Responsabilidad Social Empresarial por Carlos Esteban

Como su nombre lo dice la responsabilidad social, es el compromiso asumido por grupos o empresas, que buscan promover y garantizar a la población una mejor calidad de vida, a través de diversas acciones ejercidas por dichos grupos, ya sean del sector público o privado.

La responsabilidad social surge ante la necesidad que tienen todos aquellos sectores vulnerables y ante la preocupación de la misma sociedad en obtener una mejor calidad de vida. Como antecedentes podemos señalar a los grupos formados con fines altruistas, dedicados a ayudar a quienes menos tienen, aunque hay autores que se resisten a la idea de que los grupos altruistas o filántropos, pertenezcan a éste mismo concepto de responsabilidad social, pues argumentan, se basan en la práctica de dar lo que se tiene y no lo que se es y que cuando se da lo que se tiene, únicamente se da cuando se tiene; sin embargo, el altruismo, no deja de ser una práctica que busca una mejor calidad de vida y por lo tanto un antecedente de la responsabilidad social.

La responsabilidad social de las empresas consiste en la incorporación a sus estrategias de negocios un panorama social fundamentado en programas que les permite desempeñarse más allá de sus obligaciones como empresa, tomando como referencia las necesidades de algunos sectores, tales como causas por la niñez, (nutrición, educación, derechos humanos, etc.); causas ambientales (agua, fauna, flora, etc.); causa de poblaciones vulnerables (pobreza, refugiados, etc.) y un sin fin más que requieren de la labor social que las empresas responsables socialmente estén dispuestas a combatir; con estas acciones se les permite tener un impacto positivo en la sociedad, y por lo tanto un éxito dentro de su ámbito.

Las empresas, en los últimos tiempos han tenido una gran participación socialmente hablando y las que tienen un lugar estratégico para la consecución de sus objetivos como empresas socialmente responsables, esto es, porque tienen esa cercanía con el estado o dependencias de gobierno que muchas de las veces, si no es que en la gran mayoría, facilitan los medios para obtener los resultados a los que se busca llegar.

3 Elementos dan sentido y valor a la responsabilidad social:

1 – Voluntariedad:

El desarrollo de las acciones de RSC debe ser voluntario y basándose en la idea base de que las mismas empresas son organizaciones que responden a criterios éticos de comportamiento, puestos en evidencia en su interacción con el entorno, conformando un cultura ética empresarial adecuada a las realidades, exigencias y requerimientos de los llamados grupos de interés o “stakeholders”.

En base a esta voluntariedad, no se tiene ninguna justificación para que las acciones de RSC sean impuestas de manera obligatoria por el Estado o las asociaciones empresariales.

En los últimos tiempos la responsabilidad social, ha sido adoptada por el estado como una opción de otorgar un bienestar a la sociedad, en aquellos sectores en donde no les ha sido posible extender sus servicios o recursos debido a los múltiples conflictos que el estado presenta.

2- Identidad y Sostenibilidad:

La RSC es un esquema integral de responsabilidades compartidas entre todos los actores que concurren en la actividad empresarial, quienes conforman una compleja red de relaciones y de valores en cada uno de los eslabones de la cadena de valor empresarial.

Esta cadena de valor empresarial, más que una herramienta para la evaluación de las ventajas competitivas, es un mecanismo de apoyo para el desarrollo de las acciones de la RSC, permitiendo la identificación del impacto económico, social y medioambiental de los procesos; la evaluación de sus fortalezas, opciones, debilidades y amenazas, así como el diseño y la implementación de las estrategias y cursos de acción que permitan alcanzar el desarrollo sostenible.

3- Relacion con los Stake Holders:

En el entorno de negocios se ha desplazado el enfoque tradicional de la empresa basada en los accionistas (“shareholders“) por el enfoque de los grupos de interés (“stakeholders“), bajo el cual se asume que las empresas no rinden cuentas única y exclusivamente a sus accionistas, sino que también deben tomar decisiones compartidas con todos los actores sociales de su entorno: Empleados, proveedores, gobiernos nacionales y regionales, clientes, consumidores y organizaciones sociales, entre otros.

El manejo de las relaciones de la empresa con sus grupos de interés permite, de una manera natural, efectiva y en un adecuado clima de confianza, desarrollar esa cultura ética empresarial basada en valores universales como la honestidad, la transparencia, la comunicación y el diálogo.


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