Transporte público y emisiones

Actualmente en ciudades con una gran concentración de personas, existen grandes problemas de contaminación por la emisión de CO2 y partículas NOx  que son los principales contaminantes incitadores de los grandes problemas de salud que hay. En un estudio realizado por varias organizaciones se evaluaron las ciudades europeas según las medidas técnicas y económicas emprendidas para alcanzar ciudades  “libres de hollín”.

Contaminacion del centro de Madrid

Madrid se estableció en el cuarto puesto empezando por detrás.  Una prueba de ello fue lo llamado a principios de este año como “Nitrogenazo” donde en menos de cinco días, se superaron los límites de contaminación de todo 2015 en cuanto a emisiones. Según la normativa sobre la calidad del aire, se permite sobrepasar los límites de contaminación establecidos en un máximo de 18 horas en todo el año. En menos de cinco días se superó por más de 10 veces este valor en más de una zona de Madrid.  Sin embargo, si vemos las emisiones que se produjeron  durante los meses de 2014, superan con creces ese valor.

Por lo tanto, está claro que necesitamos realizar un cambio con el objetivo de reducir la cantidad de emisiones emitidas, pero, ¿quiénes son los responsables de la mayor cantidad de emisiones? ¿Cómo tomar las medidas adecuadas? ¿Este cambio nos obligará a cambiar nuestro estilo de vida?

Según el informe de “las cuentas ecológicas del transporte”, los responsables de emitir gases de efecto invernadero en el desplazamiento de personas de mayor a menos importancia se muestra en el siguiente gráfico:

Emisiones de gases de efecto invernadero en el transporte de personas

Emisiones de gases de efecto invernadero en el transporte de personas

Como es razonable pensar, los turismos son los culpables de la mayor parte de las emisiones de estas partículas contaminantes seguidos lejanamente  de los autobuses y diferenciándose de ellos por su baja ocupación. El automóvil, a pesar de ser un medio rápido y flexible, es el medio de transporte más caro, el que más consume y por lo tanto, el que más impacto provoca. Su principal problema reside en su forma de uso desmesurada provocando grandes congestiones y atascos. Si se compara los consumos de estos con el transporte público que existe en este caso en Madrid se obtiene el siguiente gráfico según “las cuentas ecológicas del transporte”.

Ecologistas en acción

Comparación del consumo dependiendo del transporte público

En el gráfico se puede comparar tanto por tasas de ocupación máximas como por plazas de ocupación reales resaltando en gran medida el consumo de energía que supone el automóvil frente a otros medios como el autobús, cercanías y metro.

Y esto nos lleva a la segunda y tercera pregunta, ¿cómo tomar las medidas adecuadas? ¿Este cambio nos obligará a cambiar nuestro estilo de vida?

Está claro que habría que realizar planes de transporte sostenible para priorizar el transporte público beneficiando de alguna manera a los vehículos de alta ocupación, fomentar el uso de la bicicleta para trayectos medianamente cortos y la marcha a pie frente a los coches. Esto, obviamente, no se podrá realizar de un día para otro, ya que ahora mismo el transporte público debería mejorar aspectos como la frecuencia de paso, adecuarse mejor a horarios fijos, perfeccionar sus redes de transportes… de forma que el cambio no suponga para las personas un estilo de vida a peor sino que sea casi tan flexible como es ahora el automóvil y rápido evitando también atascos, menos contaminación del aire y ruido.


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