Comunicaciones eficaces

Buenas noches a todos. Me da que esta va a ser una hora habitual para entrar en este espacio, así que perdonad las incongruencias que se puedan verter por causa del sueño.

El presente comentario, como hace referencia el título, es relativo a la clase de comunicaciones eficaces que tuvimos la semana pasada. En mi opinión, y solo estuve presente en algo más de la mitad de la misma, fue una clase sumamente interesante, y empecé a vislumbrar en la misma lo que este viernes en la clase de innovación ya me quedó meridianamente claro: Este Master va a tener mucho que ver con el conocimiento de uno mismo (quien lo diría viniendo de una formación tan técnica como la nuestra). Esto, que en principio causa algo de desasosiego, enseguida se convierte en un estímulo, al comprobar que algo tan cercano como somos nosotros mismos, constituye un terreno tan vasto por explorar, y que avanzar en este campo nos ayudará profesionalmente. Pero está claro que esto no puede quedar ahí, el conocimiento de nosotros mismos y de nuestra relación con los demás obviamente nos debe dar muchas satisfacciones en nuestra vida personal, porque en realidad ¿Se puede separar nuestra vida profesional de nuestra vida personal? Quizá todo vaya de esto, de ver que somos los mismos en los dos ámbitos, y que por mucho que queramos no es tan fácil desdoblarnos en nuestras relaciones. En fin, como preámbulo nocturno ya está bien, me centraré a partir de ahora en la referida clase de comunicación, aunque no seré demasiado pesado, lo prometo.

Relacionado con todo lo anterior, lo que más me llamó la atención de la clase de comunicación fue darme cuenta del componente de descubrimiento personal que suponía. El estudio de las técnicas eficaces y de las que no lo son, a la hora de transmitir, nos hace ver nuestras propias carencias más allá del ámbito profesional. Durante toda la clase no pude dejar de relacionar lo que allí se decía con cuestiones relativas a mi comportamiento, tanto en el entorno profesional como en el personal; incluso mi actitud conduciendo me vino a la cabeza en alguna ocasión (supongo que nuestro comportamiento al volante tiene mucho que ver con la comunicación). Pero lo más sorprendente, fue que en un momento dado me sorprendí a mi mismo escribiedo un sms a una amiga, con la que recientemente tuve un pequeño «problema» de comunicación, comentándole el autodescubrimiento que se estaba produciendo en mi; por primera vez fui consciente de mis errores en la relación con ella.


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