La Responsabilidad Social Empresarial

La necesidad actual de las empresas por ser competitivas las ha conducido a implantar nuevas técnicas de gestión. Durante los últimos años el tema de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) ha tomado una creciente importancia a nivel internacional, pero al mismo tiempo ha generado un fuerte debate sobre sus alcances e implicaciones, sobre todo por la aparente dificultad de cómo poder llevar a la práctica un concepto que incide de manera directa en la imagen de la empresa en la sociedad, con el consiguiente riesgo reputacional, todo ello dentro de un entorno de negocios globalizado en el que se han incrementado las demandas sociales sobre el papel desempeñado por las empresas, el impacto de sus actividades en la sociedad y en el medio ambiente.

 

 

El concepto de responsabilidad empresarial, poco a poco, ha venido dejando de ser un planteamiento académico conducente a complementar la formación de los futuros administradores de empresas, para constituirse en un factor esencial de competitividad, en unos mercados que exigen, día a día, más compromiso de los empresarios con los conceptos que garanticen la estabilidad del ecosistema y el desarrollo equilibrado de los valores humanos que comparten las sociedades involucradas en la internacionalización de la economía. La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es el fenómeno voluntario que busca conciliar el crecimiento y la competitividad, integrando al mismo tiempo el compromiso con el desarrollo social y la mejora del medio ambiente.

De acuerdo con la definición de la Comisión Europea, en su Libro Verde: Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas”, publicado en 2001 , la Responsabilidad Social Empresarial “…es la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores”… “Ser socialmente responsable no significa cumplir plenamente las obligaciones jurídicas, sino también ir más allá de su cumplimiento invirtiendo “más” en el capital humano, el entorno y las relaciones con sus interlocutores”.

Otra Comunicación de la CE más reciente, el informe EUROPA 2020: Una estrategia para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador, ahonda en la necesidad de tres factores fundamentales para el crecimiento, que tendrán que ser implementados a través de acciones concretas tanto en la Unión Europea y a nivel de cada país. Se trata de un crecimiento inteligente (basado en el fomento del conocimiento, la innovación, la educación y la sociedad digital), un crecimiento sostenible (lograr una producción más eficiente en recursos a la vez que se incrementa la competitividad) y un crecimiento integrador (mayor inclusión en el mercado de trabajo, programas de formación y lucha contra la pobreza).

Muchos de los factores que influyen en la justificación económica de la RSE son dinámicos de por sí y tienden a intensificarse, como las expectativas de los trabajadores, la concienciación de los consumidores, las tendencias de la contratación pública y privada, la naturaleza de los procesos innovadores y la importancia que atribuyen los mercados financieros a las cuestiones sociales y medioambientales. El interés de las empresas en la RSE se basa cada vez en mayor medida en las oportunidades que ofrece una nueva creación de valores, y no en la mera protección de valores a través de la gestión del riesgo y la reputación.

La idea de la acción social, entendida como una de las competencias de la Responsabilidad Social Corporativa, no es competir con nadie, sino encontrar prácticas comunes que beneficien a la comunidad y, por ende, a la empresa como parte de ella. El compromiso duradero sumado a la implicación activa, son elementos indispensables para el desarrollo social, humano e institucional dentro del tejido comunitario. Si no entendemos la profunda interrelación entre estos tres ámbitos (social, humano e institucional), es muy difícil crear una salida digna a los problemas y necesidades sociales.

 

 

 

La responsabilidad social corporativa es un trabajo de todos.

 

Edrisi Encarnación

 


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