Sobre liderar, motivar y dirigir

Roosevelt, como todos los grandes líderes, sabía que el mejor camino para llegar al corazón de una persona es hablarle de lo que él o ella más valoran.

Con esta frase, Dale Carnegie comienza uno de los capítulos más esclarecedores de “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”. En este clásico de la literatura del desarrollo personal y de las relaciones, se nos va dando pistas acerca de cómo debe configurar su líneas de actuación una persona dedicada al mundo de los negocios y que debe desenvolverse constantemente en el entorno de las relaciones humanas.

Comunicar, a la vez que motivar, tomar decisiones o negociar son aspectos que debe dominar todo directivo y que, sin embargo, parecen ser relegados a un segundo plano.

Pero, ¿por qué estoy hablando de líderes, comunicación y eficacia? Porque acaba de finalizar el módulo de “Competencias Directivas” y es el momento de hacer balance.

Competencias directivas se divide en cinco bloques diferenciados entre sí. No obstante, cada una de ellos se relaciona con las las habilidades y herramientas desarrolladas en las restantes: presentaciones eficaces, liderazgo, toma de decisiones, negociación y gestión del tiempo.

En primer lugar, se nos expuso el bloque de presentaciones eficaces y se nos dio las correspondientes pinceladas teóricas acerca de cómo actuar como ponente. Sin embargo, los conocimientos de “presentaciones eficaces” podrían  no servir de nada si éstos no se pusiesen en práctica. De este modo, llevamos a cabo el correspondiente caso práctico sin más armas que nuestra valentía y un  breve ppt. Nos expusimos ante las miradas del resto de compañeros, vencimos el miedo, soportamos las diversas críticas y, finalmente, triunfamos.

De entre los diversos aspectos que se tratan en el bloque, me quedo con aquel que tiene que ver con la importancia de crear un nexo, una conexión con tu auditorio y culminarlo cerrando con un mensaje positivo y de confianza.

En segundo lugar, se afrontó el bloque de liderazgo. Destacar como se nos presentó una serie de puntos vinculados a lo que debe ser líder y que, como he dicho anteriormente, en ocasiones parece obviarse. Liderar no es sólo dirigir un grupo de personas de forma tajante y ruda para que hagan su trabajo y la empresa se beneficie de ello. Se nos ha enseñado que liderar es mucho más y que un líder no necesariamente es alguien que nace con unas cualidades sino que también se puede crear con esfuerzo y con total respeto y conocimiento de las personas.

Personalmente y como momento destacado, me quedo, sin lugar a dudas, con aquel en el que analizamos detenidamente los rasgos de liderazgo de Máximo, personaje interpretado por Russel Crowe en Gladiator. Todo un ejemplo de liderazgo eficaz.

Según avanzamos, el módulo continuaba con la parte correspondiente a toma de decisiones. Cabe destacar la cantidad de técnicas y herramientas que desgranamos en torno al proceso de búsqueda de causas de problemas. Tuvimos que realizar el caso práctico de una empresa con conflictos internos y que requería de una decisión firme  para darnos cuenta de que al final todos los sistemáticos y tediosos pasos cobraban sentido al converger en unas soluciones absolutamente concretas.

Este bloque, aunque necesario y efectivo, me ha resultado el más pesado de todos. Quizás sea porque no soy especialmente bueno tomando decisiones. Quizás ahora la cosa cambie.

En cuarto lugar, nos centramos en el bloque de negociaciones. De nuevo, se nos presentaron unas herramientas que, desarrolladas convenientemente, podían minimizar la problemática de las negociaciones y tratar de llegar a un acuerdo con la otra parte.  Y llegó el momento de hacer la correspondiente práctica. Tratamos de convencer a un señor japonés de que nos merecíamos más dinero por dar un discurso en su país. Finalmente, La negociación llegó a buen puerto.

Por último, se trató el tema de la gestión del tiempo. Se nos dio algunas pinceladas acerca de cómo  configurar mejor nuestro tiempo para sacarle el máximo partido. Destacar las leyes de Acosta, más parecidas a un refrán que a una teoría por su elevado nivel de certeza: las tareas cortas se pueden hacer en un minuto, pero para las largas nunca hay tiempo, siempre hay una tendencia natural a dilatarlas.

ºLo cierto es que en términos de gestión del tiempo  aún debo profundizar mucho más, por mi propio bien.

Y hasta aquí llega un módulo que se configura como clave para nuestro desempeño profesional del día a día. Cada uno podremos dedicarnos al área o los departamentos que más nos interesen, pero las habilidades directivas son instrumentos cuya necesidad de dominio acaban indudablemente salpicándonos a todos.

Aprovecho para cerrar siguiendo una de las  pautas de  presentaciones eficaces que no es ni más ni menos que dando un mensaje positivo y de confianza. Allá va:

El liderazgo es la capacidad de convertir visiones en realidad. Si nuestras visiones son sólidas y nuestro modo de actuar es justo a la vez que competente ¿por qué no vamos a poder cumplir nuestros objetivos? Podemos hacerlo y lo haremos.


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