Liderazgo e Innovación

El objetivo fundamental de  las organizaciones es  ser sostenible a largo plazo desde el punto de vista económico, social y medioambiental. Para ello deben incentivar el desarrollo de liderazgo que vaya más allá del ambiente interno y la creación de nuevas ideas que aporten soluciones  y valor al cliente sin perjudicar el entorno y el medio ambiente.

La competencia es agresiva, los clientes volubles y el entorno muy cambiante. Todo ello hace que el éxito de una empresa se vea afectado por infinidad de  factores. Debido a esto los empresarios han entendido la necesidad de que sus directivos superen los estilos de dirección tradicionales y adquieran nuevas habilidades que les permitan aplicar  modelos de gestión  adecuados a los tiempos. Requieren del tipo de directivos que están constantemente creando valor para el cliente a través de la innovación. Estos directivos no solo deben ser eficientes, además, deben implantar liderazgo.

El futuro de las empresas está en su capacidad de innovar. Para desarrollar esta capacidad  requieren de líderes  que sean creativos, que acepten retos, que no le teman al cambio ni al fracaso. Necesitan líderes capaces de transmitir y comunicar. Hoy en día se habla de la necesidad de crear una “cultura de innovación” dentro de las organizaciones que permita la generación  ideas de negocios enfocadas a satisfacer al cliente. Para el desarrollo de esta cultura se requiere de líderes que asuman compromiso, sepan escuchar y apreciar las diferencias de ideas e intereses de sus colaboradores, capaces de incentivar la participación, la creatividad y el sentido de pertenencia.

El liderazgo y la innovación son los parámetros que rigen la gestión empresarial actualmente. No existe un buen liderazgo sin innovación; y la innovación sin un liderazgo adecuado no rinde los frutos esperados. Una idea de negocio puede ser genial en un momento dado, pero esto no implica que pueda sostenerse en el largo plazo sin hacerle ajustes o cambios. El liderazgo consiste en saber cuándo, cómo y dónde hacerlos y captar la voluntad de los colaboradores para ejecutar. El líder innovador debe ser visionario.  Es consciente de que una idea puede funcionar o fracasar, pero el miedo al fracaso no es su patrón, sino  el reto que significa implantar novedades y ser diferente.

El entorno empresarial está muy estimulado  y convulsivo. A diario surgen nuevos mercados,  cambian las preferencias y las necesidades de los clientes, la competencia cada vez es más intensa. El gran reto es sostenerse y perdurar. Todo esto abre un gran abanico de oportunidades  que requieren de líderes alerta que las capten y de  la innovación continua para aprovecharlas. Se incorporan el benchmarking y el intrapreneurship como herramientas de gestión  que permiten estudiar la competencia e incentivar  la creatividad y la participación respectivamente.

La realidad trae nuevos retos y desafíos; las empresas deben contar con personal dispuesto y capacitado para afrontarlos y aportar soluciones rentables y sostenibles. Nada de esto es posible sin alguien que asuma el liderazgo y el compromiso, y sin una cultura de innovación definida en la organización.

Isabel Jáquez Adames.

 


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