La Gestión del tiempo

Uno de los principales pilares de la gente eficaz es la gestión adecuada del tiempo.

Hoy en día todos vivimos  muy sobrecargados de trabajo y de compromisos, vivimos estresados y siempre muy pendientes del reloj, quejándonos constantemente de que deseamos hacer determinadas cosas o visitar a alguien pero “nunca tenemos tiempo”.

Pero resulta curioso que la gente que más éxito tiene, y más ocupada  está, es fácil juntarse con ellos y siempre que les pedimos algo al día siguiente o a los dos días está hecho. De hecho, esta gente tiene tiempo suficiente para su familia y sus pasatiempos; todo esto debido a “Buena Gestión de tiempo”.

En primer lugar hay algo que siempre olvidamos pero que es una realidad muy obvia por cierto y es que el día tiene 24 horas y la semana 7 días. Siempre deseamos hacer tantas cosas que nos faltan horas o días de la semana y es que hasta tanto no asumamos cual es el tiempo real del que disponemos, entonces nunca podremos gestionarlo de la manera adecuada.

Nosotros somos los únicos dueños de nuestro tiempo y nosotros lo empleamos como queramos. Es cierto que tenemos que trabajar, que tenemos que hacer determinadas tareas, pero al final, la decisión de cómo emplear el tiempo es nuestra.

Por otro lado NUNCA debemos olvidarnos de que el tiempo es dinero. Si bien es cierto de que el tiempo lo podemos emplear como queramos, no es menos cierto de que debemos de ser conscientes de cómo decidimos usarlo y los coste que ello conlleva.

Por ejemplo, después de un día duro de trabajo, puedo decidir tirarme en el sofá toda la tarde viendo la tele. Esto es un tiempo bien empleado si yo elijo hacerlo, pero será un tiempo mal empleado si quiero hacer otras cosas y luego por la noche me arrepiento de haberme quedado toda la tarde en el sofá.

Los Ladrones del tiempo.

Para saber gestionar bien el tiempo, primero debemos identificar quiénes son nuestros ladrones del tiempo. Los más destacados son:

Priorizar según mis objetivos

Es importante que  nos tomemos un tiempo para meditar qué queremos conseguir, cómo lo podemos conseguir, qué necesitamos para conseguirlo y ya luego establezcamos nuestros objetivos a corto y largo plazo.

Según la ley de Pareto o ley del 80/20, aplicada a la gestión del tiempo, el 20% del tiempo empleado produce el 80% de los resultados y el 80 % del tiempo produce solo el 20% de los resultados.

Por lo tanto, según la ley de Pareto, debemos de centrarnos en el 20% de las tareas que nos producirán el 80% de los resultados.

Matriz de prioridades

Esta matriz es muy importante ya que es la que nos permitirá priorizar las tareas.

  1. Cuadrante I (Urgente y No Importante). Estas tareas se hace lo más rápido posible, ya que aunque son urgentes no son importantes asi que no merece la pena dedicar tiempo a ellas.
  2. Cuadrante II (Urgente e importante). debemos evitar que las tareas entren en este cuadrante mediante la planificación. Lógicamente al ser tareas urgentes e importantes serán las primeras que atacaremos.
  3. Cuadrante III. (No Urgente, No importante). Olvidamos  estas tareas o las uso de relleno en tiempos muertos. Hay que tener cuidado con ellas, ya que como suelen ser entretenidas, tendemos a perder el tiempo con ellas.
  4. Cuadrante IV. (No Urgente, Importante). Es el cuadrante en el que deberíamos trabajar y el cual planificamos. En este cuadrante están todas esas tareas que decimos que deberíamos de hacer ya que nos aportarán beneficios, pero como no son urgentes hay quien no las hace hasta que se convierten en urgentes.

Según esta matriz, haremos las tareas en el siguiente orden:

  1. Cuadrante II (Urgente e Importante)
  2. Cuadrante IV (No Urgente e Importante)
  3. Cuadrante I (Urgente y no Importante)
  4. Cuadrante III (No urgente y no importante). No he de tener remordimientos por decidir no hacer estas tareas, ya que ni son urgentes ni son importantes.

Finalmente tenemos que aprender a decir que NO y ser conscientes que no tenemos por qué hacer todo lo que se  nos pida aunque debemos siempre de dar una razón sobre el por qué de la respuesta, ser diplomático, en caso de no ser el indicado para la tarea, sugerir a alguien más y nunca retardar la decisión de aceptar la tarea. Si en lugar de decir que No, lo vamos posponiendo, no solo daremos una mala impresión, sino que puedo complicar a la otra persona.

 

 

 

 


Suscribirse a comentarios Respuestas cerradas, se permiten trackback. |

Comentarios cerrados.


Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies