodología en sentido general, sea está guiada (a través de un profesor o facilitador que transmita sus conocimientos) o sea esta autodidacta (que la persona aprenda por su cuenta los conceptos que necesita).

¿Cuál de las dos es mejor?

Pues, evidentemente, la respuesta será: depende. Depende de muchas cosas: la cultura organizacional, el nivel económico, la actitud de la persona.

He estado en ambos puntos y todo este escrito se basa en mi experiencia, no tanto en la teoría que conocemos.
Por un lado, una formación guiada permite a una o un grupo de personas aprender sobre un tema en específico desde la óptica del facilitador. Usualmente el material de enseñanza es preparado por dicho facilitador y usualmente contiene sus experiencias. Lo cual enriquece aún más la formación, pues no siempre la teoría va de mano con la práctica. Pero asimismo, es más controlada y el ritmo de aprendizaje lo dicta el facilitador. También, el curso es por un tiempo definido.

Por el otro lado, la formación autodidacta permite que la persona sea quien dicte el ritmo de aprendizaje. El límite lo marca ella. No hay presión de tiempo en el curso. Aunque si hay presión por el responsable de la persona para que la misma asimile los conceptos bien. Pero tiene su lado oscuro: la persona se puede desviar del tema en cuestión y requiere un alto grado de responsabilidad y disciplina para mantener el hábito de estudio.

En mi opinión, la mejor formación seria la que tome un poco de ambas. Primero, un facilitador inicia los temas y provee a la persona los temas que debe de estudiar y aprender. Luego, la persona se encarga de estudiar por su cuenta dicho tema, a su propio paso. Solo cuando la persona tiene alguna duda, entonces recurriría al facilitador para las oportunas aclaraciones. Al final de un periodo considerable, el facilitador entonces procedería a evaluar lo aprendido por el estudiante.


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