EL COMPROMISO DE LAS EMPRESAS CON EL LIDERAZGO

Un líder debería ser un ente de confianza, respeto, admiración, de conocimientos. Muy a menudo escuchamos de personas en el entorno de trabajo a quienes les han “dado” la tarea de líderes, los llamados “team leader”. Más que un simple puesto, las empresas deberían asegurarse que estas posiciones sean ocupadas por personal con dotes reales de liderazgo ya que podría, de no ser así, tener un efecto adverso a la organización y a los individuos.  Cabe resaltar que un líder se hace producto del respeto ganado, de la experiencia adquirida, sumado a las habilidades innatas del individuo. Es definitivamente una combinación de ambas.

Cuantas veces nos ha tocado un jefe “de la vieja escuela” que ejerce un liderazgo directivo, donde se imponen ideas, no existe la participación, el consenso, la lluvia de ideas. Todo en detrimento de la propia organización ya que se limita la generación de ideas que permita a la empresa perdurar en el tiempo y entornos cada vez más competitivos.  

Ante este tipo de “líderes”, las empresas deben invertir en formación, promover la participación e incluir acciones que fomenten el liderazgo inclusive en sus planes estratégicos, hacerlo una cultura. Esto para garantizar una mayor productividad y satisfacción de todos los empleados, incluyendo aquellos con niveles de desarrollo altos. Aquí la importancia del promover el liderazgo situacional, que permita “negociar” con los intereses de todos, donde impere la satisfacción a través del empoderamiento, la toma de acciones.  No hay mayor gratificante.

Emmanuel Soriano

 


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